lunes, 21 de julio de 2008

Repsol vulnera los derechos de los pueblos

PESTOL

Les ayudaré a completar la visión que nos muestran del Homo sapiens occidentalis para acercarla un poquito más a la realidad (instrucciones: leer en voz alta al ritmo de la sensiblona musiquilla de fondo):

Contaminamos el aire. Destruimos bosques. Cambiamos el clima. Contaminamos mares y océanos. Contaminamos los ríos, los lagos, los suelos y los acuíferos, el silencio y el espacio. Provocamos desertificación, catástrofes, odios, guerras y hambrunas. Vulneramos los derechos de los indígenas, acuerdos, protocolos, las leyes de los hombres y las de la naturaleza. Exterminamos pueblos e imperios. Contaminamos parques naturales, áreas protegidas. Contaminamos montañas y playas. Especulamos con la vivienda y con los alimentos. Compramos el favor de los medios de comunicación, de políticos, de conciencias. Contaminamos la opinión, la Historia, la Ciencia, las palabras, el pasado y el presente, la Razón y hasta la realidad. Si hemos sido capaces de todo eso, ¿cómo no vamos a ser capaces de proteger lo que más nos importa?


http://elnidodeljilguero.motime.com/post/713859/Contaminemos+el+futuro



Intermon Oxfam hizo publica una denuncia contra REPSOL YPF:


“REPSOL YPF vulnera derechos de los pueblos indígenas aunque asegura estar comprometido con los derechos humanos. Intermón Oxfam EXIGE a la empresa que cumpla con sus compromisos YA.”

Repsol lleva a cabo diversas actividades hidrocarburíferas sin consulta previa, libre e informada a la población guaraní conforme dicta la Ley nº 1257, por la cual el estado boliviano ratificó el Convenio 169 de la OIT, sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes, en 1991. De este modo la APGIG denuncia que las consultas de Repsol no han respetado los procedimientos de toma de decisiones y las instancias representativas del pueblo guaraní de Itika Guasu y además denuncia incumplimientos graves por parte de Repsol al hacer constar como consultadas personas ajenas a las comunidades guaraníes de Itika Guasu. Así, la población ha carecido de información sobre las operaciones de Repsol y sus impactos.

“La APGIG considera que uno de los mayores daños cometidos por Repsol YPF en tierras guaraníes, consistió en la profanación de un lugar sagrado del pueblo guaraní (Ivoca), a través de la instalación de un campamento temporal de trabajadores de la empresa en dicho sitio. Cuando uno de los representantes de Repsol YPF fue consultado sobre este hecho, alegó que desconocía el carácter sagrado del lugar que se había profanado”. Pero la presencia de la petrolera llega más allá y ha provocado una debilitación de los ancestrales valores comunitarios y familiares del pueblo guaraní. Por ejemplo, se han producido casos de embarazo y abandono de mujeres indígenas por parte de trabajadores petroleros. Se ha instaurado el consumo de alcohol y la prostitución.

En lo referido al medio ambiente, la APGIG, denuncia que la compañía no ha ejecutado adecuadamente lo que considera “nominales” políticas de prevención y mitigación de daños al ambiente de la empresa. Ejemplos de ello son la deforestación de la flora silvestre, lo cual ha repercutido negativamente en la fauna silvestre. Tampoco ha quedado a salvo la calidad de las aguas superficiales y subterráneas. Pero, las principales quejas tienen que ver con la erosión de suelos que han sufrido por la instalación de las planchadas de los pozos y la construcción de ductos.

Como dato final, cabe señalar que Repsol actúa en 12 países latinoamericanos y durante durante 2006 ingresó 55.080 millones de euros, el doble del PIB de Ecuador y casi 7 veces el de Bolivia. Los pueblos indígenas ostentan el 70% de la biodiversidad del planeta. La pérdida y degradación medioambiental de sus tierras y territorios, y la violación de sus derechos, agravan los procesos de empobrecimiento de las comunidades. Las actividades de la multinacional Repsol YPF tienen impacto ambiental y social en áreas protegidas y en territorios indígenas.

Víctor Sempere Botella

www.intermonoxfam.org


Más información:

El Observador: El caso de Repsol

Repsol YPF en el Chaco Boliviano