El elemento primordial del control social es la
estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del
público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las
elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o
inundación de continuas distracciones y de informaciones
insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente
indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos
esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la
neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público
distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por
temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado,
ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los
otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras
tranquilas)”.
2. Crear problemas y después ofrecer soluciones
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea
un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en
el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se
desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se
intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a
fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y
políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis
económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los
derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
3. La estrategia de la gradualidad
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla
gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que
condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo)
fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo,
privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios
que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran
provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
4. La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de
presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación
pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil
aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero,
porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el
público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que
“todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser
evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del
cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza
discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente
infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador
fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se
intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono
infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella
tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la
sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una
respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la
de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para
guerras tranquilas”)”.
6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar
un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido
critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro
emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para
implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o
inducir comportamientos…
7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los
métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la
educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y
mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que
planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea
y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver
‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…
9. Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer al individuo que es solamente él el
culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su
inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de
rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y
se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la
inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!
10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
En el transcurso de los últimos 50 años, los
avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha
entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados
por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la
psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento
avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente.
El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él
se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos,
el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los
individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.
Introducción A mitad de los años
setenta, Herbert Schiller escribía The Mind Managers1,
una obra que se adelantaba a su tiempo al analizar los mecanismos
utilizados por los medios de comunicación para manipular
a la opinión pública. El análisis del escritor
estadounidense no puede estar más de actualidad. Treinta
años después, los procesos de concentración
y transnacionalización han convertido a la comunicación
y la información en negocios seguros, por sus beneficios
y por su capacidad de influir sobre la población mundial.
Una sociedad globalizada en términos
económicos, es una sociedad uniformada en términos
culturales e informativos. No es nuevo esto que decimos. De hecho,
cuando en los ochenta se produzca el intento de establecer un Nuevo
Orden Económico Internacional, vendrá ineludiblemente
asociado a la creación también de un Nuevo Orden Mundial
de la Información y la Comunicación. Se ponía
así de manifiesto que la hegemonía de una elite de
naciones sobre el resto no era sólo una cuestión económica,
sino que estaba produciendo al mismo tiempo desigualdades en el
acceso y distribución de contenidos.
Desde entonces, estas condiciones
no han mejorado, sino que se han agudizado con la complacencia de
un sistema que se autolegitima a través de los medios de
comunicación. No es el único mecanismo utilizado.
En realidad, las propias reglas de la dinámica capitalista
ayudan a que los medios sean, en ocasiones, el refugio en el que
descansar. En otras, facilitan la comprensión de un solo
modo de ver el mundo, el único posible, que convierte en
extraño al pensamiento alternativo. En ambos casos, la definición
de los mensajes se encuentra perfectamente estructurada para plantear
pocas dudas al sistema, fomentar su supervivencia a través
del consumo y relajar las mentes sobre el cómodo diván
del entretenimiento.
En esta tarea, resulta especialmente
interesante el análisis de la capa superficial de los contenidos,
empeñados en demostrar valores como libertad, pluralismo
e independencia. Ya hemos advertido en otros estudios que los propios
medios alaban las bondades del sistema. Hablan así de la
prensa como el cuarto poder, rechazan que exista cualquier posibilidad
de censura en las democracias actuales y venden el espejismo de
unas sociedades en libertad.
Analizando esto que decimos en el
caso de Estados Unidos, Schiller advertía en la citada obra
sobre la existencia de hasta cinco mitos en la estructura de los
contenidos. Aunque coincidimos con el autor norteamericano, echamos
en falta en su análisis el establecimiento de relaciones
entre dichos mitos, cuya última intención se entiende
sólo a partir de su interdependencia.
Una reinterpretación
de los mitos de Schiller Schiller comienza
haciendo referencia a la exaltación del individualismo, bajo
cuyos preceptos se fomenta la propiedad privada como culminación
del bienestar humano. Ello, sin embargo, requerirá de un
contexto adecuado, imperturbable, que permita asumir esta realidad
sin que aparezcan dudas. Es así como aparece el segundo mito,
la neutralidad, a la que nos hemos referido más arriba cuando
hablábamos de la apariencia de un sistema ideal que niega
la manipulación como forma de control social. Es decir, el
individuo puede vivir tranquilo acumulando bienes como el resto
de sus semejantes y con la seguridad de estar protegido por un modelo
de estado neutral en todas sus ramificaciones. Precisamente, en
este contexto cobra sentido otro de los mitos, el del pluralismo
de los medios, garantes de la conformación de una opinión
pública bien formada. La creencia de que la cantidad de canales
y la abundancia de información aseguran la diversidad y el
pensamiento alternativo se configura como uno de los ejes más
determinantes de la manipulación. Los ciudadanos confían
en los medios, a los que tradicional y teóricamente, se les
han otorgado los valores sobre los que se asientan las democracias
actuales. La discrepancia otorga además el valor definitivo
de pluralidad, aunque se trate sólo del disfraz de un verdadero
elemento herético. Si este último apareciera, el sistema
realmente terminaría por expulsarlo o engullirlo.
A estos mitos se le unen dos más,
opuestos y complementarios a la vez: el que se refiere a la ausencia
de análisis sobre los conflictos sociales y el que apela
a las emociones humanas que justifican la demanda de un tipo concreto
de mensajes. De esta forma, se evitará poner el acento en
profundizar sobre las desigualdades existentes. A cambio, se procederá
a sustituir estos contenidos por caudales informativos banales que,
al fin y al cabo responden a las exigencias y peticiones del público.
La interrelación de estos
mecanismos en la estructura del mensaje asegura el orden y la incapacidad
de reacción. Es el triunfo del sistema sobre el individuo,
relegado a su papel de productor y consumidor de bienes, plegado
a los intereses del deber y tener antes que a los del querer y ser.
Sobre esta cuestión ha escrito Armand Mattelart:
En nombre de los imperativos categóricos
del planeta tecno-financiero, arquetipo de las redes emancipadas
de las fronteras históricas y de las culturas diferentes,
la utopía neoliberal le ha fijado al devenir del globo
un horizonte insuperable, de que ha sido proscrito el ideal de
igualdad y justicia, donde la matriz utopiaza se ha inspirado
durante mucho tiempo. Nada de grandes tema, grandes conflictos,
sino soluciones técnicas, una ‘gestión gerencial
desembarazada de preocupaciones de hegemonía política’,
según el vocabulario puesto en circulación por las
grandes agencias mundiales de intermediarios. Nada de grandes
relatos de liberación, sino fragmentos tecnoutópicos
de mirada miope. Con la desaparición de la guerra fría
y del equilibrio del terror, las sociedades humanas habrían
alcanzado el `punto final de la evolución ideológica
del hombre’. Por consiguiente, ninguna necesidad para los
ciudadanos ascendidos a consumidores/públicos soberanos
de resistir al orden establecido, sino la obligación neodarwiniana
de adaptarse al nuevo entorno competencial del librecambismo mundial.
No ya sólo la survival of the fittest, la supervivencia
de los más aptos, sino la survival of the fastest,
la de los más veloces. (...) Sólo está legitimada
la ‘república mercantil universal’ en su versión
remozada: la global democratic marketplace2.
No resulta así inocente la
emanación de unos mensajes informativos por parte de unos
medios de comunicación que han perdido (si es que alguna
vez lo tuvieron) su carácter independiente, para pasar a
formar parte de corporaciones conectadas directamente con intereses
económicos y políticos. De esta forma, la globalización,
en términos informativos, nos hace que hablemos del poder
mediático, entendido éste como una ramificación
más del poder político-económico en el mundo.
Siguiendo a Ramón Reig, “toda
estructura de Poder precisa de un discurso, de unos mensajes que
la consoliden”3. Evidentemente,
estos contenidos fomentarán la legitimidad del Sistema, no
sólo a través de la publicidad que incita al consumo,
sino también a través de informaciones homogéneas
donde es imposible la réplica. No ha de confundir el receptor,
en este sentido, las diferencias líneas ideológicas
de los medios –marcadas en muchas ocasiones por la necesidad
de cubrir cuotas de mercado- con el mensaje unánime que alaba
las bondades de la Economía de Mercado.
La mercantilización de los
medios es tal que los contenidos se intoxican para lograr la venta
del producto informativo. La espectacularidad como característica
indispensable está presente en la mayoría de las parrillas
televisivas de todos los países. Tampoco la prensa denominada
más seria ha podido huir de la tabloidización de sus
contenidos, que paulatinamente van dando prioridad a temas más
ligeros y que cumplan de forma fundamental la función de
entretener.
Además, incluso algunas informaciones
encierran una publicidad encubierta basada en los intereses empresariales
de la compañía a la que pertenece el medio. Es el
caso de la promoción de ciertos escritores, que publican
en la editora del Grupo, o de ciertos cineastas que reciben el respaldo
de su filial audiovisual. Es la muerte definitiva del Cuarto Poder
y el descubrimiento de una nueva forma de hacer periodismo, sometido
a las leyes del mercado y a sus formas de manipulación.
Grupos, poder y manipulación En la actualidad,
el panorama mediático nos muestra una maraña de empresas
de la comunicación al servicio de un mismo interés:
el sistema de economía de mercado. Por eso, aunque podamos
descubrir tendencias políticas en muchos medios de comunicación,
mantenemos la tesis de que la verdadera ideología dominante
en dichos medios se alinea con las bases sobre las que se asienta
el capitalismo.
Si queremos entender todo esto en
sentido práctico, sólo tendremos que detenernos en
el estudio que la propia realidad periodística nos muestra
a diario. Nos referimos, de manera concreta, a la cantidad de noticias
de las que se hacen eco los propios medios de comunicación
y que constituyen la mejor prueba de las complejas relaciones que
se establecen en la estructura informativa. Descubrimos así
la imposibilidad de entender los medios como empresas aisladas que
asumen su función pública como tarea prioritaria.
Más allá de esto, los intereses y las relaciones entre
las grandes corporaciones del sector, y de otras industrias, se
nos revelan como elementos claves para comprender el sometimiento
informativo a la ideología neoliberal.
Podemos comprobar esto a través
de un ejemplo en el que aplicaremos consideraciones de metodología
estructuralista. En junio de este 2002, saltaba la noticia de que
Rupert Murdoch, magnate de la comunicación tras el que se
encuentra el grupo News Corporation, compraba la plataforma digital
italiana Stream al grupo Vivendi. Meses antes, atendiendo a otra
noticia, nos enterábamos de que Fox News, también
de News Corporation, superaba en audiencia a la cadena norteamericana
CNN, del conglomerado America On Line-Time Warner.
El análisis de esta información
nos lleva a establecer una serie de vínculos a partir de
los cuales podemos llegar hasta otros sectores, corporaciones, medios
y países. Por ejemplo, Vivendi es, además de un grupo
comunicativo, una empresa dedicada al suministro de agua. Además,
dentro de la información, llega hasta España gracias
a Canal Plus, donde curiosamente existe el canal CNN Plus, derivación
española del canal estadounidense que, como hemos visto,
está en manos de AOL-Time Warner. Y desde CNN Plus llegamos
hasta el grupo Prisa, grupo español que, por ejemplo, también
tiene intereses en México, donde llega con Santillana, El
País Internacional y Radiópolis.
La lectura de estos datos abre el
camino a la comprensión de cómo son sólo unas
pocas las corporaciones las que dominan el mercado de los medios
globales Esto tiene unas consecuencias directas, desde el momento
que son estas compañías las catalizadoras de unos
mensajes predeterminados y configurados con fines propagandísticos
para el mantenimiento de esa estructura de poder, de la que emanan
y a la que se deben para su supervivencia.
Sobre esta cuestión, Chomsky
y Herman han escrito:
Los medios de comunicación
de masas actúan como sistema de transmisión de mensajes
y símbolos para el ciudadano medio. Su función es
la de divertir, entretener e informar, así como inculcar
a los individuos los valores, creencias y códigos de comportamiento
que les harán integrarse en las estructuras institucionales
de la sociedad. En un mundo en el que la riqueza está concentrada
y en el que existen grandes conflictos de intereses de clase,
el cumplimiento de tal papel requiere una propaganda sistemática4.
Son también estos autores
los que nos hablan de una serie de filtros aplicados a la información
por parte de los medios de comunicación que funcionan como
censuras implícitas en los mensajes para el mantenimiento
de un estado de cosas. Desde la dirección de la información
por la estructura de poder, al sometimiento publicitario y la configuración
empresarial que domina a los medios de comunicación.
El poder mediático en el
mundo se encuentra así en manos de unas corporaciones con
intereses dentro y fuera de la comunicación que, además,
es entendida no como servicio público, sino como negocio
generador de beneficios. Esta realidad social contemporánea
es fruto de un avance capitalista precipitado tras la Segunda Guerra
mundial, que ha supuesto un reparto informativo del mundo que se
corresponde con el político y económico. Se trata
de una segunda ola en el proceso de globalización, donde
se ha impuesto una única forma de pensamiento:
Grupos más potentes que
los Estados llevan a cabo una razia sobre el bien más precioso
de las democracias: la información. ¿Tratan de imponer
su ley al mundo entero o, por el contrario, desean abrir un nuevo
espacio de libertad para el ciudadano? Ni Ted Turner, de la CNN;
ni Rupert Murdoch, de News Corporation Limited; ni Bill Gates,
de Microsoft; ni otras tantas decenas de nuevos amos del mundo,
han sometido jamás sus proyectos al sufragio universal.
La democracia no se ha hecho para ellos. (...) No tienen tiempo
que perder, sus productos y sus ideas atraviesan sin obstáculos
las fronteras de un mercado globalizado. (...) Procedentes (una
vez más) de Estados Unidos, pero alegremente retomadas
por los europeos, estas nuevas prédicas sirven a los intereses
del capitalismo mundial5.
De esta manera, en el terreno informativo,
también hay unas empresas que dominan el mundo y que se sitúan
en la zona desarrollada del planeta. Es así como comprobamos
que los seis grandes grupos de comunicación en el mundo son
norteamericanos y europeos, y que extienden su área de influencia
más allá de sus fronteras contribuyendo a difundir
un flujo informativo que conecta con sus intereses occidentales.
Asentados como una parte más
del poder económico, estos grupos cuentan además con
el beneplácito y la manga ancha de una elite política
que los protege y los ampara. En apariencia se hablará de
pluralismo, pero en la práctica se desregulará el
mercado para proseguir con las concentraciones y el ritmo cada vez
más salvaje en el sector. El buen entendimiento entre los
elementos políticos, económicos y mediáticos
permitirá, además, el intercambios de favores. El
ejecutivo apoyará el crecimiento y la ampliación en
los límites de la propiedad, mientras las corporaciones mantendrán
la unidireccionalidad del mensaje para evitar el “desorden
social”. Esta práctica puede alcanzar cotas de propaganda
en momento de crisis, como quedó puesto de manifiesto en
la Guerra de Irak a través de los medios americanos. Se trataba
de mantener favorable a la opinión pública, por lo
que los medios de este país se tornaron unánimes a
la hora de realizar un periodismo patriótico. La maquinaria
ha de seguir funcionando, aunque en el camino pueda quedar más
que herida la verdad.
El mensaje manipulado: un
ejemplo a través de la Guerra de Irak Como acabamos de
ver, la información sufre hoy en día las consecuencias
de un sistema mercantilizado que antepone el resultado económico
a la función pública. No es extraño así
que, en la consecución de este interés, el mensaje
sufra un proceso de manipulación que puede resultar más
que evidente, pero que también puede diluirse a través
de mecanismos no reconocibles por el receptor.
Si esto ocurre con la información
diaria, la que se produce en momentos de crisis resulta todavía
más contaminada por la confluencia de intereses mercantilistas
con fines propagandísticos. Entre estas circunstancias, vamos
a destacar especialmente, las técnicas utilizadas durante
las distintas fases de la Guerra del Golfo, desde la primera incursión
norteamericana a comienzos de los noventa hasta la última
invasión en toda regla ocurrida durante 2003.
En efecto, la primera Guerra del
Golfo, en 1991, puso de manifiesto las diferentes tácticas
empleadas para manipular la información por parte de los
medios occidentales, especialmente los norteamericanos. De hecho,
cuando se produce el bombardeo sobre Bagdad, la única televisión
que retransmite las imágenes es la CNN, de la que tomarán
la señal el resto de las cadenas de todo el mundo. Podemos
así afirmar que se trató de un conflicto donde se
censuró, se manipuló e incluso se inventó información.
En este sentido, la complicidad entre los grandes medios y la cúpula
político-militar hizo posible la retransmisión de
unos contenidos desvirtuados:
Indeed, to understand how television
became ‘Pentavision’, it is necessary to consider
not just how negative dimensions of the management system prevented
news media from reporting certain aspects of the war but how readily
reporters succumbed to the positive side of news management, relaying
event through the eyes, and in the terminology, of the military.
(...) Euphemisms were the order of the day. Emitting a stream
of ‘bovine scatology’ (one of Schwarzkopf´s
more colourful coinages, though applied by him to journalists’
stupid questions rather than to the briefings) the briefer used
opaque jargon to obscure reality, so that civilian casualties
became ‘collateral damage’ while ‘degrading
capabilities’ was the preferred substitution for bombing7.
Así, durante los meses que
duró la guerra se puso de manifiesto que los periodistas
acataban las órdenes de sus empresas, las cuales tampoco
dudaron en hacer suyas las consignas dictadas por el gobierno. Se
trataba de hacer un periodismo patriótico, en el que la distinción
entre quiénes eran los buenos y quiénes los malos
quedara completamente clara. No sólo se censuró información,
sino que en ocasiones se mintió y se inventaron falsas noticias
con una más que sobrada intención propagandística:
En 1990, la organización
Ciudadanos por un Kuwait Libre, consiguió convencer a una
América reticente de la necesidad de que estallara la guerra
en el Golfo. Sostenido por George Bush padre, este grupo hizo
creer a la prensa mundial que los soldados iraquíes habían
matado a niños kuwaitíes, retirándolos de
las incubadoras; una cínica operación de intoxicación,
brillantemente realizada gracias al savoir faire de un miembro
competidor del Rendon Group8,
Hill y Knowlton, cuyo antiguo responsable de la Oficina de Washington,
‘Torie’ Clark, es hoy portavoz del Pentágono9.
Cuando siete años después,
la administración Clinton bombardeó de nuevo la ciudad
iraquí, la historia se repitió. Fue también
la CNN, sorprendentemente instalada allí como única
emisora internacional, la que volvió a emitir para el resto
del planeta. Desde miles de hogares, los espectadores contemplaron
una lluvia de bombas, al tiempo que escuchaban el mensaje del presidente
estadounidense para justificar la acción. Alzándose
como salvador de su país y del mundo entero, Clinton arremetió
contra Sadam Hussein acusándole de no colaborar con los inspectores
de la ONU que se encontraban en Irak para comprobar si poseía
o no armas de destrucción masiva. Y el mundo entero creyó
el mensaje, aunque se produjera en medio de un proceso que cuestionaba
la permanencia en el cargo de Clinton debido al asunto Lewinsky.
Entre uno y otro acontecimiento
se pudo percibir, sin embargo, cierta variación a la hora
de informar por parte de los medios occidentales, a excepción
de los norteamericanos. Tras la contienda de 1991, fueron muchas
las voces que se alzaron en contra de la manipulación informativa
que se había llevado a cabo con un absoluto desprecio a la
verdad. La crítica dio paso a la toma de conciencia por parte
de la profesión periodística, especialmente en Europa.
Por este motivo, cuando se producen los bombardeos de 1998, podemos
observar una variación en la manera de informar de muchos
profesionales que, a pesar de las recomendaciones norteamericanas,
intentaron mostrar una versión alternativa.
Insistimos en que estos planteamientos
no van a afectar a los medios norteamericanos que en 2003 vuelven
a alinearse con las directrices propagandísticas del gobierno
norteamericano. En febrero de ese año, Colin Powell muestra
en la ONU unas fotografías como pruebas irrefutables de que
Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva en
su territorio. Algo más que cuestionables, las imágenes
se convierten en la justificación necesaria para iniciar
la segunda Guerra del Golfo que significará finalmente el
desmantelamiento del régimen iraquí.
Durante la invasión, los
medios del país se tornan unánimes en el apoyo a la
administración Bush. Los mecanismos utilizados demuestran
que la manipulación puede ser ejercida de múltiples
maneras. Entre las más burdas, encontramos la censura explícita
llevada a cabo por el gobierno norteamericano sobre el informe remitido
por el Gobierno de Irak a la ONU en relación a las armas
de destrucción masiva.
Tal y como publicó el periódico
alemán Die Tageszeitung en diciembre de 2002, y
puso de manifiesto Project Censored 2004, el ejecutivo
norteamericano quitó literalmente 8.000 de las 11.800 páginas
del informe original. En ellas se hacía referencia, según
un artículo publicado por Michael I. Niman en The Humanist
y en ArtVoice en la primavera de 2003, a las implicaciones
que los diferentes gobiernos norteamericanos tenían en la
provisión de armamento prohibido a Irak:
The missing pages implicated 24
U.S.-based corporations ante the successive Ronald Reagan and
George Bush Sr. Administrations in connection with the illegal
supplying of Saddam Hussein’s government with myriad weapons
of mass destruction and the training to use them10.
Pero no sólo se ocultó
información, también se intentó censurarla
afectando a la propia labor informativa. Ya hemos contado en otro
artículo que, poco antes de que las tropas norteamericanas
entraran en Bagdad, el Pentágono había pedido a los
periodistas que abandonaran la capital iraquí. Conscientes
del poder sobre la opinión pública, las tropas norteamericanas
preferían no contar con testigos directos en su entrada a
la ciudad, símbolo definitivo de la caída del régimen
de Sadam. Además, Colin Powell advirtió a los periodistas
del peligro que corrían “no sólo por la amenaza
de una potencial acción militar, sino por el peligro de que
Sadam Husein tome rehenes”11.
Un día antes de la toma de Bagdad, la amenaza se cumplió
cuando un tanque estadounidense disparó contra el Hotel Palestina,
donde se alojaba la prensa internacional. Dos profesionales de la
información, entre ellos el cámara español
José Couso, murieron en el ataque, justificado ante la opinión
pública como una acción en una zona de intensos combates.
Aunque la versión ofrecida fue más que puesta en duda
por otros periodistas presentes en Bagdad, el entonces presidente
del Gobierno declaró públicamente que los informadores
“conocían el alto riesgo que podía suponer su
presencia allí, riesgo que desgraciadamente se había
materializado”12. La afirmación
fue hecha por José María Aznar en un encuentro con
George Bush, cuya política en la guerra fue perfectamente
asimilada por el ejecutivo español, también en materia
informativa:
No fue Powell el único
que públicamente pidió a los periodistas que huyeran
y dejaran de hacer su trabajo. El propio gobierno español
se dedicó a llamar a los responsables de los medios de
comunicación que tenían reporteros en la zona para
que los sacaran de allí. Desde Moncloa, desde vicepresidencia
de Gobierno, desde el Ministerio de Defensa, desde la sede del
Partido Popular en la calle Génova, se instaba a directores
y responsables de televisiones, radios y periódicos a que
levantaran a su gente de Bagdad. Las llamadas las efectuaban directamente
ministros y secretarios de Estado. Hubo una auténtica psicosis
de evacuación forzosa entre los reporteros que estábamos
en Bagdad porque el gobierno español asumía la política
comunicativa estadounidense. Se trataba de librar una guerra ilegal,
no avalada por las Naciones Unidas, y contra la que se posicionaba
la mayor parte de la opinión pública, por eso, cuanto
menos testigos hubiera mejor13.
Esta estrategia de control tuvo
también otra ramificación a través de los “periodistas
empotrados”. Es decir, no sólo se mandaron consignas
a los medios de manera general, sino que el Pentágono se
encargó de incluir a informadores dentro de las unidades
militares. La iniciativa fue calificada como un “rotundo éxito”
por parte del Pentágono, pero cabe preguntarse por qué
fue tan celebrada a la vista de los requisitos impuestos. Por ejemplo,
entre las reglas a cumplir por este tipo de periodistas se encontraba
el que no emitieran informaciones sobre operaciones en curso a menos
que fueran autorizadas por el comandante al mando. En el mismo sentido,
sólo se podrían publicar datos relevantes a la fecha,
hora o localización de las misiones y acciones militares
si eran descritos en términos generales. Se producía,
de esta forma, una rendición de la labor informativa al mando
militar, quedando los periodistas “cautivos, prisioneros”14
de las unidades a las que acompañaban.
Si esta tarea de control se produce
de manera efectiva, existe otra forma de manipulación informativa,
en este caso por omisión. Nos referimos a la ocultación
de elementos que pueden provocar una actitud negativa de la opinión
pública respecto a la Guerra de Irak. Famosas fueron las
fotos de los ataúdes con banderas norteamericanas que transportaban
los cuerpos sin vida de soldados caídos en Irak, pero tampoco
cuentan nada los medios de aquellos heridos en la guerra. La consigna
es que no se vean las secuelas que el conflicto está dejando
también sobre el ejército norteamericano, en la mayor
parte de las ocasiones jóvenes menores de treinta años
que quedan mutilados de por vida ante el desconocimiento de la población
en general. Según información publicada en El
Mundo en enero de 2004:
Al menos 10 soldados americanos
resultan heridos cada día en Irak. La proporción
es ya de siete por cada uno de los 496 muertos, pero el Pentágono
es cada vez más impreciso. El último parte oficial
habla de 2.89 heridos, aunque hace tres semanas trascendió
la noticia de que se han producido otras 8.581 ‘evacuaciones
médicas’ desde que empezó la guerra, muchas
de ellas causada por la misteriosa neumonía que unos atribuyen
a las vacunas del ántrax y otros al uranio empobrecido15.
Todas estas técnicas intentarán
además la exaltación patriótica, con oscuros
ejemplos, como el del rescate de la soldado Lynch, más cerca
de un guión de Hollywood que de la auténtica realidad.
Se trataba de una forma de apelar a las emociones de la población,
que recibe con entusiasmo las actitudes heroicas que rescatan además
el mito de la patria como sentimiento colectivo16.
Así pues, la combinación
de elementos simplificadores, la censura y el control de la información
fueron determinantes a la hora de lanzar un mensaje manipulado y
al servicio de la elite dominante en Estados Unidos. Un año
después de la invasión a Irak, el ejecutivo estadounidense
reconoció que no había encontrado armas de destrucción
masiva en Irak y que era también improbable encontrar nexos
de unión entre Al Quaeda y el régimen de Sadam Hussein.
Poco importaba. Los estadounidenses habían asumido el mensaje
manipulado: la Guerra de Irak formaba parte ya de la política
internacional de su país.
Notas: 1
Vid. en español: SCHILLER, Herbert I. : Los manipuladores
de cerebros, Ed. Gedisa, 2ª Edición, Barcelona,
1987. La primera edición es de 1974, Buenos Aires. 2 MATTELART, Armand: Historia
de la utopía planetaria. De la ciudad profética a
la sociedad global, Ediciones Paidós Ibérica,
Barcelona, 2000, pp. 431-432. Título original: Histoire de
l’utopie planétarie: de la cité prophétique
à la société globale. Publicado en Éditions
La Découverte s& Syros, París, 1999. 3 Vid. REIG, Ramón: Dioses
y Diablos mediáticos, Urano Tendencias, Barcelona, 2004,
p. 125. 4 CHOMSKY, Noam y HERMAN, Edward:
Los guardianes de la libertad, Traducción de Carme Castells,
Grijalbo, Mondadori, Barcelona, 1990. Vid. PINEDA CACHERO, Antonio:
“El modelo de propaganda de Noam Chomsky; medios mainstream
y control del pensamiento”, en Ámbitos, número
6, Universidad de Sevilla, 2001. 5 RAMONET, Ignacio: La tiranía
de la comunicación, Editorial Debate, Barcelona, 2002,
pp. 165-166. 6 Vid. SIERRA, Francisco: “Guerra
informativa y sociedad televigilada”, en Voces y Culturas,
nº 15, I Semestre 2000, pp. 89-105. 7 CARRUTHERS, Susan L.: The
Media at War, Ed. Macmillan Press Ltd., London, 2000, pp. 142-143. 8El autor se refiere a la empresa
Rendon Group, dedicada a la ejecución de campañas
de propaganda clandestina por encargo del Pentágono. 9 “Los dos frentes de la
noticia”, Suplemento El Semanal, 30 de marzo de 2003,
p. 20. 10 Véase Censored
2004, Media Democracy in Action, Seven Stories Press, New York,
USA, 2003, p. 42. Extraido del artículo “What Bush
Didn’t Want You to Know about Iraq”, firmado por Michael
I. Niman en The Humanist and ArtVoice, March/April 2003. 11 SISTIAGA, Jon: Ninguna
guerra se parece a otra, Ed. Plaza y Janés, Barcelona,
2004, p. 133. 12 Vid. “Aznar dice que
los periodistas muertos ‘asumieron el riesgo’”,
en El Mundo, jueves 10 de abril de 2003, p. 14. 13 SISTIAGA, Jon: Op. Cit.
pp. 133-134. 14 Vid. FERREIRA, Leonardo y
SARMIENTO, Miguel: “Prensa en Estados Unidos ¿un siglo
de ética perdida?, en Chasqui, nº 85, Marzo
2004, pp. 63-64. 15 Vid. “Los lisiados
ocultos de Bush”, en Crónica, El Mundo, domingo
11 de enero de 2004, pp. 6-7. 16 Vid. LABIO BERNAL, Aurora:
“Medios de comunicación y propaganda. El caso de Elián
González”, en Estudios sobre el Mensaje Periodístico,
número 9, 2003, pp. 189-202. Referencias: AA.VV.: Censored 2004, Media
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CARRUTHERS, Susan L.: The Media at War, Ed. Macmillan Press
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riesgo’”, en El Mundo, jueves 10 de abril de
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30 de marzo de 2003, p. 20.
“Los lisiados ocultos de Bush”, en Crónica, El
Mundo, domingo 11 de enero de 2004, pp. 6-7.
"El deporte refleja los valores culturales básicos del marco cultural en el que se desarrolla y por tanto actúa como ritual cultural o «transmisor de cultura»" (Blanchard y Cheska)
Futbol, mecanismo de control social
La XIX edición de la Copa Mundial de Futbol coincide con la primera crisis económica internacional del siglo XXI, que se mantiene como una amenaza vigente, sobre todo en economías como las de Grecia, España, Portugal y México. En ese contexto, la justa deportiva refrendará su papel como mecanismo de control social, consideran académicos
Un partido de futbol, coinciden especialistas, puede derivar en complejos mecanismos de control, como la manipulación, la persuasión, las cortinas de humo, las válvulas de escape e incluso la confrontación. Invariablemente, éstos se ejercen desde el poder y se dirigen a un público masivo. De preferencia, a las clases populares.
El doctor en antropología e investigador de la Universidad Iberoamericana, Roger Magazine, considera que la manipulación no es tan obvia como para que las personas puedan resistirse o quejarse.
“Mucha gente diría: ‘si esto es manipulación, no está mal. Me gusta ver el futbol por televisión’”, indica el también autor del libro Azul y oro como mi corazón: masculinidad, juventud y poder en una porra de los Pumas de la UNAM.
Este 11 de junio, la Selección Mexicana inaugurará la Copa Mundial, al disputar el primer partido con el anfitrión, Sudáfrica. El juego será transmitido por televisión abierta. También habrá narraciones radiofónicas.
Ese viernes se espera que los mexicanos sólo hablen de futbol, que olviden las decenas de ejecuciones que a diario se cometen en el país o la pérdida del empleo y del valor adquisitivo de sus salarios.
“El entretenimiento es la técnica persuasiva básica”, explica Jaime Viaña, sicoanalista y académico en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Recuerda que el mejor ejemplo de ello son las campañas de Paul Joseph Goebbels, ministro de propaganda en el gobierno de Hitler y responsable de la popularidad del régimen fascista nazi.
Viaña señala que el considerable espacio asignado a la sección deportiva en los medios de comunicación cumple con una función ideológica. Se trata de la antigua receta romana: “Al pueblo, pan y circo”.
Imposición cultural
El papel de los medios incluye la imposición de patrones culturales. Layla Sánchez Kuri, maestra en ciencias de la comunicación y profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, analiza que éstos tienen por objeto hacer del futbol una industria que crea necesidades falsas, hasta que alcanzan el rango de formas de control social.
Los 22 jugadores, líderes carismáticos, portan tacos Nike o Adidas. Sus playeras se atavian no sólo con los colores de la bandera que representan, sino con varios logotipos de trasnacionales.
“Se ha perdido la esencia del futbol porque se ha sobrevalorado. Ahora todo es dinero”, critica el futbolista Alberto Aguilar, exintegrante de las fuerzas básicas del Cruz Azul. Agrega que el éxito de este deporte con las masas se basa en su sencillez: “El futbol atrae a tantas personas porque es muy simple, es primigenio”.
La XIX edición de la Copa Mundial de Futbol coincide con la crisis económica internacional, que inició en Estados Unidos a mediados de 2008 y que aún mantiene en jaque a economías europeas. A pesar de generar ganancias, este rentable torneo no contribuirá a superar la crisis.
Para que el Mundial tuviera posibilidades de generar una expansión económica, tendría que producir un cambio cualitativo: incrementar el producto interno bruto, además de aumentar el nivel de vida y el índice de desarrollo humano. Sin embargo, sólo crea condiciones para el lucro, explica Miguel Ángel García, consejero técnico estudiantil de la Facultad de Economía de la UNAM.
En Alemania 2006, la Copa Mundial que antecede a Sudáfrica 2010, se recaudaron alrededor de 700 millones de dólares, de acuerdo con el Informe sobre las finanzas de la FIFA (Federación Internacional de Futbol Asociación) de ese mismo año. La suma del rescate financiero de la actual crisis asciende a más de 12 billones de dólares.
“Hay una diferencia muy grande entre lo que los gobiernos y empresas utilizan para sacar al planeta de la crisis y las ganancias que trae un Mundial”, refiere el economista.
Miguel Ángel García agrega que el impacto económico no es el mayor beneficio que obtienen sus organizadores y patrocinadores: la utilidad mayor es perpetuar las formas de dominio.
Ernesto Priani Saiso, filósofo y catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras y estudioso de las relaciones de poder que se dan en la cancha, explica que “los medios de comunicación, los grandes inversores y el poder político aprovechan el fenómeno del futbol y lo ocupan para favorecer sus propios intereses”.
Agrega: “La idea es: si yo logro convencerte a ti de que la Selección es una promesa mayor de lo que realmente es, voy a lograr que compres cosas, veas mis programas y disfrutes de la ‘calma social’”.
Estadios, termómetros de la violencia
La calma social, sin embargo, no siempre es el fin. Uno de los mecanismos de control social que se ejercen a través del juego es justamente lo contrario: la confrontación física y verbal. Los estadios de futbol son ahora espacios propicios para la confrontación y pueden ser vistos como “termómetros del nivel de violencia social”, expone Layla Sánchez.
“Es el divide y vencerás”. Por ello se utiliza un lenguaje marcial: los comentaristas narran, con exacerbado nacionalismo, las “batallas” deportivas. En vez de ver futbolistas, vemos a soldados que van a pelear por un país, critica la comunicóloga.
Futbol, objeto de atención del poder
Roger Magazine reconoce la dificultad de identificar dónde termina la manipulación y dónde empieza el surgimiento de algo crítico. Para él, el futbol puede ser “el opio de las masas”, pero también un lugar donde surgen molestias.
En México, durante la inauguración del Mundial de 1986, la gente recibió con una “sonora rechifla” al entonces presidente Miguel de la Madrid, por su incapacidad de enfrentar, un año antes, la contingencia del terremoto, narra Juan Villoro en Dios es redondo.
En palabras del reconocido escritor: “La incontrolable multitud puede descubrir una voz propia y una conciencia crítica al reconocerse en forma espontánea como una fuerza circular”.
Los aficionados al futbol asocian los triunfos de la Selección Mexicana con el desarrollo del país, y sus derrotas, con el retroceso del mismo: estudio Bajo estado de ánimo, si la Selección no pasa, realizado en 2010 por De La Riva Group, empresa especializada en investigaciones de mercado
El fenómeno futbolero, un niño envuelto
Temor y entretenimiento: con estos ingredientes ya se puede preparar niño envuelto, asegura el sicoanalista Jaime Viaña.
El profesor universitario recurre a la analogía de Gustavo Le Bond en La sicología de las multitudes y asimila a las masas (fanáticos potenciales del futbol) con los niños.
El costo, reflexiona el sicoanalista: “Un detrimento de la inteligencia para preservar el infantilismo síquico. Y es que el infante no puede sofocar sus exigencias pulsionales mediante la razón, sólo la amenaza o la fantástica promesa apaciguan la falta del objeto anhelado… el cáliz sagrado, la copa”.
La “futbolización” del Estado
Para el Estado, el deporte, y el futbol en especial, juega un papel sumamente importante y múltiple como forma de control de la población. A la masa, la enajena y la “hace feliz” al impedirle ensimismarse en sus problemas reales y tomar conciencia de su situación de explotada, marginada y humillada. Le ahorra la preocupación de buscar una salida a su condición de paria, sostiene el sociólogo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Arturo Palacios Aguirre.
Para que funcione la maquinaria de explotación del pueblo, el Estado desarrolla mecanismos de control y represión. Uno de ellos es el futbol, cuyo uso político por parte del gobierno, los partidos y los grupos cierra el círculo de enajenación y control. Recuérdese 1968: la feroz represión del gobierno de Díaz Ordaz estuvo acompañada de una descarada campaña que ensalzaba las olimpiadas para “borrar” la masacre, agrega.
La política, como se sabe, es la esencia de la actividad del hombre en la sociedad. Una actividad, una idea, un recurso, una personalidad, son palancas políticas en la medida en que mueven a las masas y son capaces de unificar voluntades para movilizarlas en pos de un objetivo concreto. En esa medida cobran importancia y reciben atención preferente de los partidos, clases, gobiernos, que buscan palancas políticas eficaces para agrupar a las masas en su derredor y hacerlas marchar bajo su dirección.
Desde este punto de vista, el futbol es una importante palanca política de la que hacen uso discreto los gobiernos para conquistar simpatías y adhesiones. Y ésta es la importancia y la explicación que el gobierno mexicano concede al futbol.
Para el catedrático de la UAM, en el capitalismo el rasgo más esencial del deporte, y del futbol en particular, consiste en que se le trata como una actividad eminentemente comercial, como un negocio. El deportista es una mercancía que se cotiza en el mercado según su valimiento. Esto lo convierte en un ser egoísta, lo envilece y lo prostituye.
Así, dice, la causa desencadenante de su esfuerzo deportivo no es una causa noble, no es “el amor a la camiseta”, “el espíritu deportivo” o “el amor a la patria”, sino su interés por un sueldo elevado, las regalías y los premios. El deportista profesional no “juega”, trabaja; y quienes lo patrocinan tampoco están “fomentando un deporte”, están realizando un negocio. Así se explica la proliferación de clubes “dueños” de uno o varios equipos y la profesionalización de los deportistas en México y en todo el mundo.
El mismo hecho queda reflejado en el escaso interés que el Estado dedica a la educación física y el deporte de la juventud y de la sociedad entera. En la práctica, la casi nula actividad deportiva se reduce a los ridículos balbuceos que maestros mal preparados enseñan a los jóvenes en las escuelas primarias y secundarias. Ni en la primaria ni en la universdad hay actividad física programada. Fuera de las escuelas, la intervención del Estado en la actividad físico-cultural y deportiva de la sociedad es totalmente insignificante y marginal. La actividad deportiva descansa, totalmente, en manos privadas que la explotan comercialmente.
Por eso, precisamente, con motivo de la celebración del Mundial, del 11 de junio al 11 de julio, en Sudáfrica, la propaganda y los comentarios relativos al evento alcanzan niveles asfixiantes. El mundo y México transpiran futbol. No hay manera de escapar a esta euforia futbolera, a la estupidización colectiva.
Palacios Aguirre agrega que el futbol, a diferencia de otros deportes y entretenimientos, ocupa siempre un lugar destacado en la vida de mucha gente, atrae la atención de núcleos importantes de la población y ejerce considerable influencia sobre las clases populares.
“Por eso no es nada raro que funcionarios de alto nivel, incluido el presidente de la República, hagan a un lado asuntos de mayor importancia y se muestren más preocupados por los resultados de los partidos que por los problemas de sus respectivas carteras; reciban en sus despachos a futbolistas de prestigio con más atenciones y honores que a un diplomático de alto rango, y les otorguen premios que ya quisieran para sí algunos investigadores destacados.”
La crítica convencional
Para el sociólogo Arturo Palacios, la importancia concedida al futbol por parte del pueblo es una expresión clara de su bajo nivel cultural y un resultado de la capacidad manipuladora y enajenante de los grandes medios masivos de comunicación, que han inducido con su propaganda esta especie de adoración masiva, de histeria colectiva en torno al futbol y a sus practicantes.
“En cuanto a las autoridades, al Estado, se pretende que su ‘futbolización’ sea síntoma del carácter absurdo, irracional, del sistema capitalista, de la inversión de valores que produce; algo así como el acto inconsciente de una mentalidad colectiva desorganizada e irresponsable. Es frecuente encontrar en las prensa expresiones como: ‘no exagere, señor presidente’, “el honor nacional no está en los botines de la Selección”, etcétera, a propósito de alguno de los actos oficiales relacionados con el futbol. Tales frases pretenden expresar que la conducta de las autoridades es un despropósito, un error de óptica, algo desmesurable e injustificable.
“Y sin embargo no es así. La crítica que hace descansar en el atraso de la masa y el poder manipulador de la televisión de un lado, y en la irracionalidad del capitalismo de otro, el fenómeno de la futbolización de la sociedad, es una crítica relativamente convencional por cuanto no va a la raíz de la cuestión. En realidad, el fenómeno del futbol, como la televisión misma o la pornografía, no puede ser explicado por alguna o algunas causas, en forma definitiva. Son fenómenos que están totalmente integrados al sistema, forman parte consustancial del mismo, lo explican y lo sostienen tanto como el sistema entero explica, sostiene y alimenta al futbol, la televisión enajenante o la pornografía.
“El capital en general tiene en el futbol un buen recurso para captar la atención de la masa y para hacerla que encienda su aparato de televisión y bombardearla con la propaganda de las mercancías. Mientras el espectador ‘se divierte’, recibe, sin darse cuenta, múltiples “mensajes” disfrazados de comerciales. De este modo va siendo condicionado para que consuma cualquier cantidad de productos. El comercio televisivo, por su parte, al ganar mayor auditorio, mejora su negocio, pues crece el número de anunciantes que están dispuestos a pagar cantidades exageradas por ‘un minuto’ de propaganda o por un spot”.
Los comerciantes del deporte y la televisión se dieron cuenta, hace mucho tiempo, que sus respectivos negocios pueden prosperar mucho más aprisa si se unen y apoyan mutuamente. Por esta razón, en la actualidad, los consorcios televisivos y los “dueños” de los clubes deportivos forman una sola empresa destinada a enajenar, a embrutecer al público, al pueblo, a las clases más desprotegidas cultural y económicamente, mediante un continuo bombardeo de propaganda consumista mientras le hacen “disfrutar” un partido de futbol.
Los dueños de los clubes deportivos, a su vez, ven subir sus utilidades como la espuma, tanto porque la propaganda acarrea espectadores a los estadios, como porque crece el monto de las regalías que cobran por “derechos de transmisión” del evento futbolero.
Así pues, no sólo es la televisión la que se beneficia con la popularización, con la propaganda exagerada acerca de las excelencias del futbol, ni tampoco los dueños de los clubes deportivos, ni sólo los anunciantes, sino toda la clase capitalista en su conjunto. Los únicos perjudicados son los pobres, los humildes, las clases populares que, gracias a su indefensión cultural y económica, son víctima de las mentiras, las frases hechas y los falsos valores con que los bombardean de día y de noche la televisión.
Por eso, a pesar de su aparente carácter progresista y radical, es un craso error, un claro espejismo intelectualoide, la crítica convencional de los partidos y personajes de la “izquierda culta” que pretende que la preferencia del Estado por el futbol no merece otra cosa que el desdén, el desprecio. La futbolización del Estado es un claro y peligroso acto de la lucha de clases que merece toda la atención de los sectores progresistas dispuestos a esclarecer los verdaderos objetivos de la futbolización del Estado entre el pueblo. Cualquier concesión en este terreno, aunque se disfrace de “superioridad intelectual”, es un retroceso imperdonable.
Finalmente, Arturo Palacios considera que, para acabar con esta situación, “lo que se necesita no es salir del subdesarrollo, sino del sistema capitalista y luchar por una organización social más equitativa e igualitaria, que verdaderamente le dé su lugar e importancia al futbol en particular y al deporte en general como forma integral del desarrollo físico y emocional del pueblo”. (José Réyez) José Reyez 7 de junio de 2010 Fuente Red Voltaire
Caracas, 03 Mar. ABN.- El auto de la Audiencia Nacional española que pretende vincular a Caracas con la organización vasca ETA y con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) aspira a criminalizar al presidente, Hugo Chávez, y a su Gobierno, para ubicarlo en una especie de “Eje del Mal” y legitimar cualquier eventual intervención en este país.
Así lo sostuvo este miércoles el periodista español y director del diario digital Rebelión, Pascual Serrano, quien, además, opinó que esta pretensión también entra en la pelea interna de la derecha, a través de la cual el opositor Partido Popular (PP) usa a Venezuela y a Cuba como munición contra la administración socialista del mandatario José Luis Rodríguez Zapatero.
En contacto telefónico desde España con el programa Despertó Venezuela, que transmite Venezolana de Televisión, el comunicador social puntualizó, además, que el juez Eloy Velasco, autor del documento, pertenece al ámbito de la derecha de ese país.
“Es un juez claramente situado política e ideológicamente en el ámbito del Partido Popular (PP), que encontró la oportunidad vulnerando cualquier principio de fundamentación jurídica, de acusar al Gobierno de Venezuela y facilitar al PP un argumento con el cual atacar al Gobierno español y, por todo ello, con una amplia cobertura de los medios de derecha que quieren agredir a Venezuela”, expresó el periodista.
Serrano indicó que Velasco fue director general de Justicia, con el PP, de la comunidad valenciana, un cargo de carácter político.
El renombrado periodista del medio progresista calificó de endebles y poco sustentados los argumentos de este jurista, señalados en el citado auto.
Resaltó que este documento no debería ser público, pero el juez, “en clara connivencia con una prensa de derecha, filtró el auto a la prensa para que lo utilice como acusación y munición contra Venezuela”.
Indicó que los medios españoles repiten el patrón dominante en la prensa española, donde “todo lo que sea contra Venezuela y el Gobierno de Chávez vale para atacar”.
La acusación que vincula a Chávez con ETA y las FARC no se sostiene
En una impresionante y bien trazada oleada mediática contra el presidente venezolano Hugo Chávez se han lanzado la inmensa mayoría de los medios de comunicación españoles neoliberales. Público, El País, ABC, El Mundo, La Razón, Cadena Ser, COPE, Libertad Digital y los canales de televisión.
Assemblea de Solidaritat amb el Poble Hondureny
Rebelión
· Que Zelaya tiene en su poder las actas de 1400 mesas electorales que reflejan que los votantes no llegaron al 25% de la población.
· Que según el conteo a boca de urna del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras, CODEH, con un margen de error del 4,5%, los votantes no superan el 22% de la ciudadanía.
· Que, a pesar de ello, el TSE (Tribunal Supremo Electoral) anunció que el porcentaje de participación al voto fue del 61%, dejando atónitos los periodistas locales e internacionales que habían constatado durante todo el día la bajísima afluencia de votantes a las urnas.
· Que "Hagamos Democracia", la organización autorizada por el TSE para encuestar las elecciones y conocida a nivel internacional por ser la punta de lanza del Departamento de Estado norteamericano para penetrar en los procesos electorales en aquellos países que contradicen la política estadounidense hacia América Latina, mentía de forma más discreta y daba una participación del 47%, contradiciendo al propio TSE.
· Que miles de personas han sido obligadas a votar mediante chantaje, la fuerza de las armas o la compra directa de su voto.
· Que comercios y supermercados como Go Nunu –una tienda de mobiliario infantil- anunciaban descuentos de hasta un 40% con sólo mostrar el dedo manchado de negro (en el sistema de sufragio hondureño se toma la impresión de una huella dactilar del ciudadano en el momento de emitir el voto)
· Que distintas empresas transnacionales, maquilas y dependencias del Estado anunciaron a sus empleados que deberían mostrar su dedo meñique pintado con la tinta indeleble con la que se registra el voto cuando reiniciaran sus labores y que si no lo hicieran serían despedidos.
· Que se ha reportado el voto de salvadoreños del partido derechista ARENA.
· Que durante las elecciones se han producido 83 detenciones ilegales y un muerto durante los allanamientos, sin base legal, de casas donde viven miembros del Frente de Resistencia y por la represión a una pacífica marcha en San Pedro Sula.
· Que además fue detenido el Secretario General del Servicio de Paz y Justicia para América Latina, Gustavo Enrique Cabrera, que observaba las elecciones.
· Que los “observadores internacionales” han sido empresarios y fanáticos de ultraderecha e integrantes de la contrarrevolución anti cubana de Miami o de la oposición venezolana.
· Que no hubo observadores internacionales ni de la OEA, ni de la ONU ni de la Unión Europea porque no reconocieron estas elecciones.
· Que el horario de votación se alargo una hora, supuestamente por la afluencia de votantes, cuando los medios internacionales reportaban centros electorales prácticamente desiertos.
· Que a pesar de comprometerse a dar resultados en un plazo máximo de dos horas desde la finalización de las elecciones, el TSE guardó absoluto silencio hasta cinco horas y media después del cierre, cuando su presidente, Saúl Escobar, anunció que el retraso se debió a “un problema técnico”, apelando a la más gastada y clásica de las excusas utilizadas en todos los fraudes electorales para ganar tiempo e inyectar en las bases de datos nuevos resultados.
Seamos parte activa de la lucha del pueblo hondureño
Desde la Assemblea de Solidaritat amb el Poble Hondureny hemos tomado el compromiso de romper el cerco mediático que nos impide el conocimiento de la realidad en Honduras.
El Frente Nacional de Resistencia continúa su lucha por derrotar las fuerzas golpistas sea cual fuere la forma que éstas tomen –golpe de estado, elecciones ilegítimas, sucesiones falaces- y necesita el apoyo de la comunidad internacional ejerciendo presión política y económica sobre el gobierno de facto, no representativo que ocupa en estos momentos el poder.
Desde aquí los invitamos a sumarse a nuestra red de información directa sobre las actividades del frente y sus repercusiones para, primero, comprender la situación política y social y las necesidades de la Resistencia, y segundo, actuar en consecuencia difundiendo, debatiendo, concentrándonos, manifestándonos y exigiendo a nuestros gobiernos el rechazo firme del resultado de las últimas elecciones y de cualquier otra salida a la crisis que no sea la restitución del orden quebrado el 28 de junio y la convocatoria a una Asamblea Constituyente.
Si quieres recibir información, simplemente envía un mensaje a:
La “lucha contra el narco” es utilizada por las autoridades mexicanas para justificar la creciente militarización del país. Sin embargo, organizaciones sociales y de derechos humanos sostienen que “la guerra real es contra los de abajo” y denuncian que los numerosos abusos y violaciones de derechos humanos forman parte de planes de contrainsurgencia.
El chiapaneco Mariano Abarca fue detenido el pasado 17 de agosto por un comando policial de agentes encapuchados que viajaban en coches sin placas ni distintivos. Los policías no llevaban identificación ni orden de detención. La presión social hizo que a las 24 horas se informara de dónde estaba detenido, aunque por las irregularidades policiales y judiciales no se sabe de qué se le acusa. Abarca pertenece al municipio de Chicomuselo, una zona donde las concesiones mineras de empresas canadienses devastan tierras y acuíferos. Él es un luchador social reconocido en Chiapas, perteneciente a la Red de Afectados por la Minería, que iba a celebrar en su pueblo, a los pocos días, su segundo encuentro. Sus vecinos se han organizado para exigir su libertad y responsabilizan de su detención a los gobiernos municipal, estatal y federal y a la minera canadiense Black Fire.
Casos como éste se dan con frecuencia en México: la maquinaria político-judicial-militar, amparada en la llamada lucha contra el narcotráfico, reprime la protesta social con total impunidad. Recientemente, en el Estado de Guerrero, seis camiones de Ejército mexicano repletos de soldados entraron en la comunidad Puerto de las Joyas, municipio de Petatlán, y según relatan integrantes del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (CCTI), dijeron que iban “en contra de campesinos revoltosos”, amenazaron a los lugareños con quemar sus hogares y acabaron llevándose a varios.
En ese Estado del sur mexicano han sido asesinados ocho militantes de organizaciones ecologistas en los últimos dos años, y actualmente más de 100 se encuentran en prisión por acusaciones fabricadas desde el poder. La directora adjunta de Amnistía Internacional, Kerrie Howard, considera que la región guerrerense de Ayutla es “un peligro constante para las personas que defienden los derechos humanos de las comunidades indígenas más marginadas”. Pero esto no es una excepción, ni en Guerrero ni en el resto del país.
Militarización y narcotráfico
México está militarizado. La presencia de soldados, camiones y tanquetas es constante, y se producen abusos y violaciones de los derechos de la población con total impunidad. Además, como reconoce Gustavo Castro, coordinador de la organización Otros Mundos Chiapas, “ha empeorado la situación, el narcotráfico ha invadido el aparato gubernamental y al mismo Ejército. Policías, autoridades, funcionarios que combaten supuestamente la delincuencia organizada están pagados por el narcotráfico que está mejor armado que las policías”, por lo que la violencia es constante. El país parece estar en guerra, aunque “la guerra real es contra los de abajo, por sus tierras, los recursos naturales y para obtener el silencio que necesita el sistema para seguir avanzando”, precisa un integrante de La Otra Jovel, una coordinadora de organizaciones. Este resalta que además “del robo de las transnacionales y la corrupción de las autoridades oficiales”, hay otros agentes, como la industria del turismo que necesita esas tierras para tener infraestructura y los recursos naturales para privatizarlos.
El presidente de los EE UU, Barack Obama, de visita el pasado agosto en México, recalcó su confianza en el Gobierno mexicano y en la lucha conjunta contra el tráfico de drogas. La administración norteamericana ha dado luz verde a seguir con la Iniciativa Mérida (o Plan México) con la que su gobierno apoya económica y logísticamente al Ejército mexicano y ha desbloqueado la totalidad de estos fondos, a pesar de que esta colaboración militar estaba supeditada al esfuerzo en la defensa de los derechos humanos del Gobierno mexicano. Poco después de la visita de Obama fueron hechos públicos documentos desclasificados de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) que describen el apoyo del Ejército de México a los grupos paramilitares en Chiapas, entre 1994 y 1999, como práctica habitual de contrainsurgencia aprobada por las altas instancias del Gobierno. Estos documentos, encontrados en Washington por la investigadora Kate Doyle, son una muestra clara de la guerra sucia contra la rebeldía chiapaneca y del protagonismo de las autoridades en la masacre de 45 indígenas desarmados en Acteal. Además, el reciente testimonio de un ex comandante del grupo paramilitar Paz y Justicia confirma que el Ejército mexicano planificó, organizó y apoyó, desde que lanzara en 1995 su ofensiva contra el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), a grupos paramilitares en tres regiones de Chiapas.
La decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de liberar a 20 acusados de la masacre de Acteal es interpretada por la izquierda mexicana como el siguiente paso de la represión: la impunidad.
“Todo eso se sabe, por eso estamos tan indignados al ver que la Corte intenta limpiar el expediente y quitar responsabilidad en la comisión de delitos de lesa humanidad a los presidentes, funcionarios y mandos militares de esa época. Quieren limpiar la cara al régimen que gobernaba entonces, que es el mismo que está regresando”, afirma contundente Raúl Vera, quien en esa época era obispo adjutor de la diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, junto a Samuel Ruiz.
A la pregunta de cómo hacer para seguir luchando ante tanta represión, Gustavo Castro, que también participa en la Red de Afectados por la Minería, responde: “No dejar de luchar y manifestarse para no ceder a la criminalización legalizada que hace el Gobierno del movimiento social, de los sindicatos o cualquier derecho a la manifestación publica y pacífica. La denuncia pública es importante así como hacer visible la impunidad a nivel internacional”.
Plan Mérida
A mediados de agosto el gobierno de EE UU anunció que iba a liberar el 15% de las ayudas destinadas a México a través del Plan Mérida que el Congreso de EE UU había bloqueado en 2008 hasta que hubiera avances en el respeto a los derechos humanos en este país. Ya el pasado junio la cámara estadounidense había aprobado la entrega de un paquete de 420 millones de dólares como parte de ese Plan, fondos que se suman a los 700 ya autorizados anteriormente. Así, sólo restan 280 millones de dólares para alcanzar los 1.400 millones prometidos a México en 2007 en material y equipamiento para sus fuerzas de seguridad.
En Honduras hubo lisa y llanamente un golpe de Estado. Un general de la vieja escuela, de los formados por los Estados Unidos para combatir “el enemigo interior”, más un senado díscolo y fiel a las viejas oligarquías centroamericanas, pretende dar por finalizada una gestión que, si bien puede ser criticable en algunos aspectos como todas las gestiones de gobierno, está sujeta a la Constitución y las leyes que rigen a la nación hondureña y es expresión de la voluntad soberana de los hondureños. Remplazar la legalidad por medidas de excepción, por nombramientos de urgencia, apresar al presidente y expulsarlo del país, es lisa y llanamente un golpe de Estado. No hay eufemismos que oculten lo que realmente ocurrió: un golpe de Estado.
Pero la prensa española, desde el primer momento, desde los primeros rumores que alertaban de la anormalidad en Honduras, se preocupó más por presentar al presidente Manuel Zelaya como el único responsable de lo ocurrido, que de condenar de antemano cualquier violación del juego democrático. Valiéndose de “fuentes sin confirmar”, se presentó al presidente Zelaya como a un provocador que habría llamado a un referéndum inconstitucional cuyo único objetivo era perpetuarse en el poder. Ahora, a menos de veinticuatro horas y gracias a la televisión venezolana, sabemos que se trataba de una encuesta sin carácter vinculante, que apuntaba a conocer la opinión de los hondureños respecto de si era o no conveniente impulsar reformas a la constitución. La prensa española tiene corresponsales y enviados especiales en Honduras, pero ha sido gracias a la televisión venezolana que el mundo se ha enterado de la presencia de observadores internacionales, incluidos representantes de los Estados Unidos, que estaban en Honduras para verificar el carácter legal y la limpieza de la encuesta. Y fueron esos observadores los primeros en denunciar y condenar sin ambigüedades el golpe de Estado.
Para la prensa española lo relevante era que la constitución hondureña no permite la realización de consultas con forma de referéndum -siempre vinculantes- en un lapso de tiempo determinado antes y después de unas elecciones. Se decía, se informaba, con lenguaje sibilino, que el presidente Zelaya había violado la constitución y, de una manera más vil aún, sin palabras -porque la desinformación provoca silencios e inmovilidades-, se invitaba a considerar a Zelaya como el único responsable de lo que ocurriera.
Para la prensa española Zelaya es “un hombre de Chávez”, se citaba que, pese a ser un liberal, había dado un giro a la izquierda que lo acercaba a las posiciones del presidente venezolano, pero se omitía señalar que en casi toda América Latina, con diversas expresiones y también con excepciones –Colombia por ejemplo- está enmarcada un proceso de cambios estructurales, sociales, políticos , económicos y culturales, que garantizan el imperio de la legalidad y la normalidad democrática en un continente que se vio privado de esas conquistas de la sociedad civil. Décadas de golpes de Estado y cuartelazos impulsados por los Estados Unidos hicieron de América Latina un espacio geográfico en donde la democracia era casi una quimera.
La prensa española, responsable de una sociedad desinformada y que se auto sustenta en sus prejuicios, sobre todo en lo que refiere a América Latina, en los momentos en que había que condenar sin paliativos el golpe de Estado en Honduras, se empeñaba más en demostrar ciertas excentricidades del mandatario constitucional hondureño, como que su hija habría denunciado que le impedía tener novio hasta que cumpliera treinta años, o que él y su familia “habrían estado involucrados” en una serie de asesinatos no aclarados. Qué lejos quedan los tiempos en que los periodistas y los directores de periódicos sabían separar la paja del trigo.
Hoy, Lunes 29 de Junio, un artículo de El País habla de “La tentación de la presidencia vitalicia”, y el tono de la información -todo lo impreso en un periódico es información o desinformación- apunta a que una vez más el presidente Zelaya es el único responsable de lo ocurrido pues habría caído en esa terrible tentación de repetir mandato. Me temo –porque soy optimista- que el autor del artículo ignora que Felipe González fue presidente del gobierno español entre 1982 y 1996, que François Mitterrand fue presidente de la república francesa entre 1981 y 1995, que Helmuth Kohl fue canciller de Alemania entre 1982 y 1998, y que Margaret Tatcher fue primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990. Todos ellos gobernaron, para bien y para mal, por más de diez años sus respectivos países, y sólo a un imbécil se le ocurriría pensar que esas largas permanencias en el poder pusieron en peligro las democracias europeas.
Pero Honduras es un país centroamericano, es parte de América Latina, y para la prensa española el continente americano sólo puede ser analizado y explicado desde el prejuicio. Cito textualmente del artículo: “La lista de los mandatarios latinoamericanos que lo han conseguido (prolongar sus períodos al mando de sus naciones) o lo intentan se expande de norte a sur de la región. En la mayoría de los casos, el carisma y la popularidad adquiridos en su primer mandato, les inyectan unas ansias de permanecer en el poder que muchos consideran irresponsables”.
Mi amigo, el maestro de periodistas italianos, Gianni Mina, me señaló una vez las gotas de veneno subliminal que se cuelan en este tipo de artículos de “análisis” y que violan el derecho a la información. “ La lista de los mandatarios que lo han conseguido o lo intentan se expande de norte a sur de la región”. Ningún español, acostumbrado a la desinformación, le pedirá al autor del artículo esa “lista que se expande”. Ningún español conforme con la desinformación le pedirá los nombres de algunos de los que consideran irresponsables a quienes integran la lista de mandatarios latinoamericanos que han prorrogado sus mandatos. Ningún español resignado a la desinformación le preguntará si también González, Mitterrand, Kohl y Tatcher integran esa lista de irresponsables.
Para Javier Lafuente, el autor del artículo que he citado, lo ocurrido en Honduras, el golpe de Estado, debe ser entendido desde el prejuicio de un español al que la boina todavía ciñe peligrosamente la frente. Para él “Manuel Zelaya ha protagonizado la última intentona”. Se está refiriendo a la realización de una encuesta no vinculante y sin otro fin que conocer la opinión de los hondureños respecto de hacer o no reformas a la Constitución. Si esto no es prejuicio y casi apología del golpe de Estado, entonces es pura y llana ignorancia de un europeo con olor a fritanga.
Como ya se habrán enterado la derecha retrograda y cobarde de Honduras
-en confabulación con fuerzas externas-efectuó un golpe de estado el
28 de junio en nuestro país.
Violando toda etica, moral y los principios democráticos que éste
grupo de cínicos dicen representar; capturaron al presidente Manuel
Zelaya Rosales, expulsándolo posteriormente del país; igualmente
mantuvieron secuestrados a personas cercanas a su gabinete e
intentaron los mismo con los embajadores de Cuba, Venezuela y
Nicaragua.
Todos los medios de comunicación están comprados por los golpistas y
aseguran que este acto despreciable es una "transición", al más puro
estilo de la decada de los 60 y 70.
Los medios de comunicacion alternativos (radios, televisoras, medios
virtuales) han sido cerrados y confiscado su equipo.
El moviento popular está fuertemente reprimido con violencia y por la
coerción de la libertad de movilización a nivel nacional.
Hay una lista de personas que tienen orden de captura por defender la
propuesta Legitima de la creacion de una Constituyente en Honduras y
por su posición rotunda contra este golpe, entre ellas familiares y
amistades mías y de Marco Antonio.
Estamos pidiendo a toda la comunidad internacional y a ustedes desde
los espacios que sean posibles que pidan a sus gobiernos se pronuncien
a favor de la restitución Inmediata del presidente Manuel Zelaya
Rosales para regresar al orden constitucional y la penalización para
los grupos golpistas.
La accion de la comunidad internacional es de vital importancia
Necesitamos urgentemente su apoyo.
Gracias de antemano,
Liena Isaula.
HOY, ESTA EMISIÓN ESPECIAL TAMBIEN EN: WWW.REDNOSOTRASENELMUNDO.ORG
DE 16:00 A 01:00 HRS.
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Área de la mujer de Radio Vallekas
917 77 33 24
nosotrasenelmundo@radiovallekas.org
COMUNICADO
Radio Internacional Feminista, las Petateras y activistas del Movimiento de Mujeres de Honduras, estamos convocando a medios de comunicación nacionales e internacionales, feministas y activistas por los derechos humanos de todo el mundo al Enlace Internacional Informativo Golpe de Estado en Honduras, desde las miradas de las mujeres, que se llevará a cabo el próximo miércoles 1 de julio a partir de las 9 am hasta las 6pm hora centroamericana.
Estaremos enlazandonos en vivo durante todo el día con feministas y luchadoras sociales que están siendo parte de la resistencia popular en contra del golpe de Estado, la represión y la cancelación de las libertades básicas en este país centroamericano.
Usted puede participar:
* Conectándose a la transmisión
* Enlazando la señal y retransmitiéndola a través de su radio, programa radial o sitio web
* Llamándonos para dar su mensaje
* Reportando desde su país.
* Enviando sus preguntas
* Reportando su sintonía.