El Hombre Unidimensional
Marcuse hacía un diagnóstico lapidario del capitalismo que se convertiría en la vulgata y el punto de partida obligado para el rechazo que toda la izquierda universal haría del capitalismo en los años 60: alienación, productivismo, consumismo, medios masivos alienadores, publicidad estudipizante, todo esto y mucho más es lo que convertiría -según Marcuse- al hombre potencialmente libre en un hombre unidimensional incapaz de pensamiento crítico y de actitudes contestatarias.
A diferencia del marxismo clásico, para Marcuse el proletariado no era una clase revolucionaria en sí ni mucho menos, y él personalmente era más escéptico aún ante la supuesta inevitabilidad de la crisis capitalista sostenida una y otra vez por la astucia de la razón capitalista.
Para Marcuse, los medios de comunicación y las industrias culturales, así como las expresiones de la publicidad comercial, reproducen y socializan en los valores el sistema dominante y amenazan con eliminar el pensamiento y la crítica. Los efectos de esta orientación mediática crean un escenario cultural cerrado, unidimensional, que propicia una especie de pensamiento único y determina la conducta del individuo en la sociedad. Los medios crean una estructura de dominación, bajo la apariencia de una conciencia feliz que inhibe la posibilidad de cambio hacia la liberación. Los medios de comunicación, a través de un lenguaje informal, no dan explicaciones ni ofrecen conceptos, sino que aportan imágenes. Descontextualizan, niega la referencia histórica. Lejos de moverse entre la verdad o la mentira, se limitan a imponer un modelo.
Planteó una fantástica y audaz síntesis entre Marx y Freud (en una vena bastante distinta de la de Wilhelm Reich) marcando los horizontes de lo que podría ser una sociedad no represiva.
A contrapelo de las tesis ortodoxas de Freud de que la civilización obliga a sublimar para crear, Marcuse insistió en la existencia de un atajo que posibilitaría hacer coincidir a las tendencias instintivas con la felicidad y la libertad, tal como se comprueba -según él- en las ensoñaciones diurnas, las obras de arte, la filosofía y otros productos culturales (seguro que nuestro amigo Rozitchner coincide con esta visión).
Marcuse propuso la construcción de una civilización no represiva donde sería posible desplegar trabajo libidinal y no alienado, juego, sexualidad libre y abierta y un tipo de cultura filo-jovial y emancipatoria de plena consumación de los deseos.
Las propuestas de Marcuse, que sonaban rápidamente a anarquismo y hedonismo, a libertarismo y al todo vale, recibieron cerradas críticas de la derecha y también del centro, como fue el caso de Erich Fromm, previamente zarandeado por Marcuse como hiperconformista.
Marco A. Denegri -Herbert Marcuse- Eros y Civilización 1/4
De qué modo deben guardlos príncipes la fe prometida
Todoelmundoentiendecuánlaudableesqueelpríncipemantenga lafeprometidayvivaconintegridadynoenastucia;sinembargo,la experienciadenuestrostiempospruebaquepríncipesaquienessehavisto hacergrandescosastuvieronpocoencuentalafejurada,procurando atentamenteengañaraloshombresyconsiguiendoalfindominaralosque se fiaban en su lealtad.
Hayquesaberquehaydosmanerasdecombatir:unaconlasleyesy otraconlafuerza.Laprimeraespropiadeloshombres,ylasegundadelos animales;perocomomuchasvecesnobastalaprimera,esindispensable acudiralasegunda.Deaquíqueconvengaalospríncipessaberbienusar tantolabestiacomoalhombre.Losantiguosescritoresenseñabanesta condicióndeunmodoalegórico,diciendoqueAquilesymuchosotros príncipesderemotostiemposfuerondadosacriaralcentauroQuirón, quienlosteníaensuguarda.Eldarlesunpreceptomediohombre,medio bestiasignificalanecesidadparaelpríncipedesaberusarambasnaturalezas, porqueunasinotranoesduradera.Obligadoelpríncipeasaberemplear losprocedimientosdelosanimales,debepreferirlosquesonpropiosdel leónydelzorro,porqueelprimeronosabedefendersedelastrampas,yel segundonopuededefendersedeloslobos.Senecesita,pues,serzorropara conocerlastrampasyleónparaasustaraloslobos.Losquesóloimitanal león no comprenden bien sus intereses.
Nodebe,pues,unpríncipeprudenteserfielasupromesacuando estafidelidadleperjudicayhandesaparecidolascausasquelehicieron prometerla.Sitodosloshombresfueranbuenos,noloseríaesteprecepto; perocomosonmalosynoseránlealescontigo,tútampocodebesserlocon ellos. Jamás faltarán a un príncipe argumentos para disculpar el incumplimientodesuspromesas,delocualpodríanpresentarseinfinitos
ejemplosmodernosydemostrarcuántoscompromisosytratadosdepaz handejadodecumplirsepordeslealtaddelospríncipes,siendosiempre gananciosoelquemejorhaimitadoalzorro.Esindispensablesaberdisfrazar bienlascosasysermaestroen fingimiento,puesloshombressontan cándidosytansumisosalasnecesidades delmomentoquequienengañe encontrará siempre quien se deje engañar (…).
Ningúnpríncipe,ymenosunpríncipenuevo,puedepracticartodas lasvirtudesquedancréditodebuenosaloshombres,necesitandocon frecuencia,paraconservarsupoder,haceralgocontrarioalalealtad,ala clemencia,alabondadoalareligión.Sucarácterhadetenerlaductilidad convenienteparaplegarsealascondicionesqueloscambiosdefortunale impongan,y,segúnyahedicho,mientraspuedaserbueno,nodejarde serlo;perosíenloscasosdeimperiosanecesidad.Debetambiéncuidarel príncipedequenosalgafrasedesubocaquenoestéimpregnadaenlas referidascincocualidades,yqueencuantoseleveayseleoigaparezca piadoso,leal,íntegro,compasivoyreligioso.Estaúltimaeslacualidadque convienemásaparentar,puesgeneralmenteloshombresjuzganmáspor los ojos que por los demás sentidos, y pudiendo ver todos, pocos compren- denbienloqueven.Todosveránloqueaparentas,pocossabránloque eres,yestospocosnoseatreveránaponerseencontradelainmensa mayoría,quetienedesupartelafuerzaoficialdelEstado.Delasintenciones deloshombres,ymásaundelasdelospríncipes,comonopueden someterseaapreciacióndetribunales,hayquejuzgarporlosresultados. Cuantohagaunpríncipeporconservarsupoderylaintegridaddesus Estadosseconsideraráhonrosoyloalabarántodos,porqueelvulgosedeja guiarporlasaparienciasysólojuzgaporlosacontecimientos;ycomocasi todoelmundoesvulgo,laopinióndelospocosquenoformanpartedeél sólo se tiene en cuenta cuando falta base a la opinión vulgar (…).
El hombre en busca de sentido (título original alemán Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager) es un libro escrito por el psiquiuatra austriaco Viktor Frankl, publicado en Alemania en 1946. En inglés se editó con los títulos From Death-Camp to Existentialism en 1959 y Man´s Search for Meaning en 1962.
La búsqueda por parte del hombre del sentido de la vida constituye una fuerza primaria y no una "racionalización secundaria" de sus impulsos instintivos. Este sentido es único y específico en cuanto es uno mismo y uno solo quien tiene que encontrarlo; únicamente así logra alcanzar el hombre un significado que satisfaga su propia voluntad de sentido.
Algunos autores sostienen que los sentidos y los principios no son otra cosa que "mecanismos de defensa", "formaciones y sublimaciones de las reacciones". Por lo que a mí toca, yo no quisiera vivir simplemente por mor de mis "mecanismos de defensa", ni estaría dispuesto a morir por mis "formaciones de las reacciones". El hombre, no obstante, ¡es capaz de vivir e incluso de morir por sus ideales y principios!
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Según J.P. Sartre, el hombre se inventa a sí mismo, concibe su propia "esencia", es decir, lo que él es esencialmente, incluso lo que debería o tendría que ser. Pero yo no considero que nosotros inventemos el sentido de nuestra existencia, sino que lo descubrimos.
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Puede verse, pues, que la salud se basa en un cierto grado de tensión, la tensión existente entre lo que ya se ha logrado y lo que todavía no se ha conseguido; o el vacío entre lo que se es y lo que se debería ser. Esta tensión es inherente al ser humano y por consiguiente es indispensable al bienestar mental. No debemos, pues, dudar en desafiar al hombre a que cumpla su sentido potencial. Sólo de este modo despertamos del estado de latencia su voluntad de significación. Considero un concepto falso y peligroso para la higiene mental dar por supuesto que lo que el hombre necesita ante todo es equilibrio o, como se denomina en biología "homeostasis"; es decir, un estado sin tensiones. Lo que el hombre realmente necesita no es vivir sin tensiones, sino esforzarse y luchar por una meta que le merezca la pena. Lo que precisa no es eliminar la tensión a toda costa, sino sentir la llamada de un sentido potencial que está esperando a que él lo cumpla. Lo que el hombre necesita no es la "homeostasis", sino lo que yo llamo la "noodinámica", es decir, la dinámica espiritual dentro de un campo de tensión bipolar en el cual un polo viene representado por el significado que debe cumplirse y el otro polo por el hombre que debe cumplirlo. Y no debe pensarse que esto es cierto sólo para las condiciones normales; su validez es aún más patente en el caso de individuos neuróticos. Cuando los arquitectos quieren apuntalar un arco que se hunde, aumentan la carga encima de él, para que sus partes se unan así con mayor firmeza. Así también, si los terapeutas quieren fortalecer la salud mental de sus pacientes, no deben tener miedo a aumentar dicha carga y orientarles hacia el sentido de sus vidas.
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El vacío existencial
El vacío existencial es un fenómeno muy extendido en el siglo XX. Ello es comprensible y puede deberse a la doble pérdida que el hombre tiene que soportar desde que se convirtió en un verdadero ser humano. Al principio de la historia de la humanidad, el hombre perdió algunos de los instintos animales básicos que conforman la conducta del animal y le confieren seguridad; seguridad que, como el paraíso, le está hoy vedada al hombre para siempre: el hombre tiene que elegir; pero, además, en los últimos tiempos de su transcurrir, el hombre ha sufrido otra pérdida: las tradiciones que habían servido de contrafuerte a su conducta se están diluyendo a pasos agigantados. Carece, pues, de un instinto que le diga lo que ha de hacer, y no tiene ya tradiciones que le indiquen lo que debe hacer; en ocasiones no sabe ni siquiera lo que le gustaría hacer. En su lugar, desea hacer lo que otras personas hacen (conformismo) o hace lo que otras personas quieren que haga (totalitarismo).
Mi equipo del departamento neurológico realizó una encuesta entre los pacientes y los enfermos del Hospital Policlínico de Viena y en ella se reveló que el 55 % de las personas encuestadas acusaban un mayor o menor grado de vacío existencial. En otras palabras, más de la mitad de ellos habían experimentado la pérdida del sentimiento de que la vida es significativa.
Este vacío existencial se manifiesta sobre todo en un estado de tedio. Podemos comprender hoy a Schopenhauer cuando decía que, aparentemente, la humanidad estaba condenada a bascular eternamente entre los dos extremos de la tensión y el aburrimiento. De hecho, el hastío es hoy causa de más problemas que la tensión y, desde luego, lleva más casos a la consulta del psiquiatra. Estos problemas se hacen cada vez más críticos, pues la progresiva automatización tendrá como consecuencia un gran aumento del promedio de tiempo de ocio para los obreros. Lo único malo de ello es que muchos quizás no sepan qué hacer con todo ese tiempo libre recién adquirido.
Pensemos, por ejemplo, en la "neurosis del domingo", esa especie de depresión que aflige a las personas conscientes de la falta de contenido de sus vidas cuando el trajín de la semana se acaba y ante ellos se pone de manifiesto su vacío interno. No pocos casos de suicidio pueden rastrearse hasta ese vacío existencial. No es comprensible que se extiendan tanto los fenómenos del alcoholismo y la delincuencia juvenil a menos que reconozcamos la existencia del vacío existencial que les sirve de sustento. Y esto es igualmente válido en el caso e los jubilados yde las personas de edad.
Sin contar con que el vacío existencial se manifiesta enmascarado con diversas caretas y disfraces. A veces la frustración de la voluntad de sentido se compensa mediante una voluntad de poder, en la que cabe su expresión más primitiva: la voluntad de tener dinero. En otros casos, en que la voluntad de sentido se frustra, viene a ocupar su lugar la voluntad de placer.
Esta es la razón de que la frustración existencial suele manifestarse en forma de compensación sexual y así, en los casos de vacío existencial, podemos observar que la libido sexual se vuelve agresiva.
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Rehumanizacion de la psicoterapia
El sentido de la vida
Dudo que haya ningún médico que pueda contestar a esta pregunta en términos generales, ya que el sentido de la vida difiere de un hombre a otro, de un día para otro, de una hora a otra hora. Así pues, lo que importa no es el sentido de la vida en términos generales, sino el significado concreto de la vida de cada individuo en un momento dado. Plantear la cuestión en términos generales puede equipararse a la pregunta que se le hizo a un campeón de ajedrez: "Dígame, maestro, ¿cuál es la mejor jugada que puede hacerse?" Lo que ocurre es, sencillamente, que no hay nada que sea la mejor jugada, o una buena jugada, si se la considera fuera de la situación especial del juego y de la peculiar personalidad del oponente. No deberíamos buscar un sentido abstracto a la vida, pues cada uno tiene en ella su propia misión que cumplir; cada uno debe llevar a cabo un cometido concreto.
Por tanto ni puede ser reemplazado en la función, ni su vida puede repetirse; su tarea es única como única es su oportunidad para instrumentarla.
Como quiera que toda situación vital representa un reto para el hombre y le plantea un problema que sólo él debe resolver, la cuestión del significado de la vida puede en realidad invertirse. En última instancia, el hombre no debería inquirir cuál es el sentido de la vida, sino comprender que es a él a quien se inquiere. En una palabra, cada hombre se le pregunta por la vida y únicamente puede responder a la vida respondiendo por su propia vida; sólo siendo responsable puede contestar a la vida. De modo que la logoterapia considera que la esencia íntima de la existencia humana está en su capacidad de ser responsable.
Charla de motivación de Viktor Frankl en Auschwitz
Extracto de la charla de motivación impartida por el psiquiatra Viktor Frankl en un barracón del campo de exterminio nazi de Auschwitz bajo condiciones extremas. La charla tuvo lugar después de que dos prisioneros se hubieran suicidado al no poder soportar las terribles condiciones a las que se encontraban sometidos.
A principios de l siglo XXI, en la España 'democrática', un partido 'socialista' está a punto de aprobar una asignatura que en el precarizada educación pública pretende 'concienciar', 'animar' a los futuros ciudadanos a la 'participación democrática', en un contexto nacional e internacional cada vez más degradado por la voracidad capitalista. Este ensayo es un tremendo contraataque a tamaña farsa. Ofrece un profundo análisis, auque expresado con llaneza y claridad, en torno a conceptos sociales y éticos tan importantes como la Ciudadanía, la Democracia, la Libertad (pública e individual), el Derecho, la Ley... desde los orígenes del debate en la Grecia clásica, pasando por la Ilustración hasta el convulso siglo XX. El resultado de esta revisión es demoledor: la grandeza de los planteamientos teóricos en los momentos cumbres del discurrir filosófico y político de la Historia de Occidente -la Gracia clásica, la Revolución francesa, las democracias modernas- resulta inversamente proporcional a la miseria, la injusticia, la violencia, la mezquindad y el orror humanos que han caracterizado en el plano 'práctico', a ras de tierra, en todo tiempo y lugar a las sociedades humanas; con una virulencia sin límites en el Capitalismo brutal del último siglo y las cómplices democracias occidentales. La obra revela con datos precisos, directos y sin miramientos políticamente correctos, las principales estrategias de las mal llamadas democracias modernas para perpetuar el desequilibrio; cómo cada intento revolucionario de las sociedades para cambiar el sistema neoliberal capitalista e instaurar otros modelos más justos (comunismo y anarquismo) ha sido violentamente reducido por los mismos estados adalides de la Democracia internacional -se atiende a los casos de Cuba y el cono sur latinoamericano, la URSS, la España de principios de siglo, la China maoísta, etc-. Asimismo se defienden con contundencia los actuales y 'vivos' intentos revolucionarios en América latina. Los autores realizan un esfuerzo poco usual por manejar materias en principio tan densas y 'adultas' del modo más accesible e incluso atractivo para cualquier adolescente medio. Las geniales y corrosivas ilustraciones de Miguel Brieva constituyen un pilar fundamental para la obra, que adquiere una riqueza y calado crítico indispensable para las nuevas generaciones de cualquier democracia actual.
INDICE
Introducción
CAPÍTULO 1. La aventura de la Ciudadanía
1. El enigma de Sócrates
2. Un espacio vacío
3. El lugar de cualquier otro
CAPÍTULO 2. Razón y Libertad: el lugar de cualquier otro
1. Primer contacto con el lugar de la Ciudadanía: la razón y las matemáticas
2. Segundo contacto con el lugar de la Ciudadanía: la moral y la libertad
3. La dignidad y el respeto
4. De la Libertad a la Ley
5. De la Ley a la Libertad
6. El Derecho y la constatación de que todos somos héroes aunque no queramos
CAPÍTULO 3. El Estado de Derecho y la división de poderes
1. El señor Don Nadie y la división de poderes
2. Democracia y Estado de Derecho. El caso de Sócrates
3. La constatación de que no somos dioses y la división de poderes como método de la razón
4. El proyecto político de la Ilustración
5. El protagonismo de la política: el verdadero anarquismo y el reino de la libertad
CAPÍTULO 4. Capitalismo y Ciudadanía
1. La venganza de Cronos
2. El capitalismo
3. El fracaso de la Ilustración: las teorías del «reverso tenebroso»
4. Ágora y Mercado: el cumplimiento mercantil del programa ilustrado
5. Derecho, Ilustración y Capitalismo
6. Ciudadanía y proletarización
CAPÍTULO 5. Capitalismo y Socialismo. El Estado de Derecho y la ilusión de
ciudadanía bajo condiciones capitalistas
1. Experimentos políticos en el siglo XX: más allá del derecho y la ciudadanía
2. «O nos persuades o nos obedeces»
3. El marco legal y la dictadura del capital
4. Incompatibilidad entre parlamentarismo y capitalismo
5. Las dos grandes mentiras de la sociedad capitalista
6. La historia de la que no se habla: una lista sin excepciones
7. Lo que habría supuesto un 'comunismo democrático'
8. ¿Vivimos entonces realmente en un Estado de Derecho?
9. La ilusión de ciudadanía y el nuevo racismo de nuestro
tiempo
10. La ilusión ciudadana y la impotencia de lo político
11. Capitalismo y supervivencia
“Podemos recurrir a la metáfora de la caverna que Platón emplea en La República: unas personas que, presas en el fondo de una caverna, sólo han visto las sombras de lo que hay fuera de ella proyectadas en uno de sus muros, creerán que esas sombras son la realidad del mundo. Las gentes de nuestro tiempo se hallan presas en amplia medida en una caverna mediática , que les ofrece imágenes de todo el mundo, y tienden a considerarse informadas porque esas imágenes se les presentan como la realidad del mundo.Pero hay un abismo entre la realidad y su representación mediática que todo lo convierte en sombra. El relato audiovisual, selectivo a su manera, sometido a la doble censura del poder económico y político, cancerbero del poder simbólico, fagocita la realidad: la neutraliza o la ignora. Multiplica las maneras de verla cuando sólo se puede ver de una, y cuando se puede ver de muchas maneras sólo se sitúa en la perspectiva del poder. Todo lo transmuta en actualidades, sustituidas arbitrariamente unas por otras, cuyo sentido queda destruido por el hecho mismo de su fungibilidad. La historia se convierte en un tiovivo de catástrofes sociales y naturales mayores y menores aparentemente aleatorias e inevitables, producto aparente de la fatalidad. Las ciencias sociales se hallan ausentes de los medios de masas, abiertos en cambio a todo tipo de interpretación ideológica. El relato audiovisual está regido sin embargo por una Constitución inviolable que ordena sacralizar el consumismo y doblegarse al poder, y autoriza transgredir cualquier código que no sea éste. La representación mediática lo mide todo, hasta el peor de los horrores, por el rasero del entretenimiento; y todo lo recorta, dosifica y configura como un ansiolítico de masas. La pantalla, en cierto modo, se interpone entre el mundo y el espectador: lo que ve en la pantalla no le ocurre a él. La caverna mediática no sólo convierte la realidad en sombras: también crea su propio teatro de sombras. Ahí están los espectáculos deportivos. Algún pequeño juego que practican los niños se convierte en profesión de adultos; los terrenos de juego pasan a ser coliseos y los acontecimientos de esos circos se reproducen mediáticamente hasta alcanzar para millones de espectadores malamente infantilizados la temperatura de la pasión. La caverna mediática produce realidad –ha dado con ese soporte para el negocio publicitario-: ahora el juego genera curiosidad, enfrentamiento, ebriedad, violencia (hasta el asesinato), agonía, exaltación, simbolismo. Bosques enteros son sacrificados para dar noticia impresa de las anécdotas de los circos; hay un mercado de derivados de los juegos, los niños se socializan fanatizados por sus ídolos y el poder asocia discretamente sus propios iconos a los triunfadores de turno. Los modernos circenses son mediáticos. Las frustraciones reales de la multitud se subliman en las hinchadas . ¡Qué ansia de fundirse, en el efímero y trivial sucedáneo del espectáculo, en una colectividad moral! Los presos de la caverna mediática mastican el sopicaldo de fantasías generadas por su propia prisión: disponen permanentemente de entretenimiento hasta morir ante la pantalla de una habitación de hospital”
Entrada en la Barbarie, Juan Ramón Capella, Ed.Trotta
Coninua...