lunes, 28 de abril de 2008

El periodista en la telaraña. Ramón Reig



















España. Entrevista a Ramón Reig, investigador de la Universidad de Sevilla, realizada en la Web del periodista ManuGuerrero.es, por la publicación del libro El periodista en la telaraña.
2007-11-09 03:15:58

Ramón va a contracorriente, no a contrasentido, pues el sentido -especialmente el sentido común- no suele ser corriente. Es por ello que sus reflexiones son imprescindibles no sólo para cualquier aspirante a buen periodista sino para todo ciudadano con pretensiones de estar bien informado. Su trabajo es descorrer cortinas incluso cuando lo que hay detrás son dulces cadáveres en avanzado estado de putrefacción. Lo hace y dice en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla pero también allá donde lo llaman. En México por ejemplo.

Es autor de libros como Dioses y diablos mediáticos, El éxtasis cibernético, Medios de comunicación y Poder en España o La mente global. Ahora acaba de publicar en Anthropos El periodista en la telaraña. Nueva economía, comunicación, periodismo, publicos. Sostiene como argumento principal que la democracia es cada vez más formal. Sólo formal. Hablemos.

-Hola Ramón. ¿Cómo estás? ¿Qué te sirvo?

-Estoy bien, dentro de un orden. Si quieres servirme, me vale un vaso de gazpacho.

-Perfecto, aquí no podía faltar, y además muy fresquito. Hoy he terminado de leer El periodista en la telaraña, tu último libro, y tengo algo que objetar. Creo que no has sido lo suficientemente justo con todos aquellos periodistas que, desde la retaguardia de sus blogs, tratan de hacer un trabajo a contracorriente y que tienen, diariamente, miles de lectores…

-Pues es verdad, tendría que haber aludido a ellos pero sólo aludir porque mi libro pretende hablar de los periodistas asalariados por cuenta ajena, esos que tienen detrás una maraña de intereses que no los deja trabajar a gusto. Precisamente ésa es una de las causas que originan la creación de los blogs, además de la vanidad, claro.

-¿No es Internet el único reducto libre para el inconformismo?

-Para el verdadero inconformismo, sí. Los otros medios “de masas” suelen ser un coro monocorde, como ABC o El País, más algún herético invitado a escribir o hablar para que el medio pueda autojustificarse como pluralista cuando el pluralismo real está en Internet.

-¿Es el medio más inteligente?

-Internet es el medio más inteligente y más bodoque también, se encuentran maravillas y las mayores idioteces, como en todo lugar donde prime la cantidad sobre la calidad. Internet es una red, en efecto, porque deja a la gente atrapada en sus vanidades, en sus individualismos menos y más extremos, representa la etapa self media de la comunicación, de la que ya hace muchos años habló Jean Cloutier, si no recuerdo mal.

-¿En manos de quién está la red?

-En manos de los servicios de inteligencia y de las redes satelitales de control, a los que desde el 11-S Microsoft e IBM, entre otras empresas, dejan entrar. Internet era algo nuevo en la Historia: un “arma” en manos de la gente, a la que el Estado –propietario del monopolio de la violencia- no controlaba. Pues eso se acabó, lo que pasa es que el control aún no es total, entonces la solución es idiotizar a la gente de manera que la mayoría chatee o juegue, sobre todo. Y se distraiga además comprando cacharritos. La sociedad actual está continuamente jugando con cacharritos, muy útiles, desde luego, lo malo es que son el centro de la vida de muchos. Y la red es de todos también, por supuesto, pero si nos quitan el enchufe, adiós red. Es privada. Lo que pasa es que aquí han aparecido las contradicciones del sistema. Ahora ya está en marcha el negocio y no hay quien lo pare, por tanto hay que procurar que los clientes sean tan dóciles como se pueda y controlar a los díscolos.

-¿Es posible que en Internet también se concentre algún día el poder, como ocurre con otros medios tradicionales?

-Claro que es posible, ya está siendo posible. Hay blogs de periodistas conocidos que parecen libres pero que en realidad están financiados por grupos de comunicación, esto lo han investigado profesores de la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona. Tu blog, por ejemplo, si se hace muy célebre, recibirá ofertas, como pasa con cualquier negocio pequeño y próspero. No hay ningún poder tradicional que no tenga espacios amplios en Internet y que no esté extendiendo sus tentáculos constantemente. La obligación del Poder es estar en todas partes, es el Gran Hermano. El papanatas de Orwell pretendía criticar al comunismo cuando tenía al enemigo en casa. El comunismo ya no es nada. ¿Se ha acabado por eso el totalitarismo? Pobre Orwell, tan listo, tan servicial, pero tan poco inteligente.

-¿Cómo afecta la concentración del poder económico en el mensaje que llega a la ciudadanía?

-La concentración del poder económico es un efecto del desarrollo de la economía de mercado, una dinámica típica de este sistema que domina todos los centros de poder y mediáticos masivos. Por tanto, el mensaje que llega es coyuntural, referido siempre a esa dinámica mercantil y de acuerdo con ella; nadie tira piedras contra su propio tejado al menos de manera sistemática y cuando se tiran son pequeñas, para lograr eso que antes llamaba autojustificación (“somos libres”, “independientes” y demás sofismas). La consecuencia es que el público se empobrece por falta de transgresión y pensamiento crítico. La gente cada vez vota menos porque no es tonta del todo, es su forma de decir: nosotros vamos por un lado y vosotros por otro. Aún así, al sistema le importa poco la abstención y debería preocuparle por el bien del negocio (democracia y mercado se identifican en el discurso ideológico), la farsa tiene que seguir. Muchas elecciones deberían ser nulas por lógica y por números pero son legales y punto, a seguir con el teatro. La concentración de poder es un buen negocio mercantil pero un mal “negocio” para la libertad del periodista, de la consciencia y de la conciencia.

-Por cierto, ¿por qué ya no se utiliza la palabra “ciudadano” y siempre se habla de “gente”?

-Se utiliza menos eso de “ciudadano” pero aún se utiliza. Lo malo es que de ciudadano se pasa a gente y de gente a plebe y de plebe a chusma. Hay otro concepto: pueblo. ¿Hay pueblo? Ortega dejó clara la diferencia entre masa y pueblo. El pueblo tiene consciencia, la masa no. La sociedad actual, la que fabrica el sistema, tiende al “individualismo masivo”, a los públicos, se adapta a los segmentos sociales que origina el propio sistema. Se adapta para venderles productos, se desea antes consumidores que ciudadanos. El ciudadano es el habitante de la “polis”, se le exigía formación, ahora sobre todo se le exige que compre. La formación real, sincrónica, se les da a los ciudadanos de elite, destinados a perpetuar el Poder. La izquierda no se da cuenta de esto y las universidades públicas tampoco, ahí interesa el populismo porque es obra de políticos. ¿Por qué ocho o nueve universidades en Andalucía? Por decisión política. Y ahora nos piden que logremos recursos propios y que nos jubilemos pronto, están introduciendo parámetros liberales salvajes en lo que se supone que es la cuna del conocimiento. El llamado Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) en el fondo no es más que exigirles a las universidades que dejen su condición de tales y pasen a ser auxiliares del mercado, fabricantes de piezas humanas para su engranaje, piezas, no seres humanos, trabajadores formados y críticos.

-¿Somos más libres ahora que hace veinte años?

-Sí, claro que sí, pero en esa libertad está la trampa, en esa libertad está la esclavitud o al menos el no ser tan libres como podríamos ser. La libertad exige esfuerzos, el hecho de no tener en España a “papá Franco”, que te lo resolvía todo con dos ideas peregrinas, obliga al ciudadano a esforzarse por alcanzar el conocimiento de sí mismo y de su entorno. Porque eso es la libertad: el conocimiento, y el conocimiento es subversivo y es muy difícil de poseer. Se puede votar cada cuatro años o más, se pueden tener leyes democráticas pero eso no significa que se viva en democracia. Se puede vivir en la dictadura de los imbéciles, de los indocumentados, de los indolentes. La democracia en la que vivimos es el mejor sistema de dominio que se ha ideado porque te hacen creer que eres libre y encima tienes que dar las gracias. La gente tiene a su alcance los elementos para formarse pero le han arrebatado la perspectiva histórica y el método para poder hacerlo. A su vez, la gente no desea formarse mientras tenga sus necesidades mínimas cubiertas y pueda consumir, estamos en la sociedad de “hágalo todo sin esfuerzo” pero en este aspecto no ha cambiado nada: lo que vale conlleva mucho esfuerzo. Pero esta sociedad está llena de necios que confunden valor y precio, como diría Antonio Machado. A estas alturas de mi vida –bueno, desde hace años- me gusta apostar por la minoría ilustrada, mejor que por la mayoría adocenada. El pensamiento siempre ha sido minoritario, incluso el marxismo-leninismo y el anarquismo son minoritarios y se le venden al personal como algo de masas. Eso es falso, de ahí que en la práctica fracasen, porque no se trata de un partido ni de votos, se trata de evolución del cerebro de la especie. La especie es la que es y no otra cosa, evoluciona o no. Y en estos momentos estamos viendo a la especie tal y como es: cruel consigo misma y su entorno, individual excluyente, no solidaria, enemiga de la libertad de todos, mediocre por regla general, contraria a que una minoría le coloque el listón demasiado alto, por eso otra minoría la puede dominar.

-El poder hegemónico que patentaba Estados Unidos hasta hace bien poco parece estar en peligro por las nuevas políticas de Rusia, el crecimiento de Europa y, sobre todo, la eclosión china. ¿Cómo afecta todo eso a la comunicación entre seres humanos y a su nivel de vida?

-Esencialmente, en poco o nada. ¿Acaso las nuevas políticas de Rusia, Europa o China son diferentes a las de los EEUU? Los imperios y las potencias suelen presentarse casi siempre de la misma manera: “imponiendo” sus patrones de comportamiento. Pero es que si se “impone” algo es porque hay una predisposición en el humano a que algo se le imponga. EEUU, desde el punto de vista teórico y ético, es un cáncer para la Humanidad, eso ya lo he dicho y escrito. Pero es que el ciudadano, los gobiernos y los magnates aceptan ese cáncer y sus metástasis. Europa camina con escaso rumbo, no buceamos en nuestras raíces filosóficas para diferenciarnos con toda claridad de EEUU y europeizar el mundo, no por la fuerza sino con un comportamiento y unas bases culturales acordes con nuestra historia más positiva. Rusia ha pasado de una dictadura a otra, sólo que antes al menos la gente tenía sus necesidades cubiertas. En Rusia existe el mercado más feroz con la connivencia de Occidente. Y en China el mercado avanza, llegará un momento en el que el Partido Comunista Chino, o dejará de existir o sólo le quedará el nombre porque a China se le puede aplicar un precepto marxista: en un momento determinado, las fuerzas productivas chocan con las relaciones sociales de producción y se produce una conmoción más o menos grande. En China, ese mercado que existe irá pidiendo cada vez más espacio y le estorbará el PCCH y entonces el mercado y el propio partido contribuirán a que el régimen desaparezca del todo. Caso de que EEUU vaya hundiéndose, es decir, caso de que el tumor primario desapareciera, aún nos quedarían las metástasis. Lo que yo deseo es que Europa reaccione y sea Europa pero, ¿tú qué Europa ves?, ¿ves a Europa o ves a EEUU? ¿Qué es lo que más ves? Yo lo que más veo es a EEUU, incluso en Francia, donde hablan de excepción cultural mientras que el 70 por ciento de la población prefiere cine yanqui a cine europeo o francés.

-Recuerdo cuando en clase decías que “el precio de la libertad es la soledad y, a veces, la neurosis”. En cambio, en televisión, coches, móviles y bancos se anuncian vendiendo libertad. ¿Hablamos de distintos tipos de libertad? ¿te has sentido alguna vez solo?

-Sí, digo siempre eso en clase. Y añado a veces: sed buenos, si sois buenos y os enredáis con el PSOE, PP u Opus Dei, no os faltará el trabajo, pero tenéis que ser dóciles, al menos de partida. Esto lo digo porque ahora dicen que los jóvenes son pragmáticos y lo que quieren es un curro y a vivir. Ya se arrepentirán, sobre todo los más inteligentes porque tener es una droga que necesita su inyección intravenosa todos los días. De todas maneras, por fortuna, hay una juventud crítica que le preocupa y mucho lo que le rodea, eso es síntoma de que la evolución sigue, junto a la involución. La libertad que se nos vende es ir corriendo por un prado o por una playa dando saltos, “libre como un pájaro”. ¿Es que acaso el pájaro es libre? No, está sometido a unas leyes, a sus genes, y se acuesta siempre a la misma hora y se levanta a la misma y va de acá para allá cuando la climatología se lo dice. La libertad humana es el autoconocimiento, por ahí empieza. Eso puede llevar a la soledad y a la neurosis y a cosas peores, por eso la gente, en general, huye de ello. Yo trato de hacerle frente, soy muy nietzscheano en esto, como en otros aspectos, pero no me siento solo porque estoy contento conmigo. Hay una ya vieja canción de George Moustaki que dice: “Non, je ne suis jamais seul, avec ma solitude” (“No, yo no estoy nunca solo con mi soledad”). Pues eso. Aunque me queda mucho por aprender, soy muy vago y demasiado loco para mi edad pero me gusto así, ahora que en lo intelectual esa locura se paga, ¿eh? Se paga produciendo obras peores o pocas obras. A veces me reúno conmigo mismo y me echo una bronca pero no escarmiento del todo.

-¿Será algún día posible recibir influencias culturales no sólo norteamericanas sino de otros países o continentes?

-Sí, claro, pero esas influencias serán similares a las de EEUU, de hecho ya las recibimos. Muchas películas, programas, series y dibujos de animación europeas y asiáticas que vemos en TV muestran el canon made in USA. Ese canon es comercial: se estudia la psicología social para vender. ¿Qué le atrae a un ser humano, tomado en su generalidad de consumidor? El sexo, la violencia, el morbo, las emociones en general, tratado todo o casi todo ello de forma inversa a como sucede en la realidad para que la gente pueda hacer catarsis. Pues se trata entonces de fabricar un producto así y venderlo. Yo no creo en la diversidad cultural, para mí no es significativo que un occidental vista con corbata y un oriental con turbante o túnica, ambos desean en esencia lo mismo: tener pertenencias y estar ellos bien como individualidades. La prueba de fuego de los seres humanos es el mercado. Todo va hacia el mercado, toda cultura va hacia el mercado y suele sucumbir ante él. Me refiero al mercado de la mundialización porque los seres humanos han mercadeado desde siempre. Si se diera alguna cultura que, de entrada, antes de experimentarlo, o cuando empezara a hacerlo, rechazara al mercado, entonces creería en la diversidad cultural. En la URSS se estaba creando al nuevo hombre y el nuevo hombre hoy ve Dallas o Falcon Crest por la TV. En India o en Arabia triunfan las cadenas de comida rápida de los EEUU, los jóvenes rechazan el Islam y toda imposición estrecha. Los árabes estaban muy satisfechos en Egipto porque bebían una cerveza que creían suya y resultó ser de Heineken. El Dalai Lama va por ahí como un cura de aldea cazando actores y actrices de Hollywood para sacarles dinero. No hay varias culturas sustancialmente distintas, hay una especie, la humana, que se rige por unas leyes –unas más claras de ver, otras menos, otras misteriosas aún- que la llevan al mismo lugar. La cultura distinta, esencialmente distinta a la de mercado, la tiene la gente en los libros, está ahí, pero no la quiere aceptar. El pensamiento de los grandes genios está ahí, el pensamiento de las excepciones que confirman la regla, de los cerebros que lo han visto casi todo con lucidez ontológica lo tenemos a nuestra disposición pero la ciudadanía lo rechaza y además el sistema creado por el ser humano, o sea, el mercado, que al final queda en manos de unos pocos, como todo sistema de dominación, estimula el analfabetismo funcional por medio de la hiperinformación. La obligación de todo poder es dominar y eso hace el mercado, pero la obligación del ciudadano es pensar y meterse en la vida que le rodea. No lo hace y además el mercado se encarga de agotar su mente y de distraerlo con otras cosas más cómodas de llevar que el cultivo del conocimiento según las directrices de los presocráticos, por ejemplo. Los presocráticos y los filósofos posteriores de la Grecia clásica lo dijeron ya casi todo, lo que estamos haciendo (la minoría que piensa y actúa) es demostrar lo que ellos dijeron pero eso al personal no le importa mucho aunque se aproveche del trabajo y de los avances que llegan gracias a la minoría. La libertad del mercado es a la vez la esclavitud de los seres humanos. Y en esa esclavitud no sólo vive la gente común sino esos que se llaman alternativos, antiglobalizadores, etc. La izquierda no sabe ni por dónde tirar, en el fondo es esclava del propio sistema. ¿Por dónde llegará entonces un cambio? Si llega, lo hará por Occidente pero, ¿por qué tiene que haber un cambio? A la especie no se le puede pedir que sea lo que no es, como a un olmo no se le pueden pedir peras.

-Mientras tanto, a mí me sigue sorprendiendo mucho que no sepamos apenas nada de Portugal y sí bastante de Los Ángeles. ¿Quién hay detrás de todo eso?

-A mí no me sorprende, un imperio siempre o casi siempre actúa así. Quien tiene el dominio del comercio y de la tecnología y de la fuerza militar tiene el dominio de las mentes. En los libros leemos que han existido imperios, como el de Alejandro Magno, que respetaban la cultura de los dominados. No sé hasta qué punto esto es cierto pero lo que está claro es que los EEUU creen que la suprema verdad es la suya y nadie les hace frente en eso. Al decir nadie me refiero a los otros segmentos de Poder del mundo. En lugar de enfrentarse claramente a ese Imperio destructivo, lo imitan y lo apoyan porque ahora el Imperio ya no tiene una sola sede, tiene varias, y, sustancialmente, todos los poderes dominantes se han identificado con él. Es más fácil y ventajoso para un poder el despido libre o afirmar que la gente marginada o en paro lo está porque no se adapta al sistema, dando por sentado que el sistema es lo mejor. Es más fácil destruir que construir, es más fácil perfeccionar las formas que el fondo. EEUU es el pragmatismo del vendedor analfabeto y puritano que se cree en posesión de la verdad por simple ortodoxia de la ignorancia y por prepotencia, aunque no haya ganado ni una sola guerra en solitario en el siglo XX. Pero las otras potencias (sus segmentos dominantes) se lo permiten y la población también. Pues a jodernos, a saber más de Los Ángeles que de Portugal pero, eso sí, la gente puede irse de esa dinámica porque existen otros elementos a los que acudir para saber tanto de Los Ángeles como de Portugal. El Poder cumple con su obligación: domina e impone. ¿Cumple el ciudadano con el suyo o es un simple borrego?

“Yo no creo en la diversidad cultural. Para mí no es significativo que un occidental vista con corbata y un oriental con turbante o túnica. Ambos desean en esencia lo mismo: tener pertenencias y estar ellos bien como individualidades”

-¿Qué balance haces tú de estos años de globalización en España?

-Un balance positivo, teniendo en cuenta que nos han llegado sus desventajas, como la deslocalización pero eso le ha pasado a Francia y a EEUU también. Ahora bien, la apertura de España y la penetración de lo global nos han beneficiado, el español se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos con más velocidad que el francés, el inglés o el italiano. Ya es hora de que acabemos con los complejos de que todo lo europeo es mejor que lo nuestro. Hay que seguir aprendiendo pero ahí están los alemanes y los ingleses, con su puritanismo protestante a cuestas y aquí estamos nosotros, con una mente más abierta a todo, a todo, menos Jiménez Losantos y sus huestes que representan la reserva espiritual de Occidente y la España de sotana, charanga, pandereta y de unidad de destino en lo universal, pero son divertidos y, a veces, dicen verdades como puños cuando critican a la progresía que tiene la picha hecha un lío y dice y hace muchas pamplinas también. La globalización nos ha traído la cruda realidad y nos hemos adaptado a ella, me gusta esto porque es apasionante: la globalización pone a prueba nuestra voluntad y nuestra inteligencia. Te dice: sucumbe ante mí o vénceme, contrólame y ponme a tu servicio pero yo no voy a morir, tengo vida propia. Ése es el reto del siglo XXI. Luego están los efectos perversos, los que demuestran que los gobiernos son títeres. Ni el gobierno de Madrid ni el de Sevilla han podido nada contra Boliden o Delphi, que son el Poder mientras que los políticos no son más que pobres diablos seducidos por coches oficiales y despachos, que tienen entre ellos sus comiditas, sus saraos y sus pamplinas, es un mundo aparte de la sociedad lo que pasa es que no hay más remedio que aguantarlo pero la política ha terminado siendo lo que decía Nietzsche, un oficio de mediocres, por regla general.

-¿La globalización y la disensión son buenas amigas?

-Todo poder necesita sus elementos contestatarios, eso lo ha aprendido muy bien el mercado. La globalización es el Poder y, por tanto, necesita de los que disienten para ser más fuerte; la disensión –bien llevada por el Poder- fortalece al Poder, no lo debilita. Por eso el Poder, al mismo tiempo, necesita controlar a quienes disienten para que no pasen de un cierto punto. La globalización teme a los que se organizan y ella no controla, teme a quienes tienen poder real como ella, fuerza, armas, por eso teme a Chávez o a Irán y temía a la URSS. Y a nosotros, los teóricos intelectuales académicos, nos soporta, nos tolera porque estamos recluidos en la Universidad. La globalización es violenta porque procede de un sistema violento explícita e implícitamente. Por eso teme tanto a lo violento porque la pone en peligro, pone en peligro sobre todo a su elite. En concreto, contestando, cuando la disensión es auténtica y está bien articulada, la globalización la combatirá con todas sus armas.

-Aparte de en la red ¿dónde están los disidentes?

-En su casa, escribiendo, pensando, publicando en tribunas minoritarias, semidesconocidas, hay que buscarlos con lupa, los tienen ahí, marginados, o los sacan de vez en cuando de paseo a algún medio de comunicación, como floreros, pero esos floreros siembran, ¿eh? Entre una minoría pero siembran. Por eso los exponen poco. Y admito que están en la red, por supuesto.

-Siempre he admirado tu pensamiento crítico, prolífico y mordaz. ¿Has sufrido algún tipo de represalia?

-Claro, tengo mis heridas de guerra, pero no es cuestión de contar batallas, hay que mirar adelante. Eso sí, no olvido los vetos que me han largado en algunos medios de comunicación ni olvido a la gente que en su día jugó con mi pan y con el de mi familia a causa de mi forma de concebir la vida. Aún lo sufro algo en la universidad pero ya soy muy libre, puedo hablar en una clase de la universidad con más libertad que en un medio de comunicación, sin duda. En la universidad –pública, más que la privada- no tienes que responder ante nadie, sobre todo cuando ya has alcanzado un nivel curricular relevante. Si embargo, ojo con eso, ¿eh? El neoliberalismo se está metiendo en la universidad y al final quien paga manda. En los medios, hasta el director está siendo vigilado siempre, a ver lo que dice y hace. A veces he participado en mesas redondas junto a directores o jefes de programación que en público sostenían algo contrapuesto a mis opiniones y luego en privado me han dado la razón. Mis doctorandos, cuando elaboran sus tesis doctorales y utilizan fuentes orales de alto nivel periodístico, se encuentran con la sorpresa de que les hablan de otra manera y es que si lo hicieran de manera oficial los borraríamos de la investigación, no necesitamos que nos digan lo que les dicen a todos, para eso ya tenemos las webs de sus empresas.

-A menudo se culpa del actual estado de cosas a las nuevas generaciones y yo pregunto: ¿dónde están ahora aquellos del mayo del 68?

-Con toda claridad: os hemos dejado solos o casi, a los jóvenes. Los del 68 y los de los 70 –que es mi generación- andamos por ahí desengañados y asqueados cuando no bien acomodados. Los Verdes en Alemania se vendieron por unas moquetas, los del 68 siguen haciéndose pajas mentales y hasta el diario de Sartre, Liberación, ya es de la Banca y un poquito de El Mundo. Estáis solos, ahora tenéis que buscar, comprender e interpretar qué está pasando y actuar, documentándoos en textos escritos por los pocos que no os han dejado solos y por los libros clásicos de toda la vida, más Internet. Nosotros estábamos solos en el franquismo y nos buscábamos la vida, sin Internet, pero, la verdad, entonces había profesores y otros cerebros importantes que nos ayudaban, ahora eso se ha terminado en buena medida. Pero ya que he citado a Sastre, él decía que el ser humano construye su existir sobre la marcha, con su actuar, con su decidir.

-Los que hemos llegado al periodismo recientemente nos hemos encontrado en periódicos, cadenas de televisión y radio, unas plantillas muy jóvenes (es raro ver en activo a un periodista de más de 40 años, a menos que sea jefe). ¿Deserción, reciclaje?

-Las empresas quieren gente joven para pagarle menos y manejarla mejor porque el espíritu crítico ha disminuido al tiempo que el paro aumenta por la cantidad de facultades y centros donde se forma uno en periodismo. Junto con eso, que repercute negativamente en la calidad del producto, los profesionales de más de 40 años están hartos, se marchan a gabinetes de comunicación de instituciones importantes o a la universidad. O fundan empresas de servicios. Y otra cosa: se van de corresponsales por ahí, de esa manera desarrollan un periodismo atractivo y no soportan a los “niños” de veintipocos años mimados por la empresa que se creen que lo saben todo y carecen de humildad. Otra cosa que hacen los trabajadores más veteranos es acudir a la universidad a elaborar una tesis, a estudiar doctorado. En mi departamento –Departamento de Periodismo II, Universidad de Sevilla- hemos tenido y seguimos teniendo alumnos con muchos años de trabajo detrás y son excelentes. Yo he dirigido tesinas y tesis a profesionales de prestigio que son muy sinceros y humildes, de los que aprendes cosas y a los que enseñas otras.

-Por cierto, ¿existen periodistas “muertos”?

-Claro, todo aquel que se resigna en una butaca y no aporta alguna pizca de rebeldía en su trabajo está muerto. Si no hay ilusiones y nada que cazar el ser humano está muerto. Y todo aquel que carece de una buena formación y de un espíritu crítico está muerto, ya puede ser muy famoso o puede tratarlo muy bien la empresa. Hay bastantes periodistas que son analfabetos funcionales, esos están muertos pero pueden resucitar si lo desean. Este tipo de muerte tiene arreglo.

-¿Crees que el lector/telespectador/oyente es consciente de las presiones que habitualmente sufre el profesional de la información?

-Sabe de ellas, de oías o con algún fundamento, según de qué tipo de receptor se trate pero no tiene consciencia de hasta qué punto se producen. Y no estoy seguro si reaccionaría, caso de que se le explicara con detenimiento. Faltan centros donde se eduque al receptor, falta incluso educomunicación en las escuelas, eso casi se ignora. ¿Quién imparte la materia Información y Comunicación en los institutos españoles? ¿Profesionales de la Comunicación? No, por regla general, no, los profesionales de la Comunicación están en paro o subempleados en su mayoría, esa materia es optativa y la imparte el profesor que menos carga lectiva tenga. Y no pasa nada. Los sindicatos de periodistas no tienen fuerza porque los periodistas tienen miedo de afiliarse y las asociaciones de la prensa están politizadas por el PSOE en Andalucía, por el PP y el PSOE en Madrid. Si está así la profesión, ¿cómo se van a enterar bien los receptores de la telaraña de intereses que sufren los profesionales?

“La libertad y el autoconocimiento pueden llevar a la soledad,
a la neurosis y a cosas peores. Por eso la gente huye de ello”

-¿Y puede hacer algo para evitarlo?

-Sí, leer libros, artículos especializados en Internet y en revistas científicas, enterarse de lo que pasa, hay corrientes muy críticas con esta situación dentro del periodismo y la universidad; luego organizarse y luego actuar pero no lo va a hacer, como dicen en México, le da hueva y tiene sus necesidades cubiertas, el frigorífico está bien surtido. Está bien distraído por el sistema, distraído en su sentido doble: mental y emocional.

-En los últimos años, muchos ciudadanos han tenido por primera vez un periódico en sus manos gracias a los que se reparten gratuitamente. También es constatable que jamás se había visto tantos periódicos tirados por el suelo. ¿Qué análisis haces tú al respecto? ¿Es buena idea “regalar” información?

-Eso no es periodismo en realidad, es propaganda y publicidad disfrazada de periodismo. Es más información que periodismo, más un tebeo, un cómic, porque sigue sus pautas: mucha imagen, poco texto, y porque está pensado para que la gente no piense sino que sepa cosas. Me alegro por los colegas que tienen trabajo gracias a ellos pero no son periodismo. Si ya los periódicos de pago salen al mercado con un precio falso porque el resto se supone que lo costea la publicidad, qué decir de estos. La publicidad será buena para sus profesionales pero para el periodismo donde hay publicidad ni hay periodismo ni hay auténtica libertad de expresión que, como madre, sólo hay una. Y como la gente sabe en el fondo algo o bastante de esto, los arroja al suelo o a la papelera cuando los ven, porque son para ver, no para leer. Es información kleenex. Lo que sucede es que hay que entender a la gente: sabe que el periódico de pago, aunque tenga un precio falso, es caro para lo que dice y se va al gratuito. La gente ya no se ve reflejada en los periódicos ni se fía de los periodistas, ¿cómo se va a gastar dinero en un periódico? Hay que captarla con promociones pero eso fabrica compradores, no lectores.

-Como periodista y profesor, has tenido contacto directo con varias generaciones de ciudadanos. Ahora que se cumplen treinta años de democracia en España, ¿cómo ha evolucionado nuestra conciencia colectiva? ¿somos un país maduro?

-La madurez no se alcanza así como así pero para lo que hay en Occidente ya he dicho que hemos evolucionado muy bien, nos hemos adaptado al mundo a una asombrosa velocidad, hemos tenido hasta a un vicepresidente con amante y nadie se ha escandalizado. En EEUU por unas felaciones empapelaron a un presidente. Hemos tenido nuestros escándalos de corrupción y nuestro GAL y todo lo hemos llevado a los tribunales como se llevan las cosas en Occidente, con más ruido que nueces, no podemos quejarnos, somos un país moderno. Últimamente hasta nos metemos abiertamente con la Monarquía y eso es un síntoma de mayor madurez y a la vez así la Monarquía se eternizará porque pasará a formar parte del paisaje y del celtiberia show, según la expresión del fallecido periodista Luis Carandell. Qué más queremos, tenemos todos los “avíos” para considerarnos un país moderno. Otra cosa es maduro… ¿Dónde hay un país maduro? En España se hacen muchas cosas que demuestran inmadurez: no nos hemos librado de la Iglesia en las escuelas, seguimos dándole dinero público; y hemos confundido democracia con populismo, por ejemplo, con los planes de estudios de las enseñanzas primaria y media, con eso de las cuotas femeninas porque sí y con la cantidad de inexactitudes y tonterías que tenemos que aguantar con el Estado de las Autonomías. Han surgido las historias por doquier, historias localistas y miopes, en esto se ha ido para atrás. Lo autonómico no puede estar reñido con el rigor. También ha existido una degradación en la calidad de la clase política: por lo general, los políticos de ahora son de mucho menor calado que los de la Transición y años posteriores.

-¿Por qué proliferan en televisión los programas basura?

-Porque la gente los acepta y porque hay detrás de ellos cerebros que estudian cómo elaborarlos para que la gente los acepte. Y porque estamos en una sociedad llamada de mercado donde todo vale para ganar dinero. Los llamados programas basura son muy útiles para estudiar a la sociedad y para divertirse. Demuestran la poca vida interior que tiene el ciudadano en general, que busca para huir de sí mismo los jaleos de los famosos. Pero hay algo más. El receptor puede ver en esos programas frívolos lo que él quisiera hacer y no es capaz de hacer: dejar a su mujer, dejar a su marido e irse con el hombre o la mujer que le gusta, en realidad puede hacer catarsis con la programación llamada basura. Y tenemos otro factor: los programas basura ofrecen aquello que practicamos en la vida real sólo que estudiado, con estrategias de venta claras. En los trabajos, en los barrios, la gente habla de chismes continuamente, nos despellejamos unos a otros. Eso se lleva a la programación corregido y aumentado, de ahí que atraigan los programas de este tipo, reflejan la sociedad o gran parte de ella y, al mismo tiempo, la refuerzan y siguen estimulando este tipo de comportamiento. También refuerzan la ganancia fácil y sin esfuerzo, son ideología igualmente, ideología de mercado mezclada con sexo y emociones varias.

-¿A eso se debe tanto interés por el insulto, la intimidad de determinadas personas y el espectáculo/miedo?

-Sí. Vivimos en una sociedad violenta, el ciudadano vive atosigado por los intereses que se crea: deudas varias con los bancos, deseos de tener porque lo identifica con ser y como tener no es más que un imaginario al alcance de unos pocos se producen frustraciones y el instinto violento aumenta. La atracción por la intimidad se deriva de la inhibición y del carácter de voyeur que poseemos y el miedo está relacionado con el instinto de muerte, la muerte te hace temer y al mismo tiempo atrae el tema de vivirla pero a través de los demás; es el morbo, que se define como la atracción intensa y desmedida por las desgracias ajenas, no por las propias, claro está. El miedo ha acompañado a los seres humanos toda su historia, el miedo es misterioso igual que la muerte y el ser humano posee un instinto explorador y cazador que lo impulsa a querer esclarecer lo que le inquieta. Todo esto mezclado produce la atracción por lo que me preguntas.

-Hace unos meses publiqué en mi blog un texto donde cuestionaba la credibilidad de los datos de audiencia. Creo que el número de audímetros es insignificante y que hay sobre la mesa demasiado dinero como para dejar las reglas en manos del azar. ¿Serías partidario del método universal, es decir, un audímetro por cada televisor para saber realmente qué es lo que quieren las audiencias? ¿nos asombraríamos aún más?

-Soy partidario de todos los audímetros que hagan falta para explicarnos mejor el comportamiento social que no tiene límites, posiblemente. Ya se han televisado autopsias en Inglaterra, con éxito de audiencia, y se sigue intentando televisar una ejecución en EEUU, sin que se haya logrado por el momento pero todo llegará. En Gran Hermano cada vez hay más sexo explícito, no hay más remedio para vender, eso se veía llegar desde el primer año de emisión. ¿Qué deseas de una gente que no dice nada interesante porque sabe que está actuando y la están viendo? Que forniquen, pues lo veremos, hay programas similares como esos que Localia TV muestra por las noches para escarnio de las mujeres. Es curioso: Localia es de Prisa, que en El País defiende la dignidad femenina, y en Localia la tira por tierra con esos espacios que consisten en que las mujeres se vayan desnudando poco a poco para lograr dinero. ¿A qué nos recuerda esto? A ese juego sobre las prendas que practicábamos cuando niños, a jugar a los médicos. Nos pasamos la vida jugando, en eso se basa también la industria del mensaje. Otro motivo por el que nos atrae.

-¿Ver televisión es un acontecimiento íntimo?

-La televisión poco a poco se irá haciendo más personalizada, la sociedad actual de la información lleva al sujeto a lo que es: individual, la gente se fabricará su información como de hecho ya hace. A la vez, seguirá existiendo una televisión en abierto, cada vez menos, y hablo de Occidente, donde el receptor se podrá reunir con sus amigos para hacer algo de vida social. El ser humano es individual pero, a la vez, precisa la aprobación y la relación con el grupo porque no soporta su soledad.

-¿Tú ves mucha televisión? ¿qué ves?

-No, mucha no, la veo sobre todo a partir de las diez de la noche, en que dejo de trabajar en casa, hasta las doce o por ahí. Y no veo nada trascendente, veo programación de evasión, sobre todo cine pero no cine de calidad, me distrae mucho el cine catastrofista. Además, me río mucho con las pamplinas estadounidenses, sus chistecitos, su egocentrismo, su proyección ideológica. Aprendo mucho de ahí. También veo telenovelas aunque ahora no tengo tiempo para engancharme. En ellas aprendo la importancia de las emociones, nos movemos por ellas, sobre todo. Los llamados programas culturales están muy mal hechos, me aburren. O será porque dicen cosas que están basadas en una actualidad que ya me sé por los libros y los monográficos de los diarios.

-En tu libro dices: “Los públicos, por regla general, son cobardes porque no todo el mundo está capacitado para afrontar la verdad, los hechos con todas sus aristas”. ¿Por dónde habría que empezar?

-Se trata de una cuestión genética y de capacidad mental. Luego está lo cultural, lo adquirido. La mayoría de los ciudadanos no da más de sí, no está preparada para más ni tiene potencialidad para más, de ahí que el mundo sea conducido por minorías y la gran masa de gente sea consumidora de todo. La tendencia general es a que te arreglen las cosas… otros. Existen personas que sí tienen capacidades pero no las desarrollan por cobardía o por comodidad. La democracia, en realidad, es un insulto para la inteligencia, en esto sigo a Nietzsche, y demuestra la incapacidad del Estado, lo que sucede es que la utilizamos de mito para que las minorías dominantes no se destruyan. La minoría y la masa se necesitan mutuamente para otorgarse significado una a otra.

-Mencionas también una expresión de David Riesman que a mí me gusta mucho, muchedumbre solitaria, por lo acertada –creo-. ¿Ves posible un retorno a la oralidad, a la comunión, a saber más de nuestro compañero de trabajo o nuestro amigo que del pantojillo?

-Sí, lo veo posible. La gente no soporta la soledad porque le falta valor y vida interna. Poco a poco, irá saliendo de casa y volverá a la calle. De hecho ya es así. Un concierto, una ópera, son excusas para la relación social. Y en Internet se da una tendencia a, si se puede, no comprar por la pantalla sino ir personalmente a entenderse con el vendedor, cara a cara. La gente seguirá estando sola pero con pan las penas son menos penas, es decir, si compartes con los demás tu estado ya no te sientes tan extraño. Las relaciones por la red acaban casi siempre en el encuentro cara a cara, igual que en otros tiempos o ahora una relación por teléfono terminaba en una cita, en un encuentro. El contacto personal, el calor, el lenguaje verbal directo y el lenguaje no verbal son imprescindibles para los humanos. Paradójicamente, en esta sociedad en red hay más asociaciones que nunca. Es una reacción, una búsqueda del contacto físico.

-Sueles “acusar” de este fenónemo a una minoría organizada que posee el poder económico, controla los medios de comunicación y teledirige determinadas conductas de la población, pero ¿esa minoría se conoce? ¿se reúne? ¿es un coto privado?

-Esa minoría claro que se conoce y se reúne y es un coto privado que admite sus socios con cuentagotas. Y se pelea entre ella también, los poderosos se pelean entre ellos y esas peleas se dejan notar en los mensajes de los medios pero lo que sucede es que eso no se les dice a los receptores. Losantos se mete desde la COPE con ABC y entonces el dueño de ABC, Vocento, que tiene parte de la propiedad de Tele 5, empieza una tremenda campaña desde Tele 5 contra una muerta, Encarna Sánchez, a la que acusa de tirana y de lesbiana, entre otras cosas. Le lanza así un mensaje a la COPE de los obispos: “Vosotros, que tanto criticáis a las lesbianas, tuvisteis ahí a una años y años empleada, en la COPE”. Murdoch se encarga de que en sus medios aparezca su fobia por los demócratas, Prisa carga o no contra Zapatero en función de que éste se porte según los dictados de la casa. Pero al final hay una entente cordial en torno al nuevo orden mundial, en eso están de acuerdo, una cosa son las discusiones de familia y otra los números y los negocios.

-Recientemente falleció el gran magnate de la comunicación en España, Jesús de Polanco, sobre quien se ha hablado muy bien y muy mal. ¿Qué pensabas de él? ¿Cómo gestionaba su poder?

-Polanco era un gran manipulador de la gente y ahora es un gran manipulador que está muerto y deja su herencia. Cada cual hace lo que puede para vivir, él se enriqueció gracias a las informaciones que le filtraron los franquistas en relación con los planes de estudios de comienzos de los setenta. Así fue creciendo Santillana. Hay que agradecerle su contribución a la educación de los niños a través de sus libros, y que impulsara El País, a mi juicio el diario menos malo de España, pero eso no le da derecho a emprender las campañas de desprestigio que ha emprendido a través de sus medios ni a pontificar qué es el progresismo y crear sanedrines donde se le entrega a unos sí y a otros no el diploma de progresista o de reaccionario.

-Decían de él que respetaba la libertad de los periodistas que trabajaban a su cuenta. ¿Es cierto?

-Respetaría la de los que se adaptaban bien al ideal de la empresa pero por ahí hay libros que demuestran lo contrario.

-¿Cambiará algo, a grandes rasgos, la comunicación en España con su ausencia?

-A grandes rasgos, no, las personas pasan, las instituciones y los sistemas, permanecen. Polanco era un pequeño elemento de una estructura de poder, una célula de esa estructura que se muere pero la maquinaria que ha creado ya va sola, siguiendo otros dictados que están por encima del propio Polanco.

-En nuestro país, el periodismo es cada vez más una profesión desprestigiada. Las redacciones están llenas de becarios que cobran poco (o nada) y de profesionales que apenas tienen tiempo para documentarse, para contrastar. Creo que eso lo dice todo. ¿Por qué se invierte tan poco dinero en las redacciones?

-Porque se confía en las agencias, en los comunicados de prensa y en los colaboradores y expertos de fuera de la redacción, porque apenas se puede hacer buen periodismo ya, debido a los intereses que están detrás del periodista. Ya está suficientemente demostrado que la mayoría de los contenidos de los medios proceden de informaciones oficiales y oficiosas. Se apuesta por el periodismo espectáculo y por las promociones o por el publiperiodismo.

-¿Existe un periodismo más útil –para la sociedad- que el actual?

-Sí, claro que sí, existe, aún se puede encontrar en los diarios de referencia, en las revistas especializadas y en Internet.

-¿Tan importantes son los medios de comunicación en la formación de una persona y en su vida interior?

-Primero es importante su formación en el seno de una familia ilustrada, luego con los libros, con las obras clásicas de todos los campos del saber –y ahí entra en juego tanto el papel de la familia como el de la enseñanza primaria, media y superior- y luego con los medios de comunicación, incluido Internet, por ese orden.

-¿Un periódico puede ayudarnos a ser más felices?

-Claro que sí, a mí me han ayudado los diarios y las revistas. Me han ayudado los artículos valientes de la página 3 de El Correo de Andalucía a finales de los sesenta y en los setenta del siglo pasado, me ha ayudado Triunfo, Cuadernos para el Diálogo, La Calle, Posible, Argumentos… por supuesto que sí, uno se levantaba e iba con ilusión al quiosco a comprarlos. Te ilusionaban porque iban por delante de los acontecimientos sin inventarlos, porque eran transgresores pero no propagandistas, porque te formaban por medio de la utilización del contexto y la perspectiva histórica.

-Para terminar, Ramón, una curiosidad: Si un día te dieran a escoger a veinte personas a las que impartir alguna de tus clases. ¿A quién elegirías?

-Mejor que fueran todas las interesadas y ya veríamos porque nos tendríamos que elegir mutuamente. Lo que sí digo es que estoy harto de alumnos que calientan las bancas y que no deberían estar en la Universidad y menos en mis clases. Y estoy harto de la infantilización de la juventud, cada promoción es más acusada. Eso es el efecto de la educación protectora de los padres.

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Columnas de Ramón Reig, Diario Bahía de Cádiz



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