Pierre Bourdieu (1930 - 2002)
Sociólogo, francés, catedrático en el College de France, Director académico de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, director de dos prestigiosas revistas de la especialidad e influyente critico social, autor de numerosas obras, muchas traducidas a otros idiomas. Considerado el mayor intelectual de Francia a fines del siglo XX.
La
obra de Bourdieu ofrece un certero diagnóstico sobre la amenaza
que representan las informaciones distorsionadas que emite a
diario la televisión. Sus conclusiones están dirigidas a
despertar en especial el entusiasmo de periodistas insatisfechos
en pro de una cruzada reformista del medio, pero resultan de
imprescindible lectura y reflexión para el desprevenido
televidente que todavía se resiste a creer en los efectos que las
presiones económicas y políticas producen sobre la programación
que consume diariamente.
No
sorprenden las indignadas reacciones que ha despertado (en otros
países) el crítico enfoque de Bourdieu sobre la televisión por
parte de los productores, empresarios y periodistas televisivos al
desnudar las practicas demagógicas, frívolas y fraudulentas que
despliegan a diario para ganar audiencia y dinero, ya que el
periodismo es en definitiva un negocio, como ocasionalmente suele
recordarse. Las
razones que visualiza Bourdieu como transfondo de esta reacción no
son menos graves al percibir que la incomprensión de fondo sobre el
funcionamiento del medio del cual ellos tambien son víctimas se basa
en su aparente incapacidad para analizar el problema en profundidad.
No en vano caracteriza Bourdieu a un número significativo de
periodistas como personas insatisfechas, indignadas o cínicamente
resignadas. Probablemente también sea cierto que lo que
verdaderamente los indigna sea en este caso sea verse incómodamente
retratados.
Prácticas televisivas perniciosas Las
sagaces observaciones de Bourdieu parecen en todos los casos dar en
'la cabeza del clavo', a saber:
El
principio de selección de la información a favor de lo escandaloso
o sensacionalista.
El
protagonismo indebido de los periodistas en cuestiones políticas a
favor de su capacidad monopólica de administrar la frecuencia y
oportunidad de las apariciones publicas de los verdaderos
protagonistas, los políticos.
La
coerción de la primicia informativa por razones de competitividad
en desmedro de cualquier análisis que la ponga en contexto, que no
es otra cosa que lo que atinadamente Boudieu identifica como exponer
un suceso en su adecuado sistema de relaciones.
El
principio de consenso informativo respetando la uniformidad de la
opinión promedio, que en buena medida ellos forman a través de la
manipulación informativa, buscando entretener y no dividir o
polemizar, teniendo en cuenta que cuando más amplia es la audiencia
que se quiere alcanzar más hay que esforzarse en limar sus
asperezas, banalizando y despolitizando sus contenidos.
La
coerción del tiempo que favorece la simplificación demagógica de
sucesos, opiniones y problemas.
La
parcialización de la realidad al desviar su atención de todo
aquello que nos les interesa o resulta prometedor en terminos de
éxito de audiencia con lo cual censuran de algún modo partes
importantes de la realidad que casi nunca llegan al público.
La
información circular que alienta a los productores televisivos a
mantener bajo constante vigilancia a la competencia viéndose
obligados a hacer cosas que probablemente no harían si los demás
productores no existieran.
La puesta en foco de los peligros
inherentes a la información televisiva lleva a reflexionar acerca
del hecho que durante las últimas décadas la televisión ha
adquirido entre sus características la de desalentar el ejercicio
de pensar, privilegiando el impacto de la imagen sobre el contenido
y el de la emoción sobre la razón, a favor del vértigo y la
impunidad de que goza por razones técnicas ya que en ese mundo
virtual y efímero, los hechos, dichos y juicios son
dificultosamente revisables. Bourdieu desmenuza especialmente
dos de los mecanismos habituales de información televisiva con
particular acierto como son los debates televisivos y los
telediarios.
Debates televisivos
Con
relación a los debates, Bourdieu identifica las más habituales
prácticas fraudulentas que encubren, a:
Los
debates falsos, orquestados a partir de la lógica de la
autopromoción permanente, parodias más o menos orquestadas de
participantes habituales que aún sosteniendo posiciones opuestas lo
hacen en forma concertada dentro de los límites de la conveniencia
del medio y de sus propios intereses con relación a éste.
Los
debates aparentemente verdaderos pero sujetos a la manipulación de
los invitados, seleccionados entre aquellos que ofrezan a priori
algun tipo de garantías de poder ser manipulados por parte del
conductor o moderador, donde sutilmente la administracion de los
tiempos, la secuencia de las intervenciones y los límites impuestos
a la extensión y profundidad del debate desvirtuan ante cualquier
observador perspicaz la legitimidad de las conclusiones a las cuales
arriba el moderador.
Telediarios En
cuanto a los telediarios la cita textual de un logrado fragmento de
su libro basta para poner en foco lo esencial del problema:
"La visión carente de sentido histórico e incapaz de
infundirlo, atomizada y atomizadora, alcanza su realización
paradigmática en la visión que ofrecen los telediarios, sucesión
de historias en apariencia absurdas que acaban pareciéndose entre
sí, desfile ininterrumpido de pueblos menesterosos, retahila de
acontecimientos que, surgidos sin explicación, desaparecerán sin
que sepamos su solución - ayer Biafra, hoy el Zaire, mañana el
Congo - y que despojados de este modo de toda necesidad política,
solo pueden en el mejor de los casos, suscitar un vago interés
humanitario." "De
este modo es, efectivamente, la lógica del campo periodístico,
sobre todo a través de la forma particular que toma en el la
competencia y de las rutinas y de los hábitos de pensamiento que
impone sin discusión, la que produce una representación del mundo
preñada de una filosofía de la historia en tanto que sucesión
absurda de desastres respecto de los cuales no se entiende nada y
sobre los cuales nada cabe hacer."
--Dice que el sistema educativo solo sirve para mantener la sociedad actual. ¿Cómo cambiar el mundo con la educación?
--Habría que dejar de usar la educación como sistema de adoctrinamiento o reclutamiento para la sociedad.Hay un elemento despótico: se usa la escuela para domesticar y tendríamos que usarla para formar seres completos.
--¿Y qué es un ser completo?
--La educación actual solo se ocupa de la mente racional, práctica, instrumental, como si fuéramos solo eso. Se crean seres egoístas que no tienen una dimensión del goce de la vida. Si se calculara el precio de la infelicidad que se crea, se vería lo antieconómica que es nuestra educación. Crea gente infeliz, que desarrolla neurosis y que no funciona bien en el trabajo.
--Usted no está a favor de poner las notas.
--El sistema de aprendizaje basado en notas viene a decir que hay que aprender para comerse la zanahoria. Las cosas verdaderas se aprenden por amor a aprender, por deseo de saber. Los niños tienen gran curiosidad, pero se les va matando esa curiosidad cuando se les obliga a repetir cosas aprendidas. Sobre su pregunta anterior, un ser completo no es solo un ser inteligente; también es amoroso.
--¿Los maestros tienen que estimular al animal interior?
--Sí. ¿Sabe cómo? No siendo explotadores disfrazados de buenos maestros.
--¿Explotadores?
--Le roban al niño muchas horas de su vida durante muchos años de escuela. Lo mantienen en una incubadora, inmóvil en la clase aprendiendo estupideces que poco le van a servir para la vida. La verdad no se aprende en libros que hablan de lo que dicen otros libros. Eso es un conocimiento muerto. Por suerte, los niños tienen el buen instinto que les dice: "Esto no va conmigo, no responde a mi situación existencial".
--Y, además, está el ego. Se nos educa para cultivar el ego.
--El ego es una prisión. Una mente chica. Un tejido de emociones destructivas.
--Dios no está de moda.
--Y con razón, porque se ha usado su nombre más que en vano. El nombre de Dios lo han usado mucho los bandidos.
--Y usted ¿qué quiere ser cuando sea mayor?
--Yo ya llegué al cielo, y lo perdí. Me gustaría tener el corazón más grande, servir más a los otros
Ken Wilber es considerado como uno de los grandes investigadores y escritores
espirituales de nuestro tiempo, es la figura cumbre de la Psicología
Integral y la Transpersonal, y el primero en haber desarrollado una teoría
de campo unificado de la conciencia. Su obra supone una síntesis
espléndida de las grandes tradiciones psicológicas, filosóficas
y espirituales que constituyen la "Sabiduría Perenne". Con un gesto
integrador sorprendente, Ken Wilber teje todos los fragmentos dispersos
de la psicología, la antropología, la espiritualidad, los
estudios culturales, la teoría literaria, la ecología y la
transformación planetaria en una sólida visión del
mundo moderno y postmoderno.
"Ken
wilber es un solitario, me habían dicho... Hasta entonces sólo
le conocía a través de sus libros. Nos citamos en su pequeño
piso de dos habitaciones en un suburbio. Ken Wilber, descalzo y con la
camisa desabrochada —hacía un día cálido de
verano— me ofrece un vaso de zumo y sonríe: ¡existo
de verdad!.
Ken Wilber se ha criado «sin patria y sin
raíces. Cuando me va mal, pienso que esa es la razón».
Pero gracias a los múltiples traslados también ha aprendido
a adaptarse una y otra vez a personas y situaciones diferentes, a estar
abierto hacia a ellas, a tener confianza. «Cuando me va bien, también
pienso que se debe a lo mismo».
Sobre sí mismo dice: «era un gamberro
y también, más tarde, he tomado suficiente cerveza y me
he enamorado locamente de la suficiente cantidad de mujeres como para
estar completamente normal y sano». A los diez años descubrió
un libro de química, después pasó los momentos más
felices en los laboratorios que instalaba en los diferentes pisos de sus
padres. Era un mundo de ciencias naturales, su meta la bioquímica
y su vida interior de aquel entonces «un idilio de la precisión
y exactitud, un baluarte de lo claro y evidente», hasta el momento
en que, casualmente, en el College, dio con el Tao Te King de Lao-Tsé:
"el Tao que se puede expresar con palabras, no es el Tao permanente".
"El nombre que puede ser nombrado no es el nombre permanente".
"Lo que no tiene nombre es el principio de todos los seres".
"Lo que tiene nombre es la madre de todas las cosas".
Ese era un mundo totalmente nuevo, completamente
distinto. En los meses siguientes lee introducciones al budismo y taoísmo;
Wilber lo descibe como si su conciencia hubiese recuperado algo familiar
perdido hacía mucho tiempo. «El viejo Lao-Tsé había
tocado una cuerda en lo más hondo de mí. De pronto me desperté
y me di cuenta de que mi vida anterior, mis viejas convicciones ya no
significaban nada para mí. Era como una búsqueda del Grial;
la cosa es que me enamoré de ideas».
Ken Wilber se ha dedicado a su amor, éste,
sin embargo no carecía de problemas. Al principio, simplemente,
le hacía sentirse infeliz; en palabras de buda “Dukka“
de mal humor. En todas partes había instrucciones para la vida
correcta, feliz. «Si los freudianos tienen razón y un YO
fuerte es la base de la salud psíquica, ¿cómo es,
pues, que los budistas pueden tener razón con su reclamo de despegarse
del YO?. Si los conductistas tienen razón diciendo que el condicionamento
temprano es la clave de todos los problemas, ¿cómo es posible,
pues, que Perls pueda afirmar que sólo tiene importancia el Aquí
y Ahora ?».
Para salir del desconcierto, primeramente tenía
que ordenarlo. Empezó por dividir su mapa de la conciencia en los
dos niveles de lo personal y lo transpersonal, formulando la primera regla:
Puede aceptarse como posible verdad lo que una teoría sobre la
personalidad dice sobre la esfera personal y lo que una teoría
transpersonal dice sobre lo transpersonal, pero en los casos en los que
pasan las fronteras más vale ser cauto.
Lo que Freud llama “histeria ante lo religioso“
le parece tan absurdo como el rechazo global de Freud por parte de los
autores transpersonales que «se ocupan del tema, pero ignorando
cosas elementales que el genio de Freud tenía que decir sobre ese
campo de investigación y ven a los hombres como una mezcla de luz
y dulzura, una concepción tan unilateral como la de Freud».
Pero, también dentro de estos dos enfoques había dificultades.
Lo que los hindúes sabían transmitir sobre la energía
kundalini no tenía relación alguna con la concepción
divina del maestro Eckhart o de Jacob Boehme. Y, teniendo en cuenta la
inmensa cantidad de sistemas terapeúticos occidentales, Wilber
se pregunta «si todas estas escuelas realmente estudian el mismo
ser humano», más bien daba la impresión de que el
mundo occidental estaba poblado de cuatro o cinco razas humanas. Había
el hombre agresivo, el erótico, el condicionado, el autorrealizado
y el transcendental: sólo del homo sapiens no parecía hablar
nadie.
Encontró una conexión entre lo personal
y lo transpersonal al reflexionar sobre el miedo. Para los existencialistas,
los prototipos del nivel personal, el miedo forma necesariamente parte
del hombre cuando éste se da cuenta de su individualidad, y con
ello de que está separado de los otros. “El infierno son los
otros“, dice Sartre.
De modo muy parecido ven también los místicos
el problema humano fundamental: “Dónde hay un otro hay miedo“,
se lee en los Upanishad; pero van más allá de esto, para
ellos hay una realidad más allá de la controversia del sí
mismo y del otro, una realidad que se vive o bien como comunión
de los opuestos, o bien como más allá de todos los opuestos.
El que sea capaz de descubrir esta última realidad, esta soledad,
donde no existe lo otro, para sí mismo, se está liberando
del destino de sentirse como un yo separado, se libera del miedo.
Llegado a tal punto, Wilber, un santo muy particular,
escribió en tres meses su primer libro: "El espectro de la
conciencia". Después renunció a una carrera universitaria
que se le brindaba, ganándose la vida con trabajos de medio tiempo.
Pero él nunca se ha arrepentido de haberse decidido a llevar este
tipo de vida: «He aprendido lo que ninguna universidad hubiese podido
enseñarme: humildad. ¡olvida tus títulos, libros y
artículos, lava platos!, y el sentido de realidad de aquello que
se ocupa inmediata y concretamente con el mundo.»
Este modo de arreglarse la vida puede que sea uno
de los secretos de su productividad. Aún así fue co-fundador
de la revista "Revision" que hoy es el órgano oficial
de la Asociación Transpersonal Internacional .
Leyó psicología evolutiva, desde
Piaget, pasando por Neumann hasta Margret Mahler, y se enfrascó
en textos de antropología y mitología. El concepto básico
de su teoría evolutiva: la conciencia humana sigue evolucionando
desde estructuras simples a estructuras más complejas. En este
proceso los modelos básicos son similares en todas partes, mientras
que las estructuras de superficie se modifican de individuo a individuo
y de civilización a civilización. El correspondiente nivel
de conciencia no emerge del nivel inferior precedente, sino que más
bien se eleva desde una base de origen inconsciente, atravesando el nivel
inferior.
En concreto sería así: los modernos
psicológos de la evolución describen el estado de conciencia
del recién nacido como una matriz no diferenciada. El individuo
y el mundo aún no se han separado, no hay ni tiempo, ni espacio,
ni límites. Presumiblemente fue así como vivió el
hombre arcaico hasta aproximadamente 200.000 años antes de Cristo:
«sin diferenciar entre su experiencia interior y la naturaleza exterior,
sin pensamiento, sin lenguaje, en un tiempo antes del tiempo, sin realmente
comprender la muerte, y por ello, posiblemente, sin experimentar angustia
existencial: omnipotentes en su ignorancia. Este es el fondo de los mitos
del jardín del Edén, del paraíso.»
Y, este paraíso, ¿sería lo
mismo que la unidad en la conciencia más alta en el Atman de los
hindúes, en el Tao de Lao-Tsé o en la conciencia de los
místicos cristianos? ¿Será que la evolución
de la conciencia humana se mueve en círculo y termina allí
donde ha empezado?. La añoranza de unidad, ¿no sería
pues otra cosa que la tendencia hacia la regresión, la retirada
a un estadio temprano infantil como creen los psicoanalistas?.
Wilber se debatió mucho tiempo con este
problema hasta que comprendió: el recién nacido vive la
unión, pero de forma inconsciente. Sin embargo, la unión
en el Atman o en el Tao es lo más elevado de la conciencia. La
evolución iría, pues, del inconsciente, pasando por el consciente,
hacia lo supraconsciente; de lo pre-personal, pasando por lo personal,
hacia lo transpersonal. La conciencia transpersonal es al mismo tiempo
la unión con la base de todo ser, que es inmortal. Alcanzar conscientemente
esta unión es la meta de la evolución y añoranza
del ser humano. El hombre se desprendde paso a paso de la unión
original, ganando así conciencia e individualidad. Pero eso tiene
su precio. «Los animales son mortales, pero no comprenden del todo
este hecho. Los dioses son inmortales, y lo saben. El pobre hombre, sin
embargo, llegó a ser una infeliz mezcla; es mortal, y lo sabe».
A partir del segundo mes de vida, el recién
nacido aprende a distinguir vagamente entre él y su entorno. Aunque
aún sigue unido simbióticamente a la madre. Sólo
de modo muy lento se separa de ella, primero en su mundo físico
y más tarde en su mundo de representaciones. Pero el hombrecito
aún está en contacto con su presente inmediato, sus sentimientos
están determinados por el principio de placer y son irreflexivos.
Su mundo sigue siendo durante mucho tiempo “consciente y lleno de
intenciones” como dice Piaget, “el yo se ha internalizado sólo
de forma muy leve”.
Presumiblemente, los niños en este estadio
viven el mundo como los adultos sus sueños: como una secuencia
de imágenes. En un estado de ánimo mágico parecido
deben haber vivido también nuestros antepasados cuando pintaban
las cuevas con sus escenas de caza, si lograban dar con la imagen, también
consegurían el animal real. Wilber denomina a esta fase la fantástica-emocional
o mágica. En la fase siguiente, la verbal o mítica, se añade
una cosa esencial: el lenguaje. El hombrecito, ahora, es capaz de recordar
el pasado, anticipar el futuro y por lo tanto, adaptar su propia acción.
Ya no depende totalmente de sus impulsos, sino que puede posponerlos;
“yo mismo” y “no quiero” llegan a ser expresiones
muy importantes. Aprende lo que Piaget llama la percepción de la
realidad y Freud el proceso secundario. Pero aún no es capaz de
pensar casual y lógicamente.
El paralelo en la historia de la humanidad sería
el descubrimiento de la agricultura diez siglos antes de Cristo, lo cual
presupone el lenguaje, saber pensar en función del tiempo, planificar
y actuar en común. Con el lenguaje se desarrolla también
una tradición cultural, una nueva estructura social donde se desarrollan
nuevas profesiones y clases. Con esta cultura, ya sorprendentemente refinada,
del valle del Nilo, se inicia también un culto a los muertos de
inmensas dimensiones, las pirámides: los hombres reprimen la conciencia
de la propia mortalidad con soluciones sustitutivas para la inmortalidad,
con bienes, poder y pirámides; con proyectos de Atman.
La mitología de esta época revela
todavía otro contexto. Al principio de la evolución existían
casi exclusivamente diosas-madres. La madre ctónica, la tierra,
pare, alimenta y vuelve a recibir a los muertos en sus entrañas.
El punto clave de su mitología es el sacrificio sangriento ritual,
al principio humano, que contiene tanto el “morir y nacer” de
las estaciones como la unión de sangre y fertilidad. Y a partir
de esta época también tenemos noticias de las guerras, los
asesinatos son sacrificios suplentes. El odio humano es para Wilber en
gran medida un producto cognitivo y conceptual.
Aproximadamente a partir del 2.500 antes de Cristo
se inicia una nueva etapa: la fase mental-yoica. Su imagen es la mitología,
la aparición de dioses masculinos. La lucha contra la naturaleza
ya no es utópica, la gran madre ya no es la vencedora irrecusable,
“se levanta la luz de la razón de Apolo”, posibilitando
nuestra cultura occidental. Sin embargo, la separación definitiva
de la unión inconsciente con la naturaleza, el cosmos y el cuerpo,
resultó amargamente difícil y causó sentimientos
de venganza hasta entonces ignorados contra la etapa precedente: “la
gran madre no sólo fue trascendida, lo cual era deseable, sino
reprimida, lo cual repercutió de una manera desastrosa. La mente
empezó a dominar y destruir la naturaleza, despreciando su propia
parte de la naturaleza, el cuerpo, el “hermano asno”.
En la evolución individual, esta es la fase en que el niño
descubre su propio sexo, su propia individualidad y esto, lleva directamente
al primer amor desgraciado: la niña pequeña se siente atraída
por el padre, el niño por la madre, pero los dos tienen un gran
rival en la figura paterna del sexo opuesto, es la fase Freudiana del
complejo de Edipo. Su pena principal, es para Wilber, el sentirse marginado
de las cosas importantes que los padres tienen en común, y su principal
deber evolutivo es la superación de esta situación desagradable,
su trascendencia al campo mental. Para Wilber, Edipo es el héroe
trágico que no pudo desprenderse de lo maternal-natural.
Ahora el niño completa también el
desarrollo de su superyo, es decir, introyecta las prohibiciones e ideales
de su entorno, sobre todo de sus padres, desarrolla parámetros
morales y se mortifica con sentimientos de culpa y vergüenza si es
incapaz de cumplir esos parámetros. He aquí el ego limitado
de un individuo normal de Europa central, tal como lo encontramos en la
representación del primer ensayo del espectro.
La nueva etapa evolutiva tiene marcadas características
patriarcales. En parte, esto le resulta evidente a Wilber: la tradicional
definición de lo femenino “sensible, conservador, intuitivo,
pasivo” y la correspondiente de lo masculino “racional, lógico,
activo, agresivo” está tanto más acertada cuanto más
se identifica el hombre con su corporeidad, y llega a ser tanto más
inapropiada y equívoca cuanto más evoluciona hacia lo mental
y espiritual.
El maestro Zen D.T Suzuki opinó con sorna
sobre la situación en occidente: “el hombre está contra
dios, la naturaleza está contra dios, y el hombre y la naturaleza
también se combaten”.
Wilber cuenta de sus experiencias de meditación
lo difícil que le resultó dejar atras el nivel del pensar:
“Fue la tarea más espinosa que jamás haya tenido que
resolver”. Pero luego entró en un nivel en que los pensamientos
entran al consciente como nubes que pasan: “de forma fluyente, clara,
con gracia, nada es pegajoso, nada pica o rasca”. Había superado
lo que llama el complejo de Apolo.
Después, sus vivencias de meditación
se hicieron más profundas, arquetípicas. Pero cuanto más
progresaba en esta meditación tanto más se daba cuenta de
que no lograba aquella unión en la cual ya no hay experimentador,
ya no hay testigo. Un maestro Zen le explicó: “Ser testigo
es el último bastión del ego”. Cuando cayó este
bastión, “Ya no había ningún sujeto, ya no había
ningún objeto en ningún lado del universo, sólo existía
el universo. De un momento a otro apareció todo, dentro de mi y
como yo, pero no hubo un yo... No había ninguna cualidad personal,
habla, lógica, conceptos, motricidad, todo había desaparecido
o estaba disminuido. Al contrario. Por vez primera funcionaban bien, libre
de todos los mecanismos de defensa del ego separado. Este estado abierto,
completamente no-dual, fue al mismo tiempo increíble y perfectamente
normal, tanto que ni siquiera me percaté de él. No hubo
nadie que lo comprendiera hasta que salí de él al cabo de
tres horas».
La siguiente obra de Wilber, “Transformatión
of Consciousness” trata otra vez, y de modo mucho más diferenciado
que su primer libro, de la psicopatología y la terapia. La idea
base es: la conciencia se eleva de nivel a nivel: prepersonal, personal,
transpersonal. Un deseo conservador demasiado acentuado puede parar la
evolución (fijación) o incluso hacerla retroceder (regresión).
Si, por otro lado, la conciencia se eleva con demasida rapidez a niveles
superiores, puede perder el suelo bajo los pies, si los niveles precedentes
no han sido adecuadamente desarrollados, consolidados e integrados. De
ello resultan los peligros y perturbaciones del desarrollo.
En cuanto a las perturbaciones de la fase prepersonal,
Wilber suscribe la teoría de los neofreudianos. Son perturbaciones
de la primera etapa corporal y por lo tanto deben ser tratadas a este
nivel: construir la estructura deficiente del ego, delimitar las limitaciones
del yo y volver a experimentar el proceso de separación e individuación,
en el caso de perturbaciones narcicistas y reintegrar lo reprimido en
los casos de neurosis.
En la fase personal, los conflictos son de naturaleza cognitiva: de pertenencia
social, roles y normas. Es el dominio del Análisis transaccional
y terapia de comunicación. Por otro lado resulta problemática
la propia identidad, Wilber desearía aquí un terapeuta capaz
de entablar un diálogo socrático con el cliente. En tercer
lugar existe la depresión existencial. Miedo, evasión de
la finalidad y la muerte. En la medida en que el yo se hace más
transparente y puede liberarse de sentimientos egocéntricos, tanto
más autónomo y auténtico se hace, encontrando así
un sentido interior.
En el nivel transpersonal Wilber ve otra vez tres
tipos de perturbaciones. Se generan, primero, en el campo del éxtásis
corporal y las facultades paranormales, en el camino de los yoguis, segundo
en el camino de los santos y tercero en el camino de los sabios. Las perturbaciones
más espectaculares se dan en el camino de los yoguis, cuando se
abren facultades paranormales que estremecen la estructura del yo. En
trastornos de este nivel Wilber recomienda ejercicios de yoga, exceptuando
los episiodos psicóticos en los que opta por una terapia junguiana.
El problema fundamental, en cuanto a terapia, radica
en no confundir los diferentes niveles en que aparecen las perturbaciones.
Frecuentemente los terapeutas formados en un estilo convencional tratan
todos los conflictos desde lo prepersonal, y del mismo modo los orientados
hacia lo transpersonal no tratan nunca ese nivel. Esto resulta especialmente
problemático porque las personas con perturbaciones en el desarrollo
temprano del yo se sienten particularmente atraídas por el yoga
y las técnicas meditativas. Quieren aprender a renunciar a un yo
que todavía no han desarrollado.
Wilber no es terapeuta. Marie-Louise von Franz,
una de las representantes más importantes de la psicología
junguiana, llama a Wilber un Tomás de Aquino moderno, que hace
el balance de la suma teológica de su época. Allí
resuena la admiración, pero también un poco de especticismo.
Admiración porque Wilber proporciona una visión global fascinante;
escepticismo porque, pese a que dentro de este sistema se hace más
comprensible la evolución humana, ésta nunca se amolda perfectamente
a tal definición: "los hombres son mucho menos ordenados que
el sistema de Wilber. No es casualidad que admire las ciencias filosóficas
de la Europa Continental, los grandes sistemáticos y sobre todo
a Hegel."
El hecho de que muchos grandes físicos de
nuestra época, desde Einstein hasta Heisenberg, también
sean místicos, lo explica a través del símil de la
caverna de Platón: todos estamos sentados dentro de una caverna,
con la espalda hacia la entrada, delante de la cual hay una gran fogata.
Lo que podemos reconocer son sólo sombras de las cosas reales que
se mueven entre el fuego y la pared de la cueva. También en física
hay ecuaciones matemáticas que representan una realidad conocida
sólo por sus sombras. Durante mucho tiempo los físicos no
se dieron cuenta de esto, pero los más modernos lo saben y se ocupan
de lo esencial, del fuego, de la luz delante de la caverna, de la mística.
Tampoco en otros campos el precursor del movimiento
transpersonal está muy entusiasmado: “El movimiento New Age
es una extraña mezcla de un puñado de almas transpersonales
y el resto son adictos prepersonales. Sin embargo, dice, hay una minoría
creciente que intenta alcanzar una nueva conciencia: “en el actual
momento de la historia, una transformación radical que haría
temblar el mundo radicaría en el hecho de que cada cual evolucionara
hacia un ego realmente maduro, racional y consciente, un ego que fuera
capaz de participar libremente en el intercambio abierto de respeto mutuo...
Con ello viviríamos realmente una nueva era... Si el holocausto
nos devora a todos, esto no demostraría que la mente ha fracasado,
sino, fundamentalmente, que aún no había sido completamente
probada”.
Ken WIlber explica en esta charla-coloquio las nuevas perspectivas científicas de la espiritualidad.
Ken Wilber dialoga con sus alumnos sobre el amor, el concepto de género, el misticismo, la meditación.
Ken Wilber es un filósofo americano que ha escrito numerosas obras en las que aborda de manera magistral las relaciones existentes entre Ciencia y Religión. Para ello, ha llevado a cabo un análisis comparado de las tradiciones místicas de Oriente y Occidente. Uned
Sexualidad y Espiritualidad - Ken Wilber y el Tantra
Ken explica como se vive la sexualidad desde los niveles de conciencia más elevados.
Robert Carlton, Ph.D, ex-científico de la EPA
Traducción Luis R. Miranda
La historia de obligar a los seres
humanos a usar este desecho industrial tóxico a través de la fluoración
del agua potable se hace con mentiras, avaricia y engaños. Los
gobiernos añaden fluor al agua potable e insisten en que es seguro,
beneficioso y necesario, sin embargo, la evidencia científica muestra
que el flúor no es seguro para ser usado en ningún tipo de actividad
saludable y los países que ponen flúor en el suministro de agua potable
tienen mayores índices de caries, cáncer, fluorosis, osteoporosis y
otros problemas de salud. Debido al impulso de la industria del
aluminio, las empresas farmacéuticas y los fabricantes de armas, el
flúor sigue siendo añadido al agua de casi todo el mundo, y debido a
demandas recientes contra empresas que ponen este aditivo en el agua
potable, el precedente se estableció que hace casi imposible que más
demandas se presenten contra los proveedores de agua con flúor.
Hay una creciente resistencia en
contra de añadir flúor a nuestro suministro de agua, pero por desgracia,
debido a que el flúor se ha convertido en una parte importante de la
economía moderna y la industria (Bryson 2004), hay mucho dinero en juego
para aquellos que endosan la fluoruración del agua. Las mentiras sobre
los beneficios de la fluoración del agua siguen siendo alimentadas en
las cabezas de la gente, no por los beneficios a la salud, sino para
beneficio del complejo militar-industrial.
La historia comienza en 1924, cuando Interessen Gemeinschaft Farben
(IG Farben), una empresa química alemana, comenzó a recibir préstamos
de los banqueros norteamericanos, poco a poco y para la creación del
enorme cartel de IG Farben. En 1928, Henry Ford y American Standard Oil
Company (la familia Rockefeller) fusionaron sus activos con la IG
Farben, y por los años treinta, hubo más de un centenar de empresas de
EE.UU. que tenían filiales y asociaciones con ellos en Alemania. Los
activos de I.G. Farben en los Estados Unidos estaban controladas por una
sociedad, American IG Farben, que figuraba en el sector marítimo y al
cual pertenecían personas como Edsel Ford, presidente de Ford Motor
Company, E. Mitchell, presidente de Rockefeller, el National City Bank
of New York, Walter Teagle, presidente de la Standard Oil de Nueva York,
Paul Warburg, presidente de la Reserva Federal y el hermano de Max
Warburg, el financiero de Alemania y promotor de las guerras, Herman
Metz, un director del Banco de Manhattan, controlado por Warburg, y
varios otros miembros de los cuales tres fueron juzgados y condenados
como criminales de guerra en Alemania por sus crímenes contra la
humanidad. En 1939, en virtud del acuerdo Alted, la American Aluminum
Company (ALCOA), entonces el mayor productor mundial de flúor de sodio, y
Dow Chemical Company transfirieron su tecnología a Alemania. Colgate,
Kellogg, Dupont y muchas otras compañías finalmente firmaron acuerdos
entre las empresas con IG Farben, creando un poderoso grupo de cabildeo
apodado “la mafia de flúor” (Stephen 1995).
Al final de la Segunda Guerra
Mundial, el gobierno de EE.UU. envió a Charles Eliot Perkins, un
investigador en química, bioquímica, fisiología y patología, para
trabajar en las plantas químicas de Farben en Alemania. Los químicos
alemanes dijeron a Perkins sobre un programa que habían concebido
durante la guerra y había sido adaptado por el Estado Mayor alemán. El
alemán explicó su intención de utilizar productos químicos para
controlar la población en un área determinada a través de la medicación
masiva de agua potable con flúor de sodio, una táctica utilizada en
Alemania y Rusia en los campos de prisioneros de guerra para hacer que
los prisioneros fueran más”estúpidos y dóciles “(Stephen 1995). Farben
había desarrollado planes durante la guerra para el uso de flúor en los
países ocupados porque se descubrió que la fluoración causaba daños
leves a una parte específica del cerebro, haciendo más difícil para la
persona afectada pensar en defender su libertad y haciendo que el
individuo llegase a ser más obediente a la autoridad.
El flúor es una de
las sustancias más potentes antipsicóticas conocida, y figura en el
veinticinco por ciento de los tranquilizantes. Puede que no parezca
sorprendente que Hitler practicara el concepto de control de la mente
por medios químicos, pero los militares norteamericanos continuaron la
investigación nazi, técnicas exploradas para incapacitar a un enemigo o
medicar a toda una nación. Como se indica en el Informe Rockefeller, un
informe a la Presidencia sobre las actividades de la CIA, “el programa
anti-drogas era parte de uno mucho más grande de la CIA para estudiar
los medios para controlar el comportamiento humano” (Stephen 1995).
El mito de la prevención de caries
a través del uso de flúor, se originó en los Estados Unidos en 1939,
cuando un científico llamado Gerald J. Cox, un empleado de Alcoa, el
mayor productor de residuos tóxicos de flúor, siendo amenazado por los
daños que el flúor reducía las caries y alegó que debía añadirse al
abastecimiento de agua en todo el país. En 1947, Oscar R. Ewing, un
abogado de ALCOA, fue nombrado jefe de la Agencia Federal de Seguridad,
una posición que lo puso a cargo del Servicio de Salud Pública (PHS).
Durante los próximos tres años, ochenta y siete ciudades de América
comenzaran con la fluoración del agua, incluyendo la una ciudad que
funcionó como un estudio de control de la fluoración del agua en
Michigan, eliminando así la prueba más científicamente objetiva de
seguridad y los beneficios antes de que tal estudio fuera terminado.
Las investigaciones sobre las
consecuencias del uso de flúor en los Estados Unidos fueron financiados
por la industria de fertilizantes y de armas que buscaba una salida para
los residuos de flúor generados durante los procesos industriales y
para aumentar los beneficios económicos. El “descubrimiento” de que el
flúor “beneficiaba” los dientes, fue pagado por la industria que
necesitaba ser capaz de defender las demandas en su contra por envenenar
a los trabajadores y las comunidades por emisiones de flúor industrial
(Bryson, 1995) y convertir un pasivo en un activo. El flúor, un
componente de los residuos en los procesos de fabricación de explosivos,
fertilizantes y otras necesidades, cuya eliminación era cara fue
utilizada en el suministro de agua en Estados Unidos, a través de la
reeducación del público. Una vez un producto de desecho, se convirtió
en el ingrediente activo de plaguicidas fluorados, fungicidas,
raticidas, anestésicos, tranquilizantes, medicamentos fluorados, y un
número de geles dentales industriales y domésticos fluorados, pasta
dental y enjuague bucal. El flúor es una parte importante de los
ingresos de la industria farmacéutica: mil millones de dólares, y el
final de la práctica de fluorar el agua significaría una pérdida
económica imposible, jurídicamente impensable y potencialmente
devastadora para su existencia y reputación.
Financiado por los hombres de
negocios de EE.UU. en un intento por promover la aceptación pública de
flúor, Edward Bernays, también conocido como el padre de las relaciones
públicas, o el mentiroso más hábil, comenzó una campaña de engaño para
convencer a la opinión pública. Bernays explicó que “se puede
conseguir casi que cualquier idea sea aceptada si los médicos están a
favor. El público está dispuesto a aceptarla ya que el médico es una
autoridad para la mayoría de las personas, independientemente de lo
mucho que sabe o no sabe “(Bryson, 2004).
Los médicos que
apoyaron y todavía hoy apoyan la fluoración no saben de las
consecuencias para la salud que el flúor presenta. El flúor ha llegado a
ser visto como parte del progreso científico y desde que fue lanzado
como una cosa tan sana, como una sustancia que se añade al medio
ambiente por el bien de los niños, los que se opusieron a su uso fueron
despedidos como charlatanes y lunáticos. El flúor se convirtió en inmune
a las críticas debido no solo por la implacable ofensiva de relaciones
públicas, sino también debido a su toxicidad general. A diferencia de
los productos químicos que tienen un efecto inmediato, el flúor, un
veneno sistémico, produce una gama de problemas de salud, de modo que
sus efectos son más difíciles de diagnosticar.
Documentos recientemente
desclasificados del Ejército de Estados Unidos sobre el Proyecto
Manhattan, muestra cómo flúor es la sustancia química clave en la
producción de bombas atómicas y que millones de toneladas se necesitaban
para la fabricación de bombas de uranio y el plutonio. Intoxicación por
flúor y no el envenenamiento por radiación, surgió como el líder en la
lista de peligros para la salud de los trabajadores y comunidades
cercanas. Los científicos se vieron obligados a ofrecer elementos útiles
para la defensa en los litigios, así que comenzaron en secreto pruebas
con flúor en pacientes de hospital que no sospechaban nada así como de
en niños con retraso mental. “La edición de agosto de 1948 de la Revista
de la Asociación Dental Americana que dijo existían pruebas sobre
efectos adversos del flúor fue censurada por la Comisión de Energía
Atómica en los EE.UU. por razones de “seguridad nacional” (Griffiths,
1998). El informe señaló sólo se el flúor era seguro para los seres
humanos en dosis pequeñas.
Durante la Guerra Fría, el Dr.
Harold C. Hodge, quien había sido el toxicólogo para el Ejército de
Estados Unidos en el Proyecto Manhattan, fue el principal promotor
científico de la fluoración del agua. Hodge ejecutó una serie de
experimentos secretos de fluoración del agua pública en la ciudad de
Newburgh, Nueva York, estudiando en secreto muestras biológicas de los
ciudadanos de Newburgh en su laboratorio en la Universidad de Rochester.
Dado que no existen restricciones legales contra la supresión de datos
científicos, la única conclusión publicada de estos experimentos fue que
el flúor es seguro en dosis bajas, un veredicto profundamente útil para
el ejército de EEUU, que temían ser demandado por los daños que el
flúor había causado en los trabajadores de las centrales nucleares y las
fábricas de municiones. La contaminación del flúor fue una de las
mayores preocupaciones legales que enfrentaron los sectores industriales
de EE.UU. durante la guerra fría. Un grupo secreto de abogados de las
empresas, conocido como el Comité de Abogados de flúor, cuyos miembros
incluían a las empresas del acero, ALCOA, Aluminio y Metales Kaiser
Reynolds, visitaban las empresas que estaban luchando contra una ola de
quejas de ciudadanos por daños causados por el flúor. El Comité de
Abogados de Flúor y sus embajadores médicos estaban en contacto personal
y frecuente con altos funcionarios del Instituto Nacional de
Investigación Dental del gobierno federal, y fueron implicados en el
estudio “Kettering” que demuestra que el flúor envenena los pulmones y
los ganglios linfáticos en animales de laboratorio. Los intereses
privados trataron de destruir carreras y censurar la información,
garantizando que los estudios científicos que planteaban dudas sobre la
seguridad de flúor nunca fueran financiados, y si lo eran, que no fueran
publicados.
Durante la encuesta de 1990,
realizada por el toxicólogo de Harvard Phillis Mullenix, se demostró que
el flúor en el agua puede llevar a disminuir el coeficiente
intelectual, y aumentar los síntomas de déficit de atención con
hiperactividad (ADHD). Pocos días antes de que su investigación fuera
aceptada para publicación, Mullenix fue despedido como jefe de
toxicología de Forsyth Dental Center en Boston. Luego, su solicitud de
una beca para continuar sus investigaciones sobre las consecuencias de
flúor en el sistema nervioso central fue rechazada por el Instituto
Nacional de Salud (NIH), donde un panel le dijo que “el flúor no tiene
ningún efecto sobre el sistema nervioso central “(Griffiths 1998).
A pesar de la evidencia creciente
de que es perjudicial para la salud pública, las agencias de salud
públicas y las grandes organizaciones médicas y dentales, como la
Asociación Dental Americana (ADA), siguen promoviendo el flúor. La
fluoración del agua continúa a pesar de que los propios científicos de
la EPA, cuya unión, Capítulo 280 de la Unión Nacional de Empleados del
Tesoro, tomó una posición firme en contra de ella. El Dr. William Hirzy,
vicepresidente del capítulo 280, declaró que “fluoruro (que se
añade al agua municipal) es un producto de los residuos peligrosos para
los cuales hay evidencia substancial de efectos adversos para la salud y
que, a diferencia de la percepción pública prácticamente no hay ninguna
prueba que demuestre beneficios significativos “(Mullenix
1998). Aunque el flúor es hasta cincuenta veces más tóxico que el
dióxido de azufre, no está regulado como un contaminante del aire bajo
la Ley de Aire Limpio. Como miles de toneladas de residuos industriales
de flúor se vierten en el agua potable, aparentemente para favorecer las
sonrisas brillantes en nuestros niños, la gran industria tiene la
ventaja de poder enviar los residuos de flúor al medio ambiente sin
ningún tipo de requisito para medir las emisiones y no hay manera de
hacerles responsables por la intoxicación de personas, animales y
vegetación.
En agosto de 2003, la EPA solicitó
al Consejo Nacional de Investigación, el brazo de investigación de la
Academia Nacional de Ciencias (NAS), revaluar la seguridad del flúor en
el agua a través de una revisión de la literatura científica reciente,
porque el último examen, en 1993 tenía grandes lagunas en la
investigación. “Ni la Administración de Alimentos de los Estados
Unidos (FDA) ni el Instituto Nacional de Investigación Dental (NIDR),
ni la Academia Americana de Odontología Pediátrica cuenta con pruebas
sobre la inocuidad o la eficacia del flúor” (Sterling, 1993).
La Academia Internacional de Medicina Oral y Toxicología ha clasificado
el flúor como un medicamento no aprobado por su alta toxicidad y el Instituto Nacional del Cáncer encontró que el flúor es un agente carcinógeno (Maurer, 1990).
En la actualidad, los gobiernos
siguen introduciendo sistemas de fluoración en todos los lugares, lo que
hace imposible que las compañías de agua sean sometidas a audiencias
civiles o criminales como resultado de la adición de flúor al suministro
público de agua.
En una sociedad donde los
productos que contienen amianto, plomo, berilio y muchos otros
carcinógenos se han recogido del mercado, es sorprendente que el flúor
es abrazado tan a fondo y ciegamente. Me parece absurdo que se considere
el pagar a la industria química para eliminar sus desechos tóxicos
añadiéndolos a nuestro suministro de agua. Ocultar los peligros de la
contaminación de flúor del público es una obra de estilo corporatista de
proporciones épicas que se ha producido debido a que un poderoso grupo
de presión tiene la intención de manipular la opinión pública con el fin
de proteger sus intereses financieros. “Aquellos que manipulan
este mecanismo invisible de la sociedad constituyen un gobierno
invisible que es el verdadero poder gobernante de nuestro país …
nuestras mentes son moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas
sugeridas mayormente por hombres de los cuales nunca hemos oído hablar” (Bernays 1991).
Entrevista al Dr. Arvid Carlsson, famoso farmacologista de la
Universidad de Gotemburgo, laureado con el Premio Nobel en
Medicina/Fisiología (2000).
¿Qué es el fluoruro de sodio? ¿Por qué es agregado a la pasta dental, al
agua potable/ mineral, a las bebidas comerciales? Si es utilizado como
principal ingrediente activo del veneno para ratas ¿por qué lo ingerimos
constantemente? Si el envase de la pasta dental advierte que ésta no
sea tragada ¿no es ilógico beber agua fluorada? El fluroruro de sodio es
un subproducto de la industria del aluminio; literalmente es un desecho
tóxico. Los daños que provoca al cuerpo (a largo plazo, he ahí el
truco) son numerosos: osteorporosis, artritis, fluorosis, etc.
Los
subtítulos tienen algunos errores, por ejemplo: "la doctora fue
tiroteada" es incorrecto. "Fue despedida de su trabajo" es la
traducción. Disculpen, pero los subtítulos no fueron realizados por nosotros.