lunes, 11 de junio de 2007

EVITAR EL CONOCIMIENTO COMO MODO DE SOSLAYAR LA RESPONSABILIDAD. A.Maslow







EVITAR EL CONOCIMIENTO COMO MODO DE SOSLAYAR LA RESPONSABILIDAD
Sucede que, no sólo la ansiedad y la timidez pueden supeditar la curiosidad, el conocimiento y la comprensión a sus propios fines, utilizarlos, por decirlos así, como instrumentos para reducir la ansiedad; sino que también la falta de curiosidad puede ser una expresión pasiva o activa de la ansiedad y el temor. (No nos estamos refiriendo a la atrofia de la seguridad por el desuso) Es decir podemos perseguir el conocimiento para así reducirla ansiedad y podemos soslayarlo también con los mismo fines. En lenguaje freudiano, la falta de curiosidad, las dificultades en el aprendizaje y la pseudo- estupidez pueden constituir una defensa. Todos estamos de acuerdo en que conocimiento y acción guardan una relación estrecha: Yo voy mucho más allá, porque estoy convencido de que conocimiento y acción son a menudo sinónimos, incluso idénticos al modo socrático. Al conocimiento pleno y completo, le sigue la acción correspondiente de forma automática y refleja. Las elecciones se realizan entonces sin conflictos algunos y con plena espontaneidad.
Observamos esto- a un nivel elevado – en la persona sana que parece conocer lo que es correcto e incorrecto, bueno y malo, y lo demuestra su comportamiento fluido, de funcionamiento pleno. Lo vemos también a un nivel completamente distinto, en el niño pequeño ( o en el niño oculto bajo la cama de un adulto) para quien el pensamiento acerca de una acción es lo mismo que haber realizado la acción – “la omnipotencia del pensamiento” – lo llaman los psicoanalistas - . Si, pongamos por caso, ha tenido el deseo de que muriera su padre, puede reaccionar inconscientemente como si de verdad lo hubiera matado. De hecho, una de las funciones de la psicoterapia aplicada a los adultos, es la de desensamblar esta identidad infantil de manera que la persona no necesite sentirse culpable acerca de unos pensamientos infantiles como si fueran hechos reales.
En cualquier caso, esta íntima relación entre pensamiento y acción puede ayudarnos a interpretar una de las causas de temor al conocimiento como un temor más profundo a la acción; un temor de sus peligrosas responsabilidades. A menudo es mejor no saber, porque si de verdad supieras, tendrías que actuar y exponer tu seguridad. Resulta todo un poco complicado, un poco a la manera de aquel que decía:
- “Estoy muy contento de que no me gusten las ostras, porque, si me gustaran, me las comería; y yo odio estos malditos bichos.
Era, desde luego, mucho más seguro para los alemanes que vivían cerca de Dachau, ignorar lo que estaba sucediendo, ser ciegos y pseudo-estúpidos. Porque, de haberlo sabido, hubieran tenido que hacer algo al respecto o sentirse culpables de su cobardía.
También el niño puede recurrir a esta estratagema, negar rehusarse a ver lo que es evidente para todo el mundo: que su padre es débil y despreciable o que su madre en realidad no lo quiere. Este tipo de conocimiento es un reclamo para una acción imposible. Mejor desconocerlo.
En cualquier caso, sabemos lo bastante acerca de la ansiedad y del conocimiento para rechazar la posición extrema, que muchos psicólogos teóricos y filósofos han sostenido durante siglos, acerca de que todas las necesidades cognoscitivas son producto de la ansiedad y son tan sólo esfuerzos por reducirla. Durante muchos años esta idea pareció plausible, pero en la actualidad nuestros experimentos con los animales y los niños demuestran que dicha teoría no es exacta en su formulación más pura, al enseñarnos que la ansiedad mata por lo general la curiosidad y la investigación, y que resultan mutuamente incompatibles, especialmente cuando la ansiedad adquiere un grado elevado. Las necesidades cognoscitivas se muestran con mayor intensidad en situaciones de seguridad y carencia de ansiedad.
Lo hermoso en un sistema de creencias es que parece construido para servir simultáneamente a dos señores: para comprender el mundo en la medida de lo posible y para defenderse del mismo en la medida en que resulte necesario. No estamos de acuerdo con quienes sostienen que las personas distorsionan selectivamente sus facultades cognoscitivas a fin de ver, recordad y pensar sólo aquello que les interesa. En su lugar, creo que actúan así sólo en la medida en que se ven obligadas a hacerlo y no más, porque todos estamos motivados por el deseo de contemplar la realidad tal cual es- deseo que se manifieste a veces con fuerza y a veces débilmente- aun cuando eventualmente pueda resultar dolorosa
Resumen
Nos parece evidente que la necesidad de conocer, si queremos comprenderla bien, tiene que ser aunada con el miedo al conocimiento, con la ansiedad, con las necesidades de seguridad e incolumidad. Nos encontramos con una relación dialéctica en una y otra dirección que es simultáneamente una lucha entre miedo y valentía. Todos los impulsos psicológicos y factores sociales que contribuyen a aumentar el temor, reducirán nuestro impulso por conocer; todos los factores que permitan la valentía, libertad y atrevimiento, liberarán por consiguiente nuestra necesidad de conocer.

fragmento del libro "El hombre autorrealizado", Abraham Maslow