sábado, 28 de noviembre de 2009

LATCHO DROM (la diáspora de los gitanos)


Distintos nombres para un mismo fenómeno: hoy se llama migración a lo que antes se llamaba nomadismo, la peregrinación tiene una connotación religiosa, la movilidad, social. ¿Cómo representar la migración de un pueblo, resumiendo una historia de 1000 años y poniendo en discusión a la vez uno de los temas de la contemporaneidad: el de las minorías?. ¿Cómo construir un relato durante una hora y cuarenta minutos sin diálogos, sólo con música?

En Latcho Drom, octava película del argelino Tony Galif, por correspondencia con su origen, la minoría elegida es el pueblo gitano y su música, infaltable en bodas, bautizos o funerales, es tomada por Gatlif como el elemento formal fundamental para evidenciar dos tipos de transmisión: la que se hace de generación en generación por tradición oral y la que un pueblo recibe del lugar que va habitando sucesivamente.

Melodías, ritmos e interpretaciones sobrepasan el ritual para invadir la vida del gitano: en Latcho Drom la música, vocal o instrumental, da cuenta de los estados de ánimo de un pueblo, a la vez que va relatando un viaje. No es lo mismo la nieve húngara y los alambres de púa de los campos de concentración alemanes que los ríos frescos y coloridos de la España del final, o las pobres casas colgadas de los árboles boscosos que los barrios ocres de Turquía con el fondo de los minaretes de Santa Sofía. El tema del viaje le devuelve una materialidad simbólica personal y grupal: la larga historia del peregrinar del pueblo gitano desde el norte de la India hasta España, pasando por Egipto, Turquía, Hungría, Eslovaquia, Rumania y Francia. Cada lugar se concibe como un episodio dramático y conceptual en donde las temporalidades y los espacios dimensionan el apasionado mundo gitano.

Canciones vertiginosas, melancólicas o alegres, voces atonales e improvisaciones. Violines, percusiones, colores puros: Latcho Drom es un viaje a los sentidos que hay que saber disfrutar

texto fuente Alejandra Portela
















director: TONY GATLIF
guión: Tony Gatlif, cámara: Eric Guichard, asistente de cámara: Claude Garnier, Fabian Silbert & Alex Lamarque, asesor músical: Alain Weber, montaje: Nicole D. V.Berckmans, asistente de montaje: Nadine Verdier, sonido: Nicolas Naegelen, asistende de sonido: Bertrand Lenclos, Philippe Richard & Thierry Ferreux, edición de sonido: Nicolas Naegelen & Dominique Garborieax, foto fija: Nicolas Bertherat, mixter: William Flageolet, sonidos y ruidos especiales: Bertrand Boudaud, asistente de dirección: Alexander Gavras, asesor artístico y decorados: Denis Mercier, productora: K. G. Productions, productor ejecutivo: Michele Ray, asistente de producción: Laetitia Coia, coparticipación: Centre National de la Cinematographie / Canal + / Fond D’Action SACEM / SOFIARP / INVESTIMAGES. Origen: Francia, Año: 1993, procedimiento: Kodak Color, procesado: Laboratorios ECLAIR (Paris), duración: 97 minutos, formato original: 35 mm, formato de proyección: DVD,
procedencia: Archivo Fundación Cineteca Vid









3 comentarios:

Lydia dijo...

Hace muchos años vi esta pelicula y me gustó mucho, mucho. La musica es preciosa y uno aprende tanto sobre los gitanos, sus raices, el flamenco...

Un saludo,

senses or nonsenses dijo...

he visto un par de cosas de Gatlif, Exils y otra, pero no tenía ni idea de esta peli. la tendré en cuenta...

un abrazo.

mobesse dijo...

Por falta de oportunidad hace tiempo que no había en tu blog. Ya veo que no pierdes el tiempo. Una delicia Latcho Drom. Más que el disfrute de música e imágenes, me hace pensar en todo lo bueno que hemos perdido por el camino. Yo prefiero la Ilustración al nomadismo, pero, sigo pensando, ¿son realmente tan opuestos?

Un abrazo.