jueves, 27 de marzo de 2008

Observatorio de medios: vigilar la construcción de la realidad


Entidades de varios países impulsan desde julio la Red Latinoamericana de Observatorios de Medios, un proyecto que une esfuerzos a favor del buen periodismo y su control ciudadano. En España aún son pocas las experiencias de este estilo.



Cada día, la organización Calandria en Perú analiza los contenidos que esa jornada han aparecido en periódicos, radios y televisiones de catorce ciudades del país para saber de qué manera se presenta la información, quién tiene o no voz en los medios y qué mensaje se lanza a la población sobre los temas que más les afectan. Calandria hace esta labor a través de lo que ellos llaman la Veeduría Ciudadana de la Comunicación, una iniciativa de monitoreo cuyo objetivo último es “vigilar la prevención de conflictos sociales por irrumpir”.

De esta manera sacan conclusiones como, por ejemplo, que los ciudadanos no confían en los medios cuando hablan de política en momentos importantes como unos comicios electorales, o analizan la imagen que se da de la mujer en la televisión a través de la publicidad y las telenovelas.

Calandria es uno de los siete observatorios de medios de comunicación que en América Latina se han unido para crear una red regional que se fije en los contenidos de prensa, radio y televisión y en el compromiso de éstos con la ética informativa y el desarrollo de sus países.

El objetivo de la Red de Observatorios es vigilar a los medios y proponerles sugerencias innovadoras”, así como convertirlos en aliados del desarrollo
La Red Latinoamericana de Observatorios de Medios se puso en marcha el pasado mes de julio con la idea de “vigilar a los medios y proponerles sugerencias innovadoras”, así como convertirlos en “aliados y promotores del desarrollo”. A la iniciativa se han sumado observatorios que desde hace años llevan a cabo un trabajo similar en Brasil, Argentina, Bolivia, Chile, Perú y Guatemala.

Que una plataforma de este tipo se haya formado en América Latina no es casualidad, ya que en los últimos años la experiencia de los observatorios o veedurías en la región es “una de las más ricas” que existe, explica el especialista Javier Erro, de PTM-Mundubat. Este tipo de organizaciones, añade, van más allá de un “simple observatorio simplicaficador” y son “lugares de construcción de ciudadanía” que intentan articularse “en proyectos sociales y políticos más amplios”.

Además de Calandria, en la Red Latinoamericana participan otros observatorios como Andi, que cada día analiza en Brasil el tratamiento que los medios de comunicación dan a temas de infancia; el chileno Fucatel, que investiga sobre el uso “indiscriminado” de fuentes no identificadas; y Doses, que vigila el tratamiento de las mujeres en los medios guatemaltecos. A éstos se suman el Instituto de Estudios en Medios en Argentina, el boliviano Onadem y el Observatorio de Prensa.

“De manera general, los medios siguen siendo aún un negocio cualquiera, sin ejercicios evidentes de responsabilidad social” y con “una gran deuda con la ciudadanía en cuanto a educación, salud, trabajo, medio ambiente, empleo y otros aspectos”, explican desde la Red Latinoamericana, que señala la necesidad de “aprender a traducir los temas del desarrollo y la democracia al lenguaje mediático”.

De momento, la primera acción de esta plataforma será compartir artículos y estudios sobre los medios de cada país, alertar cuando sea necesario y realizar un seguimiento de las informaciones que hablan de democracia y desarrollo. Además, pretende hacer un seguimiento de los medios públicos, actualizar la información sobre la concentración de los medios privados y ver de qué manera puede participar la población en esta labor de observación.

¿Qué pasa en España?

Como señala Javier Erro, los observatorios de medios “aportan elementos fundamentales para el debate político y para la construcción de una opinión pública deliberante” y tienen un importante papel no sólo en el monitoreo de la actividad de los medios de comunicación sino también para informar a la sociedad y a los propios medios de sus buenas y malas prácticas.


Las experiencias en España se centran en “recopilar informaciones” o en realizar investigaciones de manera “puntual", dice Xavier Giró
A pesar de su importancia, en España iniciativas como ésta no se han desarrollado demasiado. Entre las experiencias existentes destaca el Observatorio de la Diversidad, impulsado por el Centro de Estudios y Documentación sobre Inmigración, Racismo y Xenofobia MUGAK y Xenomedia.

En Cataluña existe el Observatorio sobre la Cobertura Informativa de los Conflictos de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) que, entre otras cosas, ha analizado la construcción mediática que el movimiento altermundialización tuvo en 2001 durante la campaña contra el Banco Mundial en Barcelona y el discurso que en la prensa se da de la inmigración. Y en Galicia, el Observatorio Gallego de los Medios se centra en la apuesta por un periodismo ciudadano, que dé voz a la opinión pública y convierta a ésta en vigilante de los medios.

Sin embargo, la mayor parte de estas iniciativas se centran o bien en “recopilar informaciones” o bien en realizar investigaciones de manera “puntual”, es decir, que los seguimientos que se realizan “tienden a ser cuantitativos” mientras que los cualitativos, “que son los más interesantes, son algo más puntual”, advierte Xavier Giró, profesor de periodismo e impulsor del Observatorio sobre la Cobertura Informativa de los Conflictos de la UAB.

En su opinión, los observatorios de medios son una herramienta interesante porque buscan “sembrar y no confrontar con los medios de comunicación” pero en el Estado español no proliferan porque “no hay recursos económicos” suficientes para ello.

”Una absoluta falta de control social”

En este contexto, en España se han dado en los últimos tiempos casos que, como advierte Javier Erro, deberían hacer reflexionar. Entre ellos destaca el “escándalo del 11-M”, donde tras el atentado la mayoría de los medios de comunicación culparon a ETA “sin comprobar los hechos y sólo porque el máximo representante oficial del poder, el presidente del Gobierno, se lo dice”.


Según Javier Erro, en España hay “una absoluta falta de control social” sobre los medios de comunicación
El “conflicto internacional” con el presidente boliviano Evo Morales provocado durante el programa de Federico Jiménez Losantos cuando un humorista se hizo pasar por José Luis Rodríguez Zapatero es otro de los “escándalos en toda regla” que denuncia Erro. Y hay más, como el caso de la periodista Lidia Lozano, que mintió al decir que había encontrado a la hija desaparecida del cantante Al Bano y como respuesta la Asociación de la Prensa emitió una “leve nota en la que aconsejaba asegurar las fuentes”.

“En un país de periodismo serio [estos casos] hubieran tenido reacciones y consecuencias de, cuanto menos, autocontrol” pero en España “existe una negativa por parte del sector a someterse a un auténtico control social”, asegura Javier Erro. Todo ello, indica, porque en el Estado español los medios de comunicación siguen un modelo “altamente politizado” y mezclan las vertientes sensacionalista y seria del periodismo, lo que ha desembocado en “una absoluta falta de control social” sobre los medios de comunicación y en “una absoluta falta de garantías de un autocontrol efectivo”.

Por su parte, a nivel europeo existen iniciativas como la del Media Watch Global, una plataforma que pretende garantizar el derecho a la información de los ciudadanos y en la que colaboran periodistas en activo o retirados, académicos del mundo de la comunicación y los propios ciudadanos usuarios de los medios.

¿Qué PueDo HaCer yo?



Visita las páginas web de la Veeduría Ciudadana de la Comunicación de Perú, los brasileños Andi y el Observatorio de Prensa, el chileno Fucatel, Doses en Guatemala y Onadem en Bolivia.

En España puedes contactar con el Observatorio de la Diversidad y el Observatorio sobre la Cobertura Informativa de los Conflictos.

Si eres periodista o trabajas en una organización o movimiento social entra en el portal Ekoos.org. Esta iniciativa de la Fundación Chandra pretende facilitar el contacto de periodistas con fuentes de información de carácter social, es decir, con personas con conocimientos en derechos humanos, inmigrantes, cooperantes que trabajan en países del Sur, emprendedores sociales y miembros de ONG, entre otros.

Más información:
Media Watch Global (en inglés)
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