La dimetiltriptamina (DMT) es
propiamente el principio activo enteógeno de la ayahuasca. La DMT se
encuentra de manera natural en el cerebro humano exactamente en la
epífisis o glándula pineal y en el de otros mamíferos, considerada como
un neurotransmisor. Es el psicodélico de acción más intensa que se
conoce y de mayor impacto visual. Se encuentra en numerosas plantas y
semillas, como en la Mimosa hostilis o en la llamada ojo de venado. Se
produce en pequeñas cantidades cada vez que un individuo sueña, y en las
experiencias cercanas a la muerte.
El DMT
(N-dimetiltriptamina) es un alcaloide triptamínico de núcleo indólico y
tiene su antecedente en la naturaleza, que se obtiene mediante la
pulverización de los granos de la planta piptademia peregrina (base de
la cohoba amazónica), lo que no la hace similar, sino idéntica a la
bufotenina. La piptademia peregrina, arbusto de la familia de las
leguminosas, procede de las Antillas y de las regiones del río Orinoco.
Los pancarú de Pernambuco (Brasil) utilizan el vinho de Jurumena,
preparado con las semillas de la leguminosa Mimosa hostilis, en las
ceremonias mágico-religiosas, cuyo alucinógeno, la nigerina, es en
realidad DMT.
El DMT también se encuentra de forma
endógena en el cerebro humano, probablemente a ello se deba lo
espectacular y breve de sus efectos visionarios y su rápida
metabolización. Algunos especulan que el DMT, producido en pequeñas
cantidades por humanos y mamíferos, participa en los efectos visuales
del sueño natural e incluso en las experiencias cercanas a la muerte y
otros estados místicos. Un mecanismo bioquímico para estos efectos fue
propuesto por el investigador médico J. C. Callaway, quien sugirió en
1988 que el DMT puede estar relacionado con el fenómeno del sueño
visual, donde los niveles de DMT en el cerebro son periódicamente
aumentados para inducir alucinaciones oníricas visuales y posiblemente
otros estados naturales de conciencia.
Efectos: De 5 a 20 mg de la planta
Cohoba (Anadenanthera peregrina) bastan para producir visiones no
coloreadas y perturbaciones de la noción del espacio. La apreciación
está también perturbada, sea porque parezca acelerada, sea, por el
contrario, suspendido. La DMT se ha sintetizado y provoca trastornos de
la percepción con gran rapidez, lo que se llama en argot “Blase” (una
explosión). La mente y el sí mismo se despliegan ante nuestros ojos y se
produce la sensación de que uno es lo otro. La comunicación emocional
es de una intensidad sobrecogedora. La respiración es normal, los
latidos firmes, la mente clara y atenta.
Los consumidores de esta sustancia
coinciden al describir los diferentes estadios del efecto, existiendo un
amplio repertorio de palabras específicas para los efectos que se van
sucediendo tras su consumo por diferentes vías, así el inicial “Domo”, o
espacio cálido y oscuro lleno de sombras fugaces, previo a la
experiencia del “Blase” en la conciencia.
Asunto del corazón es un retrato
convincente de Carl Gustav Jung, por su extraordinaria genialidad y la
humanidad llegó mucho más allá del ámbito a veces exclusivo de la
psiquiatría en la redefinición de la naturaleza esencial de lo que somos
y lo que esperamos ser.
Más que una biografía lineal, la película presenta una perspectiva más
amplia sobre este humanista, sanador, amigo y mentor, a través de la
hábil entrelazamiento de las películas caseras raro, valioso material de
archivo, y una gran cantidad de entrevistas con personalidades como Sir
Laurens van der Post , Marie-Louise von Franz, y Joseph Henderson, MD (Más información en Kino )
Un extraordinario testimonio de las indagaciones del Psiquiatra Suizo en las profundidades de la Psique Humana.
Este film documental, nos muestra partede la obra investigativa del
descubridor del Inconsciente Colectivo. Interesantes imágenes de Jung en
sus viajes a África, y a las tribus indígenas de los Indios Pueblo del
Sur de USA.
¿Qué
influencia en su pensamiento tuvieron estos viajes? ¿Qué simbolizan los
mitos de estas tribus? ¿Qué es un mandala? En este documental además
escucharemos el testimonio de Jung y especialistas en el tema.
PARTE 1 (SIGUIENTES EN YOUTUBE)
El significado de los sueños
Serie producida por el canal Infinito T.V., en la que se
comentan varios sueños agrupados por temáticas específicas. La analista
junguiana Marion Woodman hace una presentación de la temática y luego
dos terapeutas ofrecen sus apreciaciones respecto a los sueños
relatados. ver aquí http://www.jungcolombia.com/p/el-significado-de-los-suenos.html
La Alquimia y los arquetipos del SER. Desde lo profundo del alma TE DOY MI ALMA
Naturaleza, convivencia y sobrevivencia
Entrevista a Maturana por Sima Nisis de Rezepka.
En nuestra cultura patriarcal vivimos centrados en las expectativas y las apariencias. Valoramos una relación por sus consecuencias. Queremos que el otro sea de una cierta manera que satisfaga nuestros deseos.
S.N. – Si sabemos que sin naturaleza no podemos sobrevivir, ¿por qué nuestras conductas no muestran esa conciencia?
H.M. – Porque no lo sabemos como parte de nuestro vivir. Lo que no hemos incorporado a la vida cotidiana no lo sabemos, y si hablamos de ello, hacemos literatura. El saber cotidiano requiere instrumentos de acción, y si no vivimos en nuestro quehacer la presencia del mundo natural como parte de la estética de nuestra mirada o como parte del acto que lo acoge porque vivimos en la pobreza experiencial de una plaza de cemento o una ciudad polucionada, o en la miseria del esfuerzo agotador de ganarse la vida, o en el aburrimiento y pérdida de dignidad porque lo que hacemos no tiene sentido vital o no tenemos un quehacer que lo tenga, no sabemos del mundo natural y este es sólo literatura... y a veces mala literatura, porque no tendremos acciones que lo constituyan.
S.N. – Se dice que la convivencia es difícil, ¿a qué lo atribuye usted?
H.M. – En nuestra cultura patriarcal vivimos centrados en las expectativas y las apariencias.
Valoramos una relación por sus consecuencias. Queremos que el otro sea de una cierta manera que satisfaga nuestros deseos. En ese proceso no le permitimos al otro ser sí mismo y le exigimos continuamente la autonegación para satisfacer nuestras aspiraciones. Así no hay armonía posible, no hay respeto por la legitimidad del otro ni confianza en ella. Pero si no confiamos en el otro tampoco
confiamos en nosotros mismos, y somos hacia nosotros como hacia el otro: nos exigimos a satisfacer una apariencia y el otro jamás tiene la oportunidad de vernos y menos de aceptarnos en nuestra legitimidad. La confianza es el fundamento de la convivencia social, cualquiera que sea el ámbito y la multidimensionalidad de ella. De hecho, no hay substituto para la confianza en las relaciones humanas, y sin confianza no hay fenómeno social.
S.N. – Si usted no elude que la convivencia es difícil ¿cómo comprender esa red de relaciones que interconecta a los sujetos a la que alude Carl Jung?
H.M. – Carl Jung habla de sincronías para hacer referencia a coincidencias experienciales, a fenómenos coincidentes imprevisibles desde el presente que presumiblemente revelan una conectividad no aparente en la existencia. Lo que ocurre y que explica este fenómeno de sincronía,es lo siguiente: todos los seres vivos somos parte de un proceso integrado de transformaciones de la corteza terrestre, de modo que todos los seres vivos están históricamente interconectados en una red de relaciones que se va transformando en un presente cambiante. Si miramos ese presente cambiante en cada instante, los distintos elementos de ese presente aparecen desconectados, pero si los miramos en su historia, vemos que se encuentran conectados en su origen. Es como si tomásemos un árbol cortando horizontalmente todas las ramas a la misma altura y mirásemos de frente a los tronquitos terminales de las ramas cortadas. Vistos así, cada tronquito es completamente independiente del otro. Pero si podemos bajar por cada tronquito veremos que se juntan de distintas maneras en distintos momentos hasta llegar al tronco fundamental. El presente histórico es siempre así, lo que pasa es que no siempre podemos bajar por los tronquitos de los sucesos o fenómenos que
distinguimos, y solamente podemos intentar inventar un relato generativo que los conecte. Si no logramos inventar tal conexión, veremos y viviremos los sucesos como fenómenos totalmente independientes. En estas circunstancias el descubrir en el presente relaciones no aparentes y no visibles desde nuestra construcción histórica, nos sorprende y maravilla. Cuando esto pasa hablamos de sincronías. De modo que las sincronías son congruencias de un presente entre fenómenos que parecen ser inconexos y totalmente independientes, pero que son interdependientes en su origen histórico que no vemos ni podemos imaginar. Los fenómenos que constituyen la sincronía aparecen congruentes y lo son, pero no lo son desde el presente sino que desde su origen,y nos sor- prenden porque no vemos ese origen.
De la confianza a la desconfianza
S.N. – Creo que el hombre, gracias a la biología, está organizado para vivir en armonía, y la armonía sería, a mi modo de ver, también una posibilidad de vivir en el disfrute
H.M. – Yo diría que la armonía biológica natural es lo que poéticamente connotamos al hablar de la armonía de la existencia en el Reino de Dios. Sin embargo, actual- mente no respetamos este orden natural, porque, inmersos en la cultura patriarcal estamos centrados en la apropiación, en la dominación y en la exigencia que lo viola y lo distorsiona continuamente. Pero cambiar la cultura patriarcal no es una cosa fácil. Más fácil es buscar políticas inspira- doras que lleven a la estabilización de la población. Si eso se logra, mejorará la convivencia pues disminuirán las exigencias y aumentará el respeto por el otro ya que habrá más espacio para las conversaciones de cooperación en la creación responsable de un mundo común, y por lo tanto respetuoso del ámbito natural. «, En la miseria que el exceso de población trae no hay posibilidad de vivir en la armonía del Reino de Dios.
S.N. – Pero el vacío existencial no siempre es de carácter económico, parece que al ser humano le costará encontrar los espacios de reflexión...
H.M. – El vacío existencial no depende de lo económico porque es de naturaleza espiritual,pertenece a la angustia de la no-pertenencia, al vivir sin sentido relacional en la comunidad humana a que se pertenece. En esta cultura patriarcal hemos aprendido a desear sólo los resultados de nuestras acciones hasta el punto de no ver cómo obtenemos esos resultados ni el contexto humano en que se dan. El vacío existencial surge de la desarmonía en el vivir que eso trae consigo. La armonía del vivir se da en un caminar que no niega el lugar a que se llega. El fin no justifica los medios.
S.N. – Después de todo lo que ha dicho, parece que no es posible vivir con confianza, ¿me equivoco?
H.M. – La posibilidad de vivir en confianza surge de aceptar la propia legitimidad y la legitimidad del mundo en el que se vive que surge de vivir como niño o niña en la aceptación total por la madre.
La aceptación total del niño trae la aceptación de sí y del otro que es el fundamento de lo social.
S.N. – Sin embargo, la tendencia humana es justamente a no tener confianza
H.M. – No, no es una tendencia humana, es producto cultural porque vivimos una cultura que es engañosa, que no está funcionando en la legitimidad del presente, sino que está funcionando en la búsqueda de las apariencias, de la manipulación, del uso del otro, del abuso y de la explotación. En todas estas dimensiones se niega la legitimidad de la confianza, se niega la legitimidad de lo social y si hay limitación de confianza en la convivencia, se vive en la hipocresía y en la mentira.
S.N. – Entonces, usted cree que es posible la transformación de esta manera de vivir, y volver a un modo de vivir en respeto
H.M. – Ciertamente. Además pienso que es una transformación que no exige que cambie el ser humano, sino que cambie la cultura, y para ello tienen que cambiar nuestros deseos. No es un ser humano nuevo el que necesitamos, sino un cambio cultural. El cambio cultural pasa por el cambio del emocionar. Yo creo que todos disponemos de los elementos para que esto suceda, ya que estos tienen que ver con nuestra educación en el ámbito "matrístico" de la relación del niño con la madre.
Esta es una relación fundada en la confianza recíproca; en las acciones de aceptación del otro como legítimo otro en la convivencia.
Gregg Braden fisico cientifico y metafisico nos habla ampliamente de
este intento de demostrar que estamos todos unidos y podemos afectar
emocionalmente el estado del mundo. El Proyecto de COHERENCIA GLOBAL,
midiendo el pulso de la Ionosfera y en contacto con el proyecto de
Conciencia Global de la Universidad de Princeton del que se hablo en el
primer programa de esta serie de la fundacion ¿es en la Tierra o es en
el SOl el cambio Climatico.?... La fundación Soliris formará parte de
estos dos proyectos que demuestran que la Tierra es un ser vivo y que
nosotros estamos conectados con ella.
@@ La Iniciativa de
COHERENCIA GLOBAL es una experimento cientifico que nos muestra que
estamos unidos a traves del campo magnético de la Tierra y que
interferencias en este campo afectan al ritmo cardiaco, al sistema
nervioso, a nuestro organismo y a nuestras emociones. De la misma manera
siendo conscientes de esto podemos unir nuestra intención y afectar al
la Ionosfera para calmar a gran numero de personas ya que esto ayuda a
realizar tareas con mas eficiencia y claridad. Tambien se va a intentar
predecir terremotos, erupciones volcanicas y Tsunamis antes de que
sucedan y no solo avisar a las personas que posiblemente sean afectadas,
sino tambien unir nuestros corazones en coherencia y calmar el animo
trasmitiendo paz y amor colectivamente. Se pide la participación de
meditaciones sincronizadas tanto individuales como colectivas para
demostrar que nuestra intención tiene un efecto en la Ionosfera y en el
estado general de la atmosfera terrestre.
@@ La Iniciativa de
COHERENCIA GLOBAL es una experimento cientifico que nos muestra que
estamos unidos a traves del campo magnético de la Tierra y que
interferencias en este campo afectan al ritmo cardiaco, al sistema
nervioso, a nuestro organismo y a nuestras emociones. De la misma manera
siendo conscientes de esto podemos unir nuestra intención y afectar al
la Ionosfera para calmar a gran numero de personas ya que esto ayuda a
realizar tareas con mas eficiencia y claridad. Tambien se va a intentar
predecir terremotos, erupciones volcanicas y Tsunamis antes de que
sucedan y no solo avisar a las personas que posiblemente sean afectadas,
sino tambien unir nuestros corazones en coherencia y calmar el animo
trasmitiendo paz y amor colectivamente. Se pide la participación de
meditaciones sincronizadas tanto individuales como colectivas para
demostrar que nuestra intención tiene un efecto en la Ionosfera y en el
estado general de la atmosfera terrestre.
Gregg Braden, ingeniero diseñador de sistemas aeroespaciales y geologo jefe de Philips Petroleum, es un científico hoy conocido por unir el mundo de la ciencia con el mundo de la espiritualidad.
En el siguiente documental habla sobre la teoría que desarrolla el concepto de la Conciencia Universal como la energía de la cual está compuesto y subyace a todo el universo, tambien llamada Campo Holografico o Campo Cuantico. Y como los seres humanos creamos nuestra realidad a traves de este campo.
Gregg Braden - La ciencia de los milagros from ezenagual on Vimeo.
Coninua...
El dinero está presente en casi todos los aspectos de la vida
moderna. La mayoría de nosotros damos el sistema monetario por sentado,
pero tiene una profunda e incomprendida influencia en nuestras vidas.
La solución al dinero es un largometraje documental que explora la
relación de nuestra sociedad con el todopoderoso dólar. En él se
examinan los patrones económicos, tanto en el mundo humano como el
natural y documenta tres tipos de sistemas monetarios alternativos que
pueden ayudar a resolver los problemas económicos de las comunidades en
las que operen
--Dice que el sistema educativo solo sirve para mantener la sociedad actual. ¿Cómo cambiar el mundo con la educación?
--Habría que dejar de usar la educación como sistema de adoctrinamiento o reclutamiento para la sociedad.Hay un elemento despótico: se usa la escuela para domesticar y tendríamos que usarla para formar seres completos.
--¿Y qué es un ser completo?
--La educación actual solo se ocupa de la mente racional, práctica, instrumental, como si fuéramos solo eso. Se crean seres egoístas que no tienen una dimensión del goce de la vida. Si se calculara el precio de la infelicidad que se crea, se vería lo antieconómica que es nuestra educación. Crea gente infeliz, que desarrolla neurosis y que no funciona bien en el trabajo.
--Usted no está a favor de poner las notas.
--El sistema de aprendizaje basado en notas viene a decir que hay que aprender para comerse la zanahoria. Las cosas verdaderas se aprenden por amor a aprender, por deseo de saber. Los niños tienen gran curiosidad, pero se les va matando esa curiosidad cuando se les obliga a repetir cosas aprendidas. Sobre su pregunta anterior, un ser completo no es solo un ser inteligente; también es amoroso.
--¿Los maestros tienen que estimular al animal interior?
--Sí. ¿Sabe cómo? No siendo explotadores disfrazados de buenos maestros.
--¿Explotadores?
--Le roban al niño muchas horas de su vida durante muchos años de escuela. Lo mantienen en una incubadora, inmóvil en la clase aprendiendo estupideces que poco le van a servir para la vida. La verdad no se aprende en libros que hablan de lo que dicen otros libros. Eso es un conocimiento muerto. Por suerte, los niños tienen el buen instinto que les dice: "Esto no va conmigo, no responde a mi situación existencial".
--Y, además, está el ego. Se nos educa para cultivar el ego.
--El ego es una prisión. Una mente chica. Un tejido de emociones destructivas.
--Dios no está de moda.
--Y con razón, porque se ha usado su nombre más que en vano. El nombre de Dios lo han usado mucho los bandidos.
--Y usted ¿qué quiere ser cuando sea mayor?
--Yo ya llegué al cielo, y lo perdí. Me gustaría tener el corazón más grande, servir más a los otros
Ken Wilber es considerado como uno de los grandes investigadores y escritores
espirituales de nuestro tiempo, es la figura cumbre de la Psicología
Integral y la Transpersonal, y el primero en haber desarrollado una teoría
de campo unificado de la conciencia. Su obra supone una síntesis
espléndida de las grandes tradiciones psicológicas, filosóficas
y espirituales que constituyen la "Sabiduría Perenne". Con un gesto
integrador sorprendente, Ken Wilber teje todos los fragmentos dispersos
de la psicología, la antropología, la espiritualidad, los
estudios culturales, la teoría literaria, la ecología y la
transformación planetaria en una sólida visión del
mundo moderno y postmoderno.
"Ken
wilber es un solitario, me habían dicho... Hasta entonces sólo
le conocía a través de sus libros. Nos citamos en su pequeño
piso de dos habitaciones en un suburbio. Ken Wilber, descalzo y con la
camisa desabrochada —hacía un día cálido de
verano— me ofrece un vaso de zumo y sonríe: ¡existo
de verdad!.
Ken Wilber se ha criado «sin patria y sin
raíces. Cuando me va mal, pienso que esa es la razón».
Pero gracias a los múltiples traslados también ha aprendido
a adaptarse una y otra vez a personas y situaciones diferentes, a estar
abierto hacia a ellas, a tener confianza. «Cuando me va bien, también
pienso que se debe a lo mismo».
Sobre sí mismo dice: «era un gamberro
y también, más tarde, he tomado suficiente cerveza y me
he enamorado locamente de la suficiente cantidad de mujeres como para
estar completamente normal y sano». A los diez años descubrió
un libro de química, después pasó los momentos más
felices en los laboratorios que instalaba en los diferentes pisos de sus
padres. Era un mundo de ciencias naturales, su meta la bioquímica
y su vida interior de aquel entonces «un idilio de la precisión
y exactitud, un baluarte de lo claro y evidente», hasta el momento
en que, casualmente, en el College, dio con el Tao Te King de Lao-Tsé:
"el Tao que se puede expresar con palabras, no es el Tao permanente".
"El nombre que puede ser nombrado no es el nombre permanente".
"Lo que no tiene nombre es el principio de todos los seres".
"Lo que tiene nombre es la madre de todas las cosas".
Ese era un mundo totalmente nuevo, completamente
distinto. En los meses siguientes lee introducciones al budismo y taoísmo;
Wilber lo descibe como si su conciencia hubiese recuperado algo familiar
perdido hacía mucho tiempo. «El viejo Lao-Tsé había
tocado una cuerda en lo más hondo de mí. De pronto me desperté
y me di cuenta de que mi vida anterior, mis viejas convicciones ya no
significaban nada para mí. Era como una búsqueda del Grial;
la cosa es que me enamoré de ideas».
Ken Wilber se ha dedicado a su amor, éste,
sin embargo no carecía de problemas. Al principio, simplemente,
le hacía sentirse infeliz; en palabras de buda “Dukka“
de mal humor. En todas partes había instrucciones para la vida
correcta, feliz. «Si los freudianos tienen razón y un YO
fuerte es la base de la salud psíquica, ¿cómo es,
pues, que los budistas pueden tener razón con su reclamo de despegarse
del YO?. Si los conductistas tienen razón diciendo que el condicionamento
temprano es la clave de todos los problemas, ¿cómo es posible,
pues, que Perls pueda afirmar que sólo tiene importancia el Aquí
y Ahora ?».
Para salir del desconcierto, primeramente tenía
que ordenarlo. Empezó por dividir su mapa de la conciencia en los
dos niveles de lo personal y lo transpersonal, formulando la primera regla:
Puede aceptarse como posible verdad lo que una teoría sobre la
personalidad dice sobre la esfera personal y lo que una teoría
transpersonal dice sobre lo transpersonal, pero en los casos en los que
pasan las fronteras más vale ser cauto.
Lo que Freud llama “histeria ante lo religioso“
le parece tan absurdo como el rechazo global de Freud por parte de los
autores transpersonales que «se ocupan del tema, pero ignorando
cosas elementales que el genio de Freud tenía que decir sobre ese
campo de investigación y ven a los hombres como una mezcla de luz
y dulzura, una concepción tan unilateral como la de Freud».
Pero, también dentro de estos dos enfoques había dificultades.
Lo que los hindúes sabían transmitir sobre la energía
kundalini no tenía relación alguna con la concepción
divina del maestro Eckhart o de Jacob Boehme. Y, teniendo en cuenta la
inmensa cantidad de sistemas terapeúticos occidentales, Wilber
se pregunta «si todas estas escuelas realmente estudian el mismo
ser humano», más bien daba la impresión de que el
mundo occidental estaba poblado de cuatro o cinco razas humanas. Había
el hombre agresivo, el erótico, el condicionado, el autorrealizado
y el transcendental: sólo del homo sapiens no parecía hablar
nadie.
Encontró una conexión entre lo personal
y lo transpersonal al reflexionar sobre el miedo. Para los existencialistas,
los prototipos del nivel personal, el miedo forma necesariamente parte
del hombre cuando éste se da cuenta de su individualidad, y con
ello de que está separado de los otros. “El infierno son los
otros“, dice Sartre.
De modo muy parecido ven también los místicos
el problema humano fundamental: “Dónde hay un otro hay miedo“,
se lee en los Upanishad; pero van más allá de esto, para
ellos hay una realidad más allá de la controversia del sí
mismo y del otro, una realidad que se vive o bien como comunión
de los opuestos, o bien como más allá de todos los opuestos.
El que sea capaz de descubrir esta última realidad, esta soledad,
donde no existe lo otro, para sí mismo, se está liberando
del destino de sentirse como un yo separado, se libera del miedo.
Llegado a tal punto, Wilber, un santo muy particular,
escribió en tres meses su primer libro: "El espectro de la
conciencia". Después renunció a una carrera universitaria
que se le brindaba, ganándose la vida con trabajos de medio tiempo.
Pero él nunca se ha arrepentido de haberse decidido a llevar este
tipo de vida: «He aprendido lo que ninguna universidad hubiese podido
enseñarme: humildad. ¡olvida tus títulos, libros y
artículos, lava platos!, y el sentido de realidad de aquello que
se ocupa inmediata y concretamente con el mundo.»
Este modo de arreglarse la vida puede que sea uno
de los secretos de su productividad. Aún así fue co-fundador
de la revista "Revision" que hoy es el órgano oficial
de la Asociación Transpersonal Internacional .
Leyó psicología evolutiva, desde
Piaget, pasando por Neumann hasta Margret Mahler, y se enfrascó
en textos de antropología y mitología. El concepto básico
de su teoría evolutiva: la conciencia humana sigue evolucionando
desde estructuras simples a estructuras más complejas. En este
proceso los modelos básicos son similares en todas partes, mientras
que las estructuras de superficie se modifican de individuo a individuo
y de civilización a civilización. El correspondiente nivel
de conciencia no emerge del nivel inferior precedente, sino que más
bien se eleva desde una base de origen inconsciente, atravesando el nivel
inferior.
En concreto sería así: los modernos
psicológos de la evolución describen el estado de conciencia
del recién nacido como una matriz no diferenciada. El individuo
y el mundo aún no se han separado, no hay ni tiempo, ni espacio,
ni límites. Presumiblemente fue así como vivió el
hombre arcaico hasta aproximadamente 200.000 años antes de Cristo:
«sin diferenciar entre su experiencia interior y la naturaleza exterior,
sin pensamiento, sin lenguaje, en un tiempo antes del tiempo, sin realmente
comprender la muerte, y por ello, posiblemente, sin experimentar angustia
existencial: omnipotentes en su ignorancia. Este es el fondo de los mitos
del jardín del Edén, del paraíso.»
Y, este paraíso, ¿sería lo
mismo que la unidad en la conciencia más alta en el Atman de los
hindúes, en el Tao de Lao-Tsé o en la conciencia de los
místicos cristianos? ¿Será que la evolución
de la conciencia humana se mueve en círculo y termina allí
donde ha empezado?. La añoranza de unidad, ¿no sería
pues otra cosa que la tendencia hacia la regresión, la retirada
a un estadio temprano infantil como creen los psicoanalistas?.
Wilber se debatió mucho tiempo con este
problema hasta que comprendió: el recién nacido vive la
unión, pero de forma inconsciente. Sin embargo, la unión
en el Atman o en el Tao es lo más elevado de la conciencia. La
evolución iría, pues, del inconsciente, pasando por el consciente,
hacia lo supraconsciente; de lo pre-personal, pasando por lo personal,
hacia lo transpersonal. La conciencia transpersonal es al mismo tiempo
la unión con la base de todo ser, que es inmortal. Alcanzar conscientemente
esta unión es la meta de la evolución y añoranza
del ser humano. El hombre se desprendde paso a paso de la unión
original, ganando así conciencia e individualidad. Pero eso tiene
su precio. «Los animales son mortales, pero no comprenden del todo
este hecho. Los dioses son inmortales, y lo saben. El pobre hombre, sin
embargo, llegó a ser una infeliz mezcla; es mortal, y lo sabe».
A partir del segundo mes de vida, el recién
nacido aprende a distinguir vagamente entre él y su entorno. Aunque
aún sigue unido simbióticamente a la madre. Sólo
de modo muy lento se separa de ella, primero en su mundo físico
y más tarde en su mundo de representaciones. Pero el hombrecito
aún está en contacto con su presente inmediato, sus sentimientos
están determinados por el principio de placer y son irreflexivos.
Su mundo sigue siendo durante mucho tiempo “consciente y lleno de
intenciones” como dice Piaget, “el yo se ha internalizado sólo
de forma muy leve”.
Presumiblemente, los niños en este estadio
viven el mundo como los adultos sus sueños: como una secuencia
de imágenes. En un estado de ánimo mágico parecido
deben haber vivido también nuestros antepasados cuando pintaban
las cuevas con sus escenas de caza, si lograban dar con la imagen, también
consegurían el animal real. Wilber denomina a esta fase la fantástica-emocional
o mágica. En la fase siguiente, la verbal o mítica, se añade
una cosa esencial: el lenguaje. El hombrecito, ahora, es capaz de recordar
el pasado, anticipar el futuro y por lo tanto, adaptar su propia acción.
Ya no depende totalmente de sus impulsos, sino que puede posponerlos;
“yo mismo” y “no quiero” llegan a ser expresiones
muy importantes. Aprende lo que Piaget llama la percepción de la
realidad y Freud el proceso secundario. Pero aún no es capaz de
pensar casual y lógicamente.
El paralelo en la historia de la humanidad sería
el descubrimiento de la agricultura diez siglos antes de Cristo, lo cual
presupone el lenguaje, saber pensar en función del tiempo, planificar
y actuar en común. Con el lenguaje se desarrolla también
una tradición cultural, una nueva estructura social donde se desarrollan
nuevas profesiones y clases. Con esta cultura, ya sorprendentemente refinada,
del valle del Nilo, se inicia también un culto a los muertos de
inmensas dimensiones, las pirámides: los hombres reprimen la conciencia
de la propia mortalidad con soluciones sustitutivas para la inmortalidad,
con bienes, poder y pirámides; con proyectos de Atman.
La mitología de esta época revela
todavía otro contexto. Al principio de la evolución existían
casi exclusivamente diosas-madres. La madre ctónica, la tierra,
pare, alimenta y vuelve a recibir a los muertos en sus entrañas.
El punto clave de su mitología es el sacrificio sangriento ritual,
al principio humano, que contiene tanto el “morir y nacer” de
las estaciones como la unión de sangre y fertilidad. Y a partir
de esta época también tenemos noticias de las guerras, los
asesinatos son sacrificios suplentes. El odio humano es para Wilber en
gran medida un producto cognitivo y conceptual.
Aproximadamente a partir del 2.500 antes de Cristo
se inicia una nueva etapa: la fase mental-yoica. Su imagen es la mitología,
la aparición de dioses masculinos. La lucha contra la naturaleza
ya no es utópica, la gran madre ya no es la vencedora irrecusable,
“se levanta la luz de la razón de Apolo”, posibilitando
nuestra cultura occidental. Sin embargo, la separación definitiva
de la unión inconsciente con la naturaleza, el cosmos y el cuerpo,
resultó amargamente difícil y causó sentimientos
de venganza hasta entonces ignorados contra la etapa precedente: “la
gran madre no sólo fue trascendida, lo cual era deseable, sino
reprimida, lo cual repercutió de una manera desastrosa. La mente
empezó a dominar y destruir la naturaleza, despreciando su propia
parte de la naturaleza, el cuerpo, el “hermano asno”.
En la evolución individual, esta es la fase en que el niño
descubre su propio sexo, su propia individualidad y esto, lleva directamente
al primer amor desgraciado: la niña pequeña se siente atraída
por el padre, el niño por la madre, pero los dos tienen un gran
rival en la figura paterna del sexo opuesto, es la fase Freudiana del
complejo de Edipo. Su pena principal, es para Wilber, el sentirse marginado
de las cosas importantes que los padres tienen en común, y su principal
deber evolutivo es la superación de esta situación desagradable,
su trascendencia al campo mental. Para Wilber, Edipo es el héroe
trágico que no pudo desprenderse de lo maternal-natural.
Ahora el niño completa también el
desarrollo de su superyo, es decir, introyecta las prohibiciones e ideales
de su entorno, sobre todo de sus padres, desarrolla parámetros
morales y se mortifica con sentimientos de culpa y vergüenza si es
incapaz de cumplir esos parámetros. He aquí el ego limitado
de un individuo normal de Europa central, tal como lo encontramos en la
representación del primer ensayo del espectro.
La nueva etapa evolutiva tiene marcadas características
patriarcales. En parte, esto le resulta evidente a Wilber: la tradicional
definición de lo femenino “sensible, conservador, intuitivo,
pasivo” y la correspondiente de lo masculino “racional, lógico,
activo, agresivo” está tanto más acertada cuanto más
se identifica el hombre con su corporeidad, y llega a ser tanto más
inapropiada y equívoca cuanto más evoluciona hacia lo mental
y espiritual.
El maestro Zen D.T Suzuki opinó con sorna
sobre la situación en occidente: “el hombre está contra
dios, la naturaleza está contra dios, y el hombre y la naturaleza
también se combaten”.
Wilber cuenta de sus experiencias de meditación
lo difícil que le resultó dejar atras el nivel del pensar:
“Fue la tarea más espinosa que jamás haya tenido que
resolver”. Pero luego entró en un nivel en que los pensamientos
entran al consciente como nubes que pasan: “de forma fluyente, clara,
con gracia, nada es pegajoso, nada pica o rasca”. Había superado
lo que llama el complejo de Apolo.
Después, sus vivencias de meditación
se hicieron más profundas, arquetípicas. Pero cuanto más
progresaba en esta meditación tanto más se daba cuenta de
que no lograba aquella unión en la cual ya no hay experimentador,
ya no hay testigo. Un maestro Zen le explicó: “Ser testigo
es el último bastión del ego”. Cuando cayó este
bastión, “Ya no había ningún sujeto, ya no había
ningún objeto en ningún lado del universo, sólo existía
el universo. De un momento a otro apareció todo, dentro de mi y
como yo, pero no hubo un yo... No había ninguna cualidad personal,
habla, lógica, conceptos, motricidad, todo había desaparecido
o estaba disminuido. Al contrario. Por vez primera funcionaban bien, libre
de todos los mecanismos de defensa del ego separado. Este estado abierto,
completamente no-dual, fue al mismo tiempo increíble y perfectamente
normal, tanto que ni siquiera me percaté de él. No hubo
nadie que lo comprendiera hasta que salí de él al cabo de
tres horas».
La siguiente obra de Wilber, “Transformatión
of Consciousness” trata otra vez, y de modo mucho más diferenciado
que su primer libro, de la psicopatología y la terapia. La idea
base es: la conciencia se eleva de nivel a nivel: prepersonal, personal,
transpersonal. Un deseo conservador demasiado acentuado puede parar la
evolución (fijación) o incluso hacerla retroceder (regresión).
Si, por otro lado, la conciencia se eleva con demasida rapidez a niveles
superiores, puede perder el suelo bajo los pies, si los niveles precedentes
no han sido adecuadamente desarrollados, consolidados e integrados. De
ello resultan los peligros y perturbaciones del desarrollo.
En cuanto a las perturbaciones de la fase prepersonal,
Wilber suscribe la teoría de los neofreudianos. Son perturbaciones
de la primera etapa corporal y por lo tanto deben ser tratadas a este
nivel: construir la estructura deficiente del ego, delimitar las limitaciones
del yo y volver a experimentar el proceso de separación e individuación,
en el caso de perturbaciones narcicistas y reintegrar lo reprimido en
los casos de neurosis.
En la fase personal, los conflictos son de naturaleza cognitiva: de pertenencia
social, roles y normas. Es el dominio del Análisis transaccional
y terapia de comunicación. Por otro lado resulta problemática
la propia identidad, Wilber desearía aquí un terapeuta capaz
de entablar un diálogo socrático con el cliente. En tercer
lugar existe la depresión existencial. Miedo, evasión de
la finalidad y la muerte. En la medida en que el yo se hace más
transparente y puede liberarse de sentimientos egocéntricos, tanto
más autónomo y auténtico se hace, encontrando así
un sentido interior.
En el nivel transpersonal Wilber ve otra vez tres
tipos de perturbaciones. Se generan, primero, en el campo del éxtásis
corporal y las facultades paranormales, en el camino de los yoguis, segundo
en el camino de los santos y tercero en el camino de los sabios. Las perturbaciones
más espectaculares se dan en el camino de los yoguis, cuando se
abren facultades paranormales que estremecen la estructura del yo. En
trastornos de este nivel Wilber recomienda ejercicios de yoga, exceptuando
los episiodos psicóticos en los que opta por una terapia junguiana.
El problema fundamental, en cuanto a terapia, radica
en no confundir los diferentes niveles en que aparecen las perturbaciones.
Frecuentemente los terapeutas formados en un estilo convencional tratan
todos los conflictos desde lo prepersonal, y del mismo modo los orientados
hacia lo transpersonal no tratan nunca ese nivel. Esto resulta especialmente
problemático porque las personas con perturbaciones en el desarrollo
temprano del yo se sienten particularmente atraídas por el yoga
y las técnicas meditativas. Quieren aprender a renunciar a un yo
que todavía no han desarrollado.
Wilber no es terapeuta. Marie-Louise von Franz,
una de las representantes más importantes de la psicología
junguiana, llama a Wilber un Tomás de Aquino moderno, que hace
el balance de la suma teológica de su época. Allí
resuena la admiración, pero también un poco de especticismo.
Admiración porque Wilber proporciona una visión global fascinante;
escepticismo porque, pese a que dentro de este sistema se hace más
comprensible la evolución humana, ésta nunca se amolda perfectamente
a tal definición: "los hombres son mucho menos ordenados que
el sistema de Wilber. No es casualidad que admire las ciencias filosóficas
de la Europa Continental, los grandes sistemáticos y sobre todo
a Hegel."
El hecho de que muchos grandes físicos de
nuestra época, desde Einstein hasta Heisenberg, también
sean místicos, lo explica a través del símil de la
caverna de Platón: todos estamos sentados dentro de una caverna,
con la espalda hacia la entrada, delante de la cual hay una gran fogata.
Lo que podemos reconocer son sólo sombras de las cosas reales que
se mueven entre el fuego y la pared de la cueva. También en física
hay ecuaciones matemáticas que representan una realidad conocida
sólo por sus sombras. Durante mucho tiempo los físicos no
se dieron cuenta de esto, pero los más modernos lo saben y se ocupan
de lo esencial, del fuego, de la luz delante de la caverna, de la mística.
Tampoco en otros campos el precursor del movimiento
transpersonal está muy entusiasmado: “El movimiento New Age
es una extraña mezcla de un puñado de almas transpersonales
y el resto son adictos prepersonales. Sin embargo, dice, hay una minoría
creciente que intenta alcanzar una nueva conciencia: “en el actual
momento de la historia, una transformación radical que haría
temblar el mundo radicaría en el hecho de que cada cual evolucionara
hacia un ego realmente maduro, racional y consciente, un ego que fuera
capaz de participar libremente en el intercambio abierto de respeto mutuo...
Con ello viviríamos realmente una nueva era... Si el holocausto
nos devora a todos, esto no demostraría que la mente ha fracasado,
sino, fundamentalmente, que aún no había sido completamente
probada”.
Ken WIlber explica en esta charla-coloquio las nuevas perspectivas científicas de la espiritualidad.
Ken Wilber dialoga con sus alumnos sobre el amor, el concepto de género, el misticismo, la meditación.
Ken Wilber es un filósofo americano que ha escrito numerosas obras en las que aborda de manera magistral las relaciones existentes entre Ciencia y Religión. Para ello, ha llevado a cabo un análisis comparado de las tradiciones místicas de Oriente y Occidente. Uned
Sexualidad y Espiritualidad - Ken Wilber y el Tantra
Ken explica como se vive la sexualidad desde los niveles de conciencia más elevados.
Desmond Morris es entusiasta del concepto de la naturaleza juguetona, y piensa que nos dice mucho sobre la evolución de la humanidad. Es ésta la que estimuló y alimenta nuestra ingenuidad e inventiva, nos permitió vencer a especies físicamente más poderosas para convertirnos en los más importantes a escala global, y la que explica cómo terminamos usando ropas, jugando en la computadora, lanzando bombas “inteligentes” y viendo ciertos programas de TV. Jugamos, por lo tanto, somos.
No se puede evitar pensar en la teoría de la naturaleza juguetona de Morris cuando se lo conoce: una persona mayor, radiante, a punto de cumplir 80 años, rodeado de libros (muchos de ellos escritos por él) y de pinturas surrealistas (todas ellas pintadas por él) en una cochera remodelada en la parte trasera de su casa de Oxford —la casa, me dice, en la que el lexicógrafo del siglo XIX James Murray trabajó por más de 30 años en el Oxford English Dictionary (murió cuando había llegado a la letra T). Hablamos por tres horas; al final estoy agotado, pero Morris permanece fresco y sólo se detiene porque su esposa está enferma y llama desde la casa para pedir una taza de té. De otra manera, seguro todavía seguiría allí.
Morris acaba de terminar The Naked Man, un libro pareja de The Naked Woman, que se publicó en 2004, y que es el último en una línea evolutiva que se remonta a El mono desnudo, un libro que definió su carrera, cambió su vida y alteró la mentalidad colectiva, un best-seller instantáneo cuando fue publicado en 1967 y que ahora avanza para alcanzar ventas de 20 millones. Ha hecho su carrera de decirnos que 10 mil años de civilización no pueden contrarrestar varios millones de años de caza y recolección, y que ahora vivimos una vida que, de muchas maneras, está en desacuerdo con nuestra herencia genética.
Las teorías de Morris no hacen que las feministas lo quieran. La frase que utiliza más a menudo para describir a los hombres es “corredores de riesgos”. Dice que por un millón de años, o más, los hombres tuvieron que salir y enfrentarse a los lanudos mamuts y tigres dientes de sable, desarrollar estrategias para vencerlos (la cooperación en la pelea contra enemigos comunes, enfatiza, es genéticamente más importante para el hombre que la urgencia competitiva), y literalmente “llevar el pan a casa”, mientras que las mujeres limpiaban la cueva, quitaban la basura que es única de la especie humana, y organizaban todos los demás aspectos de la vida. Su visión, contraria a la de muchos compañeros científicos al igual que a la de las feministas, es que su separación genética no puede ser eliminada por una legislación de igualdad.
“Había una especialización considerable para hombres y mujeres —dice—. Ellos se volvieron más atléticos y salieron a cazar; las mujeres hicieron todo lo demás. Eran multitareas, para utilizar una frase que se ha vuelto muy popular, y estaban en el centro de la sociedad. No es una cuestión de superioridad e inferioridad. Es un problema de diferencias, y éstas son muy reales”. Los hombres eran prescindibles; las mujeres, debido a su función reproductora, no lo eran. “No te podías dar el lujo de perder a una mujer —añade—. Eran demasiado valiosas, así que los hombres se volvieron los especialistas en cacería”.
Capítulo 1: El lenguaje del cuerpo
Durante toda la prehistoria, esta separación de roles funcionó bien, dice Morris —una unión perfecta diseñada para criar a los niños y perpetuar la especie. El problema se presentó cuando comenzamos a expandirnos más allá de nuestros grupos tribales naturales de alrededor de cien miembros y a desarrollar grandes asentamientos. “Por un millón de años, las mujeres estuvieron en el centro de la sociedad y los hombres en la periferia. No veo por qué esto les molesta tanto a las mujeres; ellas dirigían la sociedad, los hombres estaban en el terreno de caza. Lo triste para las mujeres es que, con el correr del tiempo, los cotos de caza se convirtieron en los centros citadinos y, entonces, en lugar de estar en la periferia, los hombres estaban ahora en el centro de la ciudad dirigiendo las cosas. Las urbes eran los cotos de caza, aunque ahora la cacería era metafórica. La urbanización favoreció al hombre”.
Las feministas podían tomar esto de dos maneras. El lado bueno es que Morris piensa que las mujeres deberían dirigir prácticamente todo. “Estaríamos mucho mejor si las mujeres dirigiesen la mayoría de las organizaciones, si manejaran el mundo político en lugar de los hombres, por ejemplo. No pienso que los hombres sean aptos para la política. Las mujeres están mucho más preparadas porque son genéticamente más precavidas y no van a cometer errores tontos”. El lado malo es que Morris piensa que los hombres, debido a su toma natural de riesgos, siempre serán mejores inventores y artistas.
“Por cada gran mujer artista hay cien hombres. Hay más genios hombres que mujeres, y hay más idiotas masculinos que femeninos. Una mujer no se puede dar el lujo de correr riesgos o ser tonta. Hay que estar en medio de ambos extremos”.
El dominio artístico de los hombres, argumenta, no puede explicarse por la oportunidad o el condicionamiento social. Durante todo el curso de la evolución, las mujeres han producido más arte que ellos —en la forma de vasijas decoradas y ropa— pero han tendido a producir arte tradicional. Son los hombres los que han roto el molde y producido el gran arte más allá de la norma.
Morris también tiene una teoría sobre los accidentes automovilísticos. “Las mujeres tienen más accidentes, pero los de los hombres son más serios. Si hay un gran accidente, siempre lo causa un hombre; si se trata de una abolladura en la defensa, la responsable es una mujer. Rara vez nos enteramos de un choque a alta velocidad que involucre a una mujer; siempre es un hombre”.
Capítulo 2: El mono cazador
Otra área en la que el libro nuevo de Morris ya ha probado ser controversial es su enfoque de la homosexualidad. Trata el tema en el capítulo final del libro y se siente como un agregado, como si el editor hubiese insistido en que se cubriera el tema. Morris toma prestada una teoría de su amigo y colega zoólogo Clive Bromhall, quien en su libro The Eternal Child, argumenta que una de las características claves de nuestra historia evolutiva ha sido la extensión de la niñez y el aplazamiento de la reproducción. El efecto social de ese proceso ha sido que entre los cuatro y los 14 años, los niños y las niñas han tendido a jugar separados. En la pubertad, los sexos —impulsados por la necesidad de reproducirse— se juntan. No obstante, y debido principalmente a razones sociales (que quedan irritantemente vagas), una pequeña proporción de hombres y mujeres continúan prefiriendo a su propio sexo.
La homosexualidad es “instigada genéticamente, pero luego es influida por el entorno”, añade. Los hombres gay, argumenta, se encuentran en el extremo del espectro de la “naturaleza juguetona”, y es probable que sean más creativos que el promedio. Una de las características claves de los humanos, de acuerdo con esta teoría general, es que a diferencia de otras especies, nosotros nunca perdemos la curiosidad y la inventiva de la juventud. Las personas homosexuales, dice, exhiben el “síndrome de Peter Pan” a un grado extremo, lo que les da una inteligencia, inventiva y creatividad por encima del promedio. La teoría suena poco convincente a oídos no educados como los míos —y él se ve avergonzado por apoyarse en el pensamiento de otra persona.
The Naked Man ejemplifica las tensiones —y los placeres— de la carrera ricamente variada de Morris. El libro está a una gran distancia de The Reproductive Behaviour y de Ten-Spined Stickleback, por el que recibió el doctorado en Oxford, en 1954. Podría haber tenido una carrera distinguida como lo que podría ser llamado un “zoólogo institucionalizado”, pero a fines de los años cincuenta cayó en esa peligrosa tribu de gente de la televisión para hacer el programa Zoo Time, que le dio un nombre y lo llevó a escribir El mono desnudo, donde el hombre no era un ser moral o espiritual, era un animal, un simio con pretensiones de ser algo más grande.
“Pasé la primera mitad de mi vida estudiando la conducta animal, y cuando escribí un libro sobre seres humanos, lo hice como si escribiese sobre otra especie animal. Conocí a Tom Maschler, entonces un editor joven de Cape, y le dije que algún día iba a escribir una zoología de seres humanos, y que ni siquiera utilizaría el término “seres humanos”. En su lugar escribiría como si fuese un alienígena que hubiera llegado a este planeta y visto a este simio extraordinario que no tiene pelo en el cuerpo. Cuando eventualmente me puse a trabajar tuve que terminarlo en cuatro semanas porque estaba muy ocupado”.
Su publicación fue una sensación que llegó en un momento en el que todo se estaba repensando; mientras que por un lado fue atractivo para los radicales, que buscaban quitar las capas de la autoridad política y religiosa, y a quienes agradaba el concepto del hombre desinhibido; por otro lado, enfureció a las feministas, que lo acusaron de promover una visión de la evolución humana centrada en el hombre. Se volvió una causa célebre y convirtió a la zoología en parte del espíritu de los años sesenta.
Capítulo 3: El zoo humano
La ironía es que Morris era un zoólogo accidental. Su primer amor era el arte —quería ser pintor surrealista— y sólo se inscribió para estudiar zoología en la Universidad de Birmingham porque tenía una mala opinión de las escuelas de arte y pensó que el estudio de las formas biomórficas le sería útil a su pintura. Expuso en Londres con Joan Miró en 1950, pero fue su último intento con el surrealismo en el Reino Unido al darse cuenta que así no se ganaría la vida. En todo caso, había sido picado por la curiosidad zoológica en Birmingham.
Morris nunca dejó de pintar, y su casa está cuidadosamente dividida en dos mitades que forman dos compartimientos de su vida. “Tengo una biblioteca con todos mis libros de ciencias y un cuarto con todos mis libros de arte y mis pinturas. Son como dos hemisferios de mi cerebro”. Uno se pregunta quién más podría haber pasado de ser el director de mamíferos del Zoológico de Londres —el empleo que se le dio después del éxito del programa Zoo Time— a ser el director del Instituto de Arte Contemporáneo en la década de los sesenta. “De los rinocerontes a Picasso”, como resume él su cambio sorprendentemente extraño.
No permaneció mucho tiempo en el Instituto. El gran éxito de El mono desnudo le permitió escapar. Renunció a su trabajo y, con su esposa Ramona, se mudó a vivir a Malta, donde comenzó a pintar de nuevo, vivió una vida de hedonismo soleado y egoísta y engendró un hijo, Jason.
“No pretendía permanecer en Malta por mucho tiempo, pero se prolongó por cinco o seis años. Tenía un estudio y pintaba. Escribía en el invierno, pintaba en el verano. Mi curiosidad infantil, que he mantenido toda mi vida, exige experiencias nuevas y esto era algo que nunca antes había experimentado. Mi madre estaba horrorizada. Me dijo: ’Pon el dinero en el banco’. Yo dije: ’No, lo voy a gastar todo, y cuando no me quede nada volveré a trabajar, porque me gusta trabajar’. Y eso fue lo que hice, luego regresé e inicié de nuevo investigaciones en Oxford”.
En 1973 regresó al Reino Unido con su familia para hacerse cargo de una beca de investigación, buscando combinar la ciencia con los libros populares. The Human Zoo e Intimate Behaviour, ambos escritos en Malta, fueron seguidos de Manwatching (que desarrolló el concepto del “lenguaje corporal”). Retomó su carrera en la TV y viajó mucho. Obviamente se ha divertido, adora a su esposa de 55 años, sigue fascinado por el arte y el cine, y hasta le agradan sus compañeros humanos después de sus dudas anteriores. Hijo único e intenso, pasó una gran parte de su adolescencia viendo morir a su padre a causa de las heridas que recibió en la Primera Guerra Mundial, en ese periodo de su vida se enfrentó a la pérdida de su padre y al inicio del segundo conflicto global dio un vistazo a su compañeros simios desnudos, encontrando solaz en el arte y el mundo natural.
¿Arrepentimientos? “Debería haberme dedicado al arte. Pienso que tenía el potencial para ser un buen artista. Todavía me considero un artista serio, pero uno menor, y lo soy porque me dediqué a hacer demasiadas otras cosas. Mi fortaleza es que hago muchas cosas diferentes, mi debilidad es que no me apego a ninguna de ellas por el tiempo suficiente”.
Un niño sabio
Claudio Naranjo (Valparaíso, 1932) es un sabio de rostro algodonoso y polar. Tal vez se dejó barba para disimular su ojos de niño, y sus dientes. Lleva unos zapatos inquietantes, raro cruce de zueco agujereado y chancla. Afirma que los conflictos mundiales no se solucionan con conferencias internacionales de políticos, sino cambiando la educación. La esperanza: nuestros hijos. Para Naranjo, la felicidad es el equilibrio entre el pensar, el sentir y el querer. Y realizar el potencial de nuestro ser.
--Dice que el sistema educativo solo sirve para mantener la sociedad actual. ¿Cómo podemos cambiar el mundo con la educación?
--La educación tendría que pasar de ser un órgano reproductor de la sociedad que tenemos a ser un órgano de fomento de la evolución. Habría que dejar de usar la educación como sistema de adoctrinamiento o de reclutamiento para esa sociedad. Hay un elemento despótico: se usa la escuela para domesticar. Tendríamos que usar la educación para formar seres completos.
--¿Y qué es un ser completo?
--La educación actual solo se ocupa de la mente racional, práctica, instrumental, como si fuéramos solo eso. Se crean seres egoístas y prácticos que no tienen una dimensión del goce de la vida. No parece legítimo educar para la felicidad. Si se calculara el precio de la infelicidad que se crea, se vería lo antieconómica que es nuestra educación. Crea gente infeliz, que desarrolla neurosis y enfermedades psicosomáticas, que no funciona bien en el trabajo.
--Usted no está a favor de las notas.
--El sistema de aprendizaje basado en notas viene a decir que hay que aprender para comerse la zanahoria. Las cosas verdaderas se aprenden por amor a aprender, por amor a la verdad, por deseo de saber. Los niños tienen gran curiosidad, pero se les va matando esa curiosidad cuando se les obliga a repetir cosas aprendidas. Sobre su pregunta anterior, un ser completo no es solo un ser inteligente; también es amoroso y tiene una sabiduría instintiva. Esta sabiduría es sagrada para las culturas chamánicas, que tenían mucho contacto con el animal interior. El alma es como un animal.
--¿Los maestros tienen que estimular al animal interior?
--Sí. ¿Sabe cómo? Enseñando con una actitud amorosa. No siendo explotadores disfrazados de buenos maestros.
--¿Explotadores?
--Le roban al niño muchas horas de su vida durante muchos años de escuela. Lo mantienen en una incubadora, inmóvil en la clase aprendiendo estupideces que poco le van a servir para la vida. La verdad no se aprende en libros que hablan de lo que dicen otros libros. Eso es un conocimiento muerto. No hay prueba científica de que la educación de ahora sirva para el desarrollo de las personas. Por suerte, los niños tienen el buen instinto y sentido que les dice: "Esto no va conmigo, no responde a mi situación existencial".
--Y, además, está el ego. Se nos educa para cultivar el ego.
--El ego es una prisión. Una mente chica. Un tejido de emociones destructivas y carenciales. Por eso, la envidia, el orgullo, son lo que mueve a la mayoría durante la mayor parte de su vida. Hay que conocer al ego para no ser su esclavo.
--¿Cómo es su ego?
--Es un buen burrito de carga. Lo uso para mis tareas. --Según usted, ¿cuál es el mayor problema del mundo?
--El virus del lenguaje. Se mira todo a través de un exceso de juicios. No vivimos de forma natural, sino a tra- vés de conceptos intermedios, de lo que debería ser y cómo debería ser. Y el dinero. Hoy en día, lo único grande es el dinero. Es como si la gente estuviera loca por el dinero. Como decía Antonio Machado, solo un necio confunde valor y precio.
--¿Qué es lo real?
--La experiencia vivida. Pero la experiencia humana es como la cebolla. Hay cosas profundas y superficiales, incluso en el mundo emocional. Para un místico, lo real es el meollo de la conciencia. El ser es lo real. Y la gente no tiene esa experiencia del ser. La gente busca el ser generalmente donde no está: en el placer, en la intensidad, en tener. Casi toda su vida es un sentido de déficit, porque no saben que existen. Una persona que ha llegado a sí misma es la que ha llegado a saber que es.
--Usted lo descubrió en el desierto.
--Fue la sala de partos. El comienzo de una nueva vida. Yo era un buscador sediento, me había acercado a muchos maestros, pero no había metido la cabeza en el cielo, excepto con algunas experiencias psicodélicas. En el desierto empezó la posibilidad de encontrar una conciencia contemplativa, de entrar en contacto con lo divino, se le llame como se le llame, porque yo no simpatizo con los que hablan de Dios.
--Dios no está de moda.
--Y con razón, porque se ha usado su nombre más que en vano. El nombre de Dios lo han usado mucho los bandidos.
--Y usted ¿qué quiere ser cuando sea mayor?
--Yo ya llegué al cielo, y lo perdí. Me gustaría terminar de volver a la tierra. Sembrar aquí, en la tierra, lo que encontré en el cielo. Yo estoy creciendo, estoy en desarrollo. Por ejemplo, cada vez hablo con más fluidez. También me gustaría tener el corazón más grande, servir más a los otros y estar al servicio de lo que la vida me diga
-¿Por qué el catálogo de enfermedades del DSM no deja de crecer?
En buena medida por los enormes intereses comerciales que tiene en ellas la industria farmacéutica y de paso numerosos psiquiatras. En 2006 se publicó un estudio en la revista Psychotherapy and Psychosomatics titulado “Nexos financieros entre los miembros del panel del DSM-IV y la industria farmacéutica”. Cuatro psicólogos y profesores de las universidades de Massachussets y Tufts concluyeron que más de la mitad de los 170 miembros del panel responsable del DSM y todos los “expertos” encargados de los trastornos de la personalidad del manual tenían lazos financieros ocultos con la industria. Los psiquiatras de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), que es quien realiza el DSM, no sólo se lucraron por expandir las enfermedades mentales a título individual, la APA recibió 7,5 millones de dólares de las farmacéuticas en 2003 para su revista en concepto de publicidad, cantidad que se incrementó un 22 por 100 en un año hasta llegar a los 9,1 millones, según este estudio.
-¿Qué significa hoy en día ser un enfermo mental?
Los psicólogos Héctor González Pardo y Marino Pérez Álvarez argumentan que “no hay todavía al día de hoy establecida ninguna causa biológica de ningún trastorno psicológico por muy ‘enfermedad mental’ que se diga”. Antoni Talarn, doctor en Psicología, dice que “en décadas de trabajo no se ha conseguido aislar ni un solo —ni uno, insistimos— marcador biológico específico —presente en todos los casos y solamente en ese tipo de casos— para un trastorno mental cualquiera”. Esto quiere decir que no puede demostrarse “científicamente” la enfermedad mental aunque haberlas ailas, claro. Pero esa dificultad está sirviendo de excusa para diagnosticar como enfermos mentales a personas sanas y para la represión del diferente o de los no convencionales como cada vez más se hace.
-¿Crees que la etiqueta de enfermos nos tranquiliza o nos angustia?
El DSM indica que para diagnosticar TDAH a un niño éste deberá presentar un mínimo de seis conductas problemáticas sobre un total de nueve. Los criterios son tan subjetivos que muchos infantes sanos pueden ser calificados como enfermos de Déficit de Atención. Nada mejor que ponerle un nombre a nuestros temores para clasificar, contener y tratar, en este caso farmacológicamente, un miedo. Muchos padres respiran con alivio y lanzan un suspiro de aprobación cuando se les comunica que su hijo tiene TDAH y que el problema “desaparecerá” sólo con ingerir una pastillita. El miedo a que su vástago sea diferente al resto en una sociedad que ensalza los términos medios ha sido conjurado, aunque para ello haya tenido que drogarlo con medicamentos hechos con metilfenidato, una droga de similares características que la cocaína.
-¿Un antidepresivo como el Prozac sirve “para todo”?
El caso de Prozac para infantes es un ejemplo de cómo se utiliza el miedo para crear nuevos mercados de medicamentos abriendo el espectro de aplicación de esos fármacos hasta abarcar por completo nuestra vida, desde nuestra más dulce infancia. En 2006, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprobó Prozac para personas de entre ocho y dieciocho años. Lo hizo como acostumbra, sin investigaciones propias y olvidando las, éstas sí, alarmantes advertencias de la institución que controla los fármacos en Estados Unidos, la FDA. Las reacciones adversas que constata el propio fabricante son verdaderamente escalofriantes: ansiedad, nerviosismo, insomnio, temblor, anorexia, náuseas, mareo, cefalea, arritmia cardíaca, anomalías hepáticas, síndrome cerebral agudo, convulsiones, reacciones maníacas, disfunción sexual, alopecia o visión borrosa, entre otras muchas. Además, puede incitar al suicidio en niños y jóvenes
-¿Qué clasificaciones del DSM te parecen más ridículas: la fobia social, el trastorno negativista desafiante, el atracón, la calculia, el síndrome premenstrual?
Hay tanto donde elegir… quizá la fobia social porque es la natural timidez la que se está medicando con fármacos de probada peligrosidad; el Trastorno Negativista Desafiante porque es la rebeldía natural de los niños lo que se medica. Pero sin olvidar el Incumplimiento terapéutico que es la libre decisión del ciudadano o paciente de no medicarse llevada al paroxismo patológico, puro totalitarismo.
-¿La invención de enfermedades a quien más afecta es a los niños?
En los últimos años asistimos a un incremento del diagnóstico de este tipo de “enfermedades” en los niños (aunque también en adultos), un mercado muy jugoso para los laboratorios con menos escrúpulos pues los pequeños no pueden defenderse. Los niños, precisamente por serlo, necesitan atraer la atención de sus progenitores y de las personas que les rodean porque quieren comunicar a su manera sus sentimientos. Para ello utilizan sus movimientos, sus insaciables ganas de jugar, el habla o los gritos o expresiones no verbales que entienden como un acto de comunicación. Coartar, silenciar o paralizar esta expresión de búsqueda en un mundo que no han elegido y que les es desconocido no hará más que poner en riesgo su desarrollo emocional, intelectual y físico, como manifiestan los profesionales contrarios a la medicalización de la infancia. Todas estas manifestaciones de la naturaleza infantil vienen diagnosticándose como “patológicas”. En realidad, los medicamentos para someter a los niños son diseñados para los padres. De nuevo el miedo a perder la libertad que disfrutaban antes de tener a sus hijos o a encarar ese nuevo y enorme trabajo voluntario que se adquiere cuando se estrena progenitura llevan a muchos padres a elegir el camino fácil de las drogas psicotrópicas.
Hasta aquí mis respuestas. En algunos foros se han reproducido comentarios descalificadores e insultantes contra quien escribe estas líneas por hablar en estos términos de la fobia social, algo que ya ha ocurrido cuando he tratado el presunto Síndrome de las Piernas Inquietas o el propio Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDA/TDAH). Claro que hay personas que pueden presentar síntomas similares a los descritos por la “literatura científica” ad hoc. Pero lo que advertimos quienes escribimos sobre el fenómeno del disease mongering o tráfico de enfermedades es precisamente que hay laboratorios que crean nuevos conceptos de enfermedad para “explicar” -y tratar de medicar- lo que sienten algunas personas -ni mucho menos la mayor parte de las diagnosticadas con estas denominaciones-. Muchas de ellas están sanas.
Más info: El libro La salud que viene. Nuevas enfermedades y el marketing del miedo (Península, 2009) contiene un capítulo titulado El malestar confortable. La salud es un lema de palabras enfermas que trata sobre estas “enfermedades”. El libro Medicamentos que nos enferman e industrias farmacéuticas que nos convierten en pacientes, de Ray Moynihan y Alan Cassels también contiene capítulos específicos sobre el Trastorno por Déficit de Atención o la fobia social.