El libro de Naomi Klein es una obra imprescindible para entender el presente. Ahora la película La doctrina del shock
te da una nueva oportunidad para ver con tus propios ojos como los
desastres, tanto naturales como provocados, se utilizan para forzar
cambios políticos y económicos.
¿Qué tienen en común la
dictadura de Pinochet en Chile, la caída del muro de Berlín, los
atentados contra las torres gemelas de Nueva York, la guerra de Irak o
las inundaciones en Nueva Orleans? El filme La doctrina del shock,
basado en el libro del mismo nombre, nos muestra cómo detrás de todos
estos desastres se esconden tramas urdidas de corrupción y violencia.
La
periodista, académica y activista Naomi Klein nos argumenta y nos da
ejemplos en su libro de cómo desde que se inició el auge del capitalismo
del desastre en los años 70 esta práctica no ha parado de desarrollarse
y perfeccionarse.
Los cineastas Michael Winterbottom y Mat Whitecross, codirectores de la multipremiada The Road to Guantanamo,
traen ahora a la pantalla un documental con imágenes reales extraídas
de lo más profundo de los archivos filmográficos de todo el mundo.
Usando
el tratamiento del electroshock como metáfora, la película explora cómo
los Estados Unidos, con la ayuda de la CIA , cayeron rendidos ante la
interpretación del economista Milton Friedman sobre el capitalismo de
mercado y trataron de imponerla en los países en desarrollo. Tuvieron
éxito en vender la desregulación del mercado libre a los países en
crisis que no tenían otra opción más que hacer lo que les exigía la
nación más rica de la tierra.
El documental, igual que el libro,
denuncia la estafa de las políticas económicas de la Escuela de Chicago
y su conexión con el caos y el derramamiento de sangre por todo el
mundo. Hace un repaso exhaustivo y clarificador de las actuaciones de
Tatcher, Bush, Pinochet, Videla, Yeltsin, Reagan… y de la connivencia
con los grandes aglomerados empresariales que representaban intereses
económicos privados.
Después de un desastre, como el tsunami del
sudeste asiático en 2004, la maquinaria privatizadora se pone en marcha
para acabar con lo público, en este caso con las playas pobladas por
pescadores locales y actualmente ocupadas por grandes hoteles.
Los
mercados completamente desregulados han creado un clima económico
totalmente desequilibrado en el que un pequeño grupo se ha hecho
extremadamente rico y el resto se ha hundido en la pobreza. Esto llevó a
la extensión de la privatización y a la violencia en Rusia, Polonia,
Chile, Suráfrica y, por supuesto, Oriente Medio. Y La Doctrina del Shock
nos cuenta cómo sucedió, quiénes lo promovieron, dónde sigue todavía en
marcha, y qué se puede hacer para frenarlo. Imprescindible, ¿no?
La doctrina del shock ha sido galardonada en el festival de cine Sundance en 2010 y en los festivales de cine de Berlín y San Sebastián.
Continuación del ya conocido y famoso documental “El Dinero es Deuda” (Money as Debt).
En un sistema dinero-deuda, nuestro dinero es creado inicialmente para comprar Bonos del Tesoro.
El
público compra bonos como ahorro, los bancos compran bonos,
extranjeros compran bonos, y cuando el Banco Central quiere crear más
dinero en el sistema, compra bonos pero paga con un simple asiento
contable que lo crea de la nada.
Entonces,
este nuevo dinero creado por el Banco Central es multiplicado por los
bancos privados gracias al principio de la reserva fraccionaria.
Así, aunque los bancos no crean billetes, ellos crean dinero en
cheques, promesas de pago, o depósitos para hacer nuevos préstamos.
Ellos aún invierten algo de este dinero creado.
Billones
de dólares han sido creados por bancos privados para comprar Bonos del
Tesoro en el mercado lo que proveen a los bancos con miles de millones
de dólares en intereses, libre de riesgos, cada año, menos los
intereses que ellos pagan a los depositantes.
De este modo, mediante préstamos
de la reserva fraccionaria los bancos han creado más del 90% del
dinero, causan el 90% de nuestra inflación (o más), y reciben un
interés sobre este dinero que crearon, literalmente miles de millones
al año.
Introducción A mitad de los años
setenta, Herbert Schiller escribía The Mind Managers1,
una obra que se adelantaba a su tiempo al analizar los mecanismos
utilizados por los medios de comunicación para manipular
a la opinión pública. El análisis del escritor
estadounidense no puede estar más de actualidad. Treinta
años después, los procesos de concentración
y transnacionalización han convertido a la comunicación
y la información en negocios seguros, por sus beneficios
y por su capacidad de influir sobre la población mundial.
Una sociedad globalizada en términos
económicos, es una sociedad uniformada en términos
culturales e informativos. No es nuevo esto que decimos. De hecho,
cuando en los ochenta se produzca el intento de establecer un Nuevo
Orden Económico Internacional, vendrá ineludiblemente
asociado a la creación también de un Nuevo Orden Mundial
de la Información y la Comunicación. Se ponía
así de manifiesto que la hegemonía de una elite de
naciones sobre el resto no era sólo una cuestión económica,
sino que estaba produciendo al mismo tiempo desigualdades en el
acceso y distribución de contenidos.
Desde entonces, estas condiciones
no han mejorado, sino que se han agudizado con la complacencia de
un sistema que se autolegitima a través de los medios de
comunicación. No es el único mecanismo utilizado.
En realidad, las propias reglas de la dinámica capitalista
ayudan a que los medios sean, en ocasiones, el refugio en el que
descansar. En otras, facilitan la comprensión de un solo
modo de ver el mundo, el único posible, que convierte en
extraño al pensamiento alternativo. En ambos casos, la definición
de los mensajes se encuentra perfectamente estructurada para plantear
pocas dudas al sistema, fomentar su supervivencia a través
del consumo y relajar las mentes sobre el cómodo diván
del entretenimiento.
En esta tarea, resulta especialmente
interesante el análisis de la capa superficial de los contenidos,
empeñados en demostrar valores como libertad, pluralismo
e independencia. Ya hemos advertido en otros estudios que los propios
medios alaban las bondades del sistema. Hablan así de la
prensa como el cuarto poder, rechazan que exista cualquier posibilidad
de censura en las democracias actuales y venden el espejismo de
unas sociedades en libertad.
Analizando esto que decimos en el
caso de Estados Unidos, Schiller advertía en la citada obra
sobre la existencia de hasta cinco mitos en la estructura de los
contenidos. Aunque coincidimos con el autor norteamericano, echamos
en falta en su análisis el establecimiento de relaciones
entre dichos mitos, cuya última intención se entiende
sólo a partir de su interdependencia.
Una reinterpretación
de los mitos de Schiller Schiller comienza
haciendo referencia a la exaltación del individualismo, bajo
cuyos preceptos se fomenta la propiedad privada como culminación
del bienestar humano. Ello, sin embargo, requerirá de un
contexto adecuado, imperturbable, que permita asumir esta realidad
sin que aparezcan dudas. Es así como aparece el segundo mito,
la neutralidad, a la que nos hemos referido más arriba cuando
hablábamos de la apariencia de un sistema ideal que niega
la manipulación como forma de control social. Es decir, el
individuo puede vivir tranquilo acumulando bienes como el resto
de sus semejantes y con la seguridad de estar protegido por un modelo
de estado neutral en todas sus ramificaciones. Precisamente, en
este contexto cobra sentido otro de los mitos, el del pluralismo
de los medios, garantes de la conformación de una opinión
pública bien formada. La creencia de que la cantidad de canales
y la abundancia de información aseguran la diversidad y el
pensamiento alternativo se configura como uno de los ejes más
determinantes de la manipulación. Los ciudadanos confían
en los medios, a los que tradicional y teóricamente, se les
han otorgado los valores sobre los que se asientan las democracias
actuales. La discrepancia otorga además el valor definitivo
de pluralidad, aunque se trate sólo del disfraz de un verdadero
elemento herético. Si este último apareciera, el sistema
realmente terminaría por expulsarlo o engullirlo.
A estos mitos se le unen dos más,
opuestos y complementarios a la vez: el que se refiere a la ausencia
de análisis sobre los conflictos sociales y el que apela
a las emociones humanas que justifican la demanda de un tipo concreto
de mensajes. De esta forma, se evitará poner el acento en
profundizar sobre las desigualdades existentes. A cambio, se procederá
a sustituir estos contenidos por caudales informativos banales que,
al fin y al cabo responden a las exigencias y peticiones del público.
La interrelación de estos
mecanismos en la estructura del mensaje asegura el orden y la incapacidad
de reacción. Es el triunfo del sistema sobre el individuo,
relegado a su papel de productor y consumidor de bienes, plegado
a los intereses del deber y tener antes que a los del querer y ser.
Sobre esta cuestión ha escrito Armand Mattelart:
En nombre de los imperativos categóricos
del planeta tecno-financiero, arquetipo de las redes emancipadas
de las fronteras históricas y de las culturas diferentes,
la utopía neoliberal le ha fijado al devenir del globo
un horizonte insuperable, de que ha sido proscrito el ideal de
igualdad y justicia, donde la matriz utopiaza se ha inspirado
durante mucho tiempo. Nada de grandes tema, grandes conflictos,
sino soluciones técnicas, una ‘gestión gerencial
desembarazada de preocupaciones de hegemonía política’,
según el vocabulario puesto en circulación por las
grandes agencias mundiales de intermediarios. Nada de grandes
relatos de liberación, sino fragmentos tecnoutópicos
de mirada miope. Con la desaparición de la guerra fría
y del equilibrio del terror, las sociedades humanas habrían
alcanzado el `punto final de la evolución ideológica
del hombre’. Por consiguiente, ninguna necesidad para los
ciudadanos ascendidos a consumidores/públicos soberanos
de resistir al orden establecido, sino la obligación neodarwiniana
de adaptarse al nuevo entorno competencial del librecambismo mundial.
No ya sólo la survival of the fittest, la supervivencia
de los más aptos, sino la survival of the fastest,
la de los más veloces. (...) Sólo está legitimada
la ‘república mercantil universal’ en su versión
remozada: la global democratic marketplace2.
No resulta así inocente la
emanación de unos mensajes informativos por parte de unos
medios de comunicación que han perdido (si es que alguna
vez lo tuvieron) su carácter independiente, para pasar a
formar parte de corporaciones conectadas directamente con intereses
económicos y políticos. De esta forma, la globalización,
en términos informativos, nos hace que hablemos del poder
mediático, entendido éste como una ramificación
más del poder político-económico en el mundo.
Siguiendo a Ramón Reig, “toda
estructura de Poder precisa de un discurso, de unos mensajes que
la consoliden”3. Evidentemente,
estos contenidos fomentarán la legitimidad del Sistema, no
sólo a través de la publicidad que incita al consumo,
sino también a través de informaciones homogéneas
donde es imposible la réplica. No ha de confundir el receptor,
en este sentido, las diferencias líneas ideológicas
de los medios –marcadas en muchas ocasiones por la necesidad
de cubrir cuotas de mercado- con el mensaje unánime que alaba
las bondades de la Economía de Mercado.
La mercantilización de los
medios es tal que los contenidos se intoxican para lograr la venta
del producto informativo. La espectacularidad como característica
indispensable está presente en la mayoría de las parrillas
televisivas de todos los países. Tampoco la prensa denominada
más seria ha podido huir de la tabloidización de sus
contenidos, que paulatinamente van dando prioridad a temas más
ligeros y que cumplan de forma fundamental la función de
entretener.
Además, incluso algunas informaciones
encierran una publicidad encubierta basada en los intereses empresariales
de la compañía a la que pertenece el medio. Es el
caso de la promoción de ciertos escritores, que publican
en la editora del Grupo, o de ciertos cineastas que reciben el respaldo
de su filial audiovisual. Es la muerte definitiva del Cuarto Poder
y el descubrimiento de una nueva forma de hacer periodismo, sometido
a las leyes del mercado y a sus formas de manipulación.
Grupos, poder y manipulación En la actualidad,
el panorama mediático nos muestra una maraña de empresas
de la comunicación al servicio de un mismo interés:
el sistema de economía de mercado. Por eso, aunque podamos
descubrir tendencias políticas en muchos medios de comunicación,
mantenemos la tesis de que la verdadera ideología dominante
en dichos medios se alinea con las bases sobre las que se asienta
el capitalismo.
Si queremos entender todo esto en
sentido práctico, sólo tendremos que detenernos en
el estudio que la propia realidad periodística nos muestra
a diario. Nos referimos, de manera concreta, a la cantidad de noticias
de las que se hacen eco los propios medios de comunicación
y que constituyen la mejor prueba de las complejas relaciones que
se establecen en la estructura informativa. Descubrimos así
la imposibilidad de entender los medios como empresas aisladas que
asumen su función pública como tarea prioritaria.
Más allá de esto, los intereses y las relaciones entre
las grandes corporaciones del sector, y de otras industrias, se
nos revelan como elementos claves para comprender el sometimiento
informativo a la ideología neoliberal.
Podemos comprobar esto a través
de un ejemplo en el que aplicaremos consideraciones de metodología
estructuralista. En junio de este 2002, saltaba la noticia de que
Rupert Murdoch, magnate de la comunicación tras el que se
encuentra el grupo News Corporation, compraba la plataforma digital
italiana Stream al grupo Vivendi. Meses antes, atendiendo a otra
noticia, nos enterábamos de que Fox News, también
de News Corporation, superaba en audiencia a la cadena norteamericana
CNN, del conglomerado America On Line-Time Warner.
El análisis de esta información
nos lleva a establecer una serie de vínculos a partir de
los cuales podemos llegar hasta otros sectores, corporaciones, medios
y países. Por ejemplo, Vivendi es, además de un grupo
comunicativo, una empresa dedicada al suministro de agua. Además,
dentro de la información, llega hasta España gracias
a Canal Plus, donde curiosamente existe el canal CNN Plus, derivación
española del canal estadounidense que, como hemos visto,
está en manos de AOL-Time Warner. Y desde CNN Plus llegamos
hasta el grupo Prisa, grupo español que, por ejemplo, también
tiene intereses en México, donde llega con Santillana, El
País Internacional y Radiópolis.
La lectura de estos datos abre el
camino a la comprensión de cómo son sólo unas
pocas las corporaciones las que dominan el mercado de los medios
globales Esto tiene unas consecuencias directas, desde el momento
que son estas compañías las catalizadoras de unos
mensajes predeterminados y configurados con fines propagandísticos
para el mantenimiento de esa estructura de poder, de la que emanan
y a la que se deben para su supervivencia.
Sobre esta cuestión, Chomsky
y Herman han escrito:
Los medios de comunicación
de masas actúan como sistema de transmisión de mensajes
y símbolos para el ciudadano medio. Su función es
la de divertir, entretener e informar, así como inculcar
a los individuos los valores, creencias y códigos de comportamiento
que les harán integrarse en las estructuras institucionales
de la sociedad. En un mundo en el que la riqueza está concentrada
y en el que existen grandes conflictos de intereses de clase,
el cumplimiento de tal papel requiere una propaganda sistemática4.
Son también estos autores
los que nos hablan de una serie de filtros aplicados a la información
por parte de los medios de comunicación que funcionan como
censuras implícitas en los mensajes para el mantenimiento
de un estado de cosas. Desde la dirección de la información
por la estructura de poder, al sometimiento publicitario y la configuración
empresarial que domina a los medios de comunicación.
El poder mediático en el
mundo se encuentra así en manos de unas corporaciones con
intereses dentro y fuera de la comunicación que, además,
es entendida no como servicio público, sino como negocio
generador de beneficios. Esta realidad social contemporánea
es fruto de un avance capitalista precipitado tras la Segunda Guerra
mundial, que ha supuesto un reparto informativo del mundo que se
corresponde con el político y económico. Se trata
de una segunda ola en el proceso de globalización, donde
se ha impuesto una única forma de pensamiento:
Grupos más potentes que
los Estados llevan a cabo una razia sobre el bien más precioso
de las democracias: la información. ¿Tratan de imponer
su ley al mundo entero o, por el contrario, desean abrir un nuevo
espacio de libertad para el ciudadano? Ni Ted Turner, de la CNN;
ni Rupert Murdoch, de News Corporation Limited; ni Bill Gates,
de Microsoft; ni otras tantas decenas de nuevos amos del mundo,
han sometido jamás sus proyectos al sufragio universal.
La democracia no se ha hecho para ellos. (...) No tienen tiempo
que perder, sus productos y sus ideas atraviesan sin obstáculos
las fronteras de un mercado globalizado. (...) Procedentes (una
vez más) de Estados Unidos, pero alegremente retomadas
por los europeos, estas nuevas prédicas sirven a los intereses
del capitalismo mundial5.
De esta manera, en el terreno informativo,
también hay unas empresas que dominan el mundo y que se sitúan
en la zona desarrollada del planeta. Es así como comprobamos
que los seis grandes grupos de comunicación en el mundo son
norteamericanos y europeos, y que extienden su área de influencia
más allá de sus fronteras contribuyendo a difundir
un flujo informativo que conecta con sus intereses occidentales.
Asentados como una parte más
del poder económico, estos grupos cuentan además con
el beneplácito y la manga ancha de una elite política
que los protege y los ampara. En apariencia se hablará de
pluralismo, pero en la práctica se desregulará el
mercado para proseguir con las concentraciones y el ritmo cada vez
más salvaje en el sector. El buen entendimiento entre los
elementos políticos, económicos y mediáticos
permitirá, además, el intercambios de favores. El
ejecutivo apoyará el crecimiento y la ampliación en
los límites de la propiedad, mientras las corporaciones mantendrán
la unidireccionalidad del mensaje para evitar el “desorden
social”. Esta práctica puede alcanzar cotas de propaganda
en momento de crisis, como quedó puesto de manifiesto en
la Guerra de Irak a través de los medios americanos. Se trataba
de mantener favorable a la opinión pública, por lo
que los medios de este país se tornaron unánimes a
la hora de realizar un periodismo patriótico. La maquinaria
ha de seguir funcionando, aunque en el camino pueda quedar más
que herida la verdad.
El mensaje manipulado: un
ejemplo a través de la Guerra de Irak Como acabamos de
ver, la información sufre hoy en día las consecuencias
de un sistema mercantilizado que antepone el resultado económico
a la función pública. No es extraño así
que, en la consecución de este interés, el mensaje
sufra un proceso de manipulación que puede resultar más
que evidente, pero que también puede diluirse a través
de mecanismos no reconocibles por el receptor.
Si esto ocurre con la información
diaria, la que se produce en momentos de crisis resulta todavía
más contaminada por la confluencia de intereses mercantilistas
con fines propagandísticos. Entre estas circunstancias, vamos
a destacar especialmente, las técnicas utilizadas durante
las distintas fases de la Guerra del Golfo, desde la primera incursión
norteamericana a comienzos de los noventa hasta la última
invasión en toda regla ocurrida durante 2003.
En efecto, la primera Guerra del
Golfo, en 1991, puso de manifiesto las diferentes tácticas
empleadas para manipular la información por parte de los
medios occidentales, especialmente los norteamericanos. De hecho,
cuando se produce el bombardeo sobre Bagdad, la única televisión
que retransmite las imágenes es la CNN, de la que tomarán
la señal el resto de las cadenas de todo el mundo. Podemos
así afirmar que se trató de un conflicto donde se
censuró, se manipuló e incluso se inventó información.
En este sentido, la complicidad entre los grandes medios y la cúpula
político-militar hizo posible la retransmisión de
unos contenidos desvirtuados:
Indeed, to understand how television
became ‘Pentavision’, it is necessary to consider
not just how negative dimensions of the management system prevented
news media from reporting certain aspects of the war but how readily
reporters succumbed to the positive side of news management, relaying
event through the eyes, and in the terminology, of the military.
(...) Euphemisms were the order of the day. Emitting a stream
of ‘bovine scatology’ (one of Schwarzkopf´s
more colourful coinages, though applied by him to journalists’
stupid questions rather than to the briefings) the briefer used
opaque jargon to obscure reality, so that civilian casualties
became ‘collateral damage’ while ‘degrading
capabilities’ was the preferred substitution for bombing7.
Así, durante los meses que
duró la guerra se puso de manifiesto que los periodistas
acataban las órdenes de sus empresas, las cuales tampoco
dudaron en hacer suyas las consignas dictadas por el gobierno. Se
trataba de hacer un periodismo patriótico, en el que la distinción
entre quiénes eran los buenos y quiénes los malos
quedara completamente clara. No sólo se censuró información,
sino que en ocasiones se mintió y se inventaron falsas noticias
con una más que sobrada intención propagandística:
En 1990, la organización
Ciudadanos por un Kuwait Libre, consiguió convencer a una
América reticente de la necesidad de que estallara la guerra
en el Golfo. Sostenido por George Bush padre, este grupo hizo
creer a la prensa mundial que los soldados iraquíes habían
matado a niños kuwaitíes, retirándolos de
las incubadoras; una cínica operación de intoxicación,
brillantemente realizada gracias al savoir faire de un miembro
competidor del Rendon Group8,
Hill y Knowlton, cuyo antiguo responsable de la Oficina de Washington,
‘Torie’ Clark, es hoy portavoz del Pentágono9.
Cuando siete años después,
la administración Clinton bombardeó de nuevo la ciudad
iraquí, la historia se repitió. Fue también
la CNN, sorprendentemente instalada allí como única
emisora internacional, la que volvió a emitir para el resto
del planeta. Desde miles de hogares, los espectadores contemplaron
una lluvia de bombas, al tiempo que escuchaban el mensaje del presidente
estadounidense para justificar la acción. Alzándose
como salvador de su país y del mundo entero, Clinton arremetió
contra Sadam Hussein acusándole de no colaborar con los inspectores
de la ONU que se encontraban en Irak para comprobar si poseía
o no armas de destrucción masiva. Y el mundo entero creyó
el mensaje, aunque se produjera en medio de un proceso que cuestionaba
la permanencia en el cargo de Clinton debido al asunto Lewinsky.
Entre uno y otro acontecimiento
se pudo percibir, sin embargo, cierta variación a la hora
de informar por parte de los medios occidentales, a excepción
de los norteamericanos. Tras la contienda de 1991, fueron muchas
las voces que se alzaron en contra de la manipulación informativa
que se había llevado a cabo con un absoluto desprecio a la
verdad. La crítica dio paso a la toma de conciencia por parte
de la profesión periodística, especialmente en Europa.
Por este motivo, cuando se producen los bombardeos de 1998, podemos
observar una variación en la manera de informar de muchos
profesionales que, a pesar de las recomendaciones norteamericanas,
intentaron mostrar una versión alternativa.
Insistimos en que estos planteamientos
no van a afectar a los medios norteamericanos que en 2003 vuelven
a alinearse con las directrices propagandísticas del gobierno
norteamericano. En febrero de ese año, Colin Powell muestra
en la ONU unas fotografías como pruebas irrefutables de que
Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva en
su territorio. Algo más que cuestionables, las imágenes
se convierten en la justificación necesaria para iniciar
la segunda Guerra del Golfo que significará finalmente el
desmantelamiento del régimen iraquí.
Durante la invasión, los
medios del país se tornan unánimes en el apoyo a la
administración Bush. Los mecanismos utilizados demuestran
que la manipulación puede ser ejercida de múltiples
maneras. Entre las más burdas, encontramos la censura explícita
llevada a cabo por el gobierno norteamericano sobre el informe remitido
por el Gobierno de Irak a la ONU en relación a las armas
de destrucción masiva.
Tal y como publicó el periódico
alemán Die Tageszeitung en diciembre de 2002, y
puso de manifiesto Project Censored 2004, el ejecutivo
norteamericano quitó literalmente 8.000 de las 11.800 páginas
del informe original. En ellas se hacía referencia, según
un artículo publicado por Michael I. Niman en The Humanist
y en ArtVoice en la primavera de 2003, a las implicaciones
que los diferentes gobiernos norteamericanos tenían en la
provisión de armamento prohibido a Irak:
The missing pages implicated 24
U.S.-based corporations ante the successive Ronald Reagan and
George Bush Sr. Administrations in connection with the illegal
supplying of Saddam Hussein’s government with myriad weapons
of mass destruction and the training to use them10.
Pero no sólo se ocultó
información, también se intentó censurarla
afectando a la propia labor informativa. Ya hemos contado en otro
artículo que, poco antes de que las tropas norteamericanas
entraran en Bagdad, el Pentágono había pedido a los
periodistas que abandonaran la capital iraquí. Conscientes
del poder sobre la opinión pública, las tropas norteamericanas
preferían no contar con testigos directos en su entrada a
la ciudad, símbolo definitivo de la caída del régimen
de Sadam. Además, Colin Powell advirtió a los periodistas
del peligro que corrían “no sólo por la amenaza
de una potencial acción militar, sino por el peligro de que
Sadam Husein tome rehenes”11.
Un día antes de la toma de Bagdad, la amenaza se cumplió
cuando un tanque estadounidense disparó contra el Hotel Palestina,
donde se alojaba la prensa internacional. Dos profesionales de la
información, entre ellos el cámara español
José Couso, murieron en el ataque, justificado ante la opinión
pública como una acción en una zona de intensos combates.
Aunque la versión ofrecida fue más que puesta en duda
por otros periodistas presentes en Bagdad, el entonces presidente
del Gobierno declaró públicamente que los informadores
“conocían el alto riesgo que podía suponer su
presencia allí, riesgo que desgraciadamente se había
materializado”12. La afirmación
fue hecha por José María Aznar en un encuentro con
George Bush, cuya política en la guerra fue perfectamente
asimilada por el ejecutivo español, también en materia
informativa:
No fue Powell el único
que públicamente pidió a los periodistas que huyeran
y dejaran de hacer su trabajo. El propio gobierno español
se dedicó a llamar a los responsables de los medios de
comunicación que tenían reporteros en la zona para
que los sacaran de allí. Desde Moncloa, desde vicepresidencia
de Gobierno, desde el Ministerio de Defensa, desde la sede del
Partido Popular en la calle Génova, se instaba a directores
y responsables de televisiones, radios y periódicos a que
levantaran a su gente de Bagdad. Las llamadas las efectuaban directamente
ministros y secretarios de Estado. Hubo una auténtica psicosis
de evacuación forzosa entre los reporteros que estábamos
en Bagdad porque el gobierno español asumía la política
comunicativa estadounidense. Se trataba de librar una guerra ilegal,
no avalada por las Naciones Unidas, y contra la que se posicionaba
la mayor parte de la opinión pública, por eso, cuanto
menos testigos hubiera mejor13.
Esta estrategia de control tuvo
también otra ramificación a través de los “periodistas
empotrados”. Es decir, no sólo se mandaron consignas
a los medios de manera general, sino que el Pentágono se
encargó de incluir a informadores dentro de las unidades
militares. La iniciativa fue calificada como un “rotundo éxito”
por parte del Pentágono, pero cabe preguntarse por qué
fue tan celebrada a la vista de los requisitos impuestos. Por ejemplo,
entre las reglas a cumplir por este tipo de periodistas se encontraba
el que no emitieran informaciones sobre operaciones en curso a menos
que fueran autorizadas por el comandante al mando. En el mismo sentido,
sólo se podrían publicar datos relevantes a la fecha,
hora o localización de las misiones y acciones militares
si eran descritos en términos generales. Se producía,
de esta forma, una rendición de la labor informativa al mando
militar, quedando los periodistas “cautivos, prisioneros”14
de las unidades a las que acompañaban.
Si esta tarea de control se produce
de manera efectiva, existe otra forma de manipulación informativa,
en este caso por omisión. Nos referimos a la ocultación
de elementos que pueden provocar una actitud negativa de la opinión
pública respecto a la Guerra de Irak. Famosas fueron las
fotos de los ataúdes con banderas norteamericanas que transportaban
los cuerpos sin vida de soldados caídos en Irak, pero tampoco
cuentan nada los medios de aquellos heridos en la guerra. La consigna
es que no se vean las secuelas que el conflicto está dejando
también sobre el ejército norteamericano, en la mayor
parte de las ocasiones jóvenes menores de treinta años
que quedan mutilados de por vida ante el desconocimiento de la población
en general. Según información publicada en El
Mundo en enero de 2004:
Al menos 10 soldados americanos
resultan heridos cada día en Irak. La proporción
es ya de siete por cada uno de los 496 muertos, pero el Pentágono
es cada vez más impreciso. El último parte oficial
habla de 2.89 heridos, aunque hace tres semanas trascendió
la noticia de que se han producido otras 8.581 ‘evacuaciones
médicas’ desde que empezó la guerra, muchas
de ellas causada por la misteriosa neumonía que unos atribuyen
a las vacunas del ántrax y otros al uranio empobrecido15.
Todas estas técnicas intentarán
además la exaltación patriótica, con oscuros
ejemplos, como el del rescate de la soldado Lynch, más cerca
de un guión de Hollywood que de la auténtica realidad.
Se trataba de una forma de apelar a las emociones de la población,
que recibe con entusiasmo las actitudes heroicas que rescatan además
el mito de la patria como sentimiento colectivo16.
Así pues, la combinación
de elementos simplificadores, la censura y el control de la información
fueron determinantes a la hora de lanzar un mensaje manipulado y
al servicio de la elite dominante en Estados Unidos. Un año
después de la invasión a Irak, el ejecutivo estadounidense
reconoció que no había encontrado armas de destrucción
masiva en Irak y que era también improbable encontrar nexos
de unión entre Al Quaeda y el régimen de Sadam Hussein.
Poco importaba. Los estadounidenses habían asumido el mensaje
manipulado: la Guerra de Irak formaba parte ya de la política
internacional de su país.
Notas: 1
Vid. en español: SCHILLER, Herbert I. : Los manipuladores
de cerebros, Ed. Gedisa, 2ª Edición, Barcelona,
1987. La primera edición es de 1974, Buenos Aires. 2 MATTELART, Armand: Historia
de la utopía planetaria. De la ciudad profética a
la sociedad global, Ediciones Paidós Ibérica,
Barcelona, 2000, pp. 431-432. Título original: Histoire de
l’utopie planétarie: de la cité prophétique
à la société globale. Publicado en Éditions
La Découverte s& Syros, París, 1999. 3 Vid. REIG, Ramón: Dioses
y Diablos mediáticos, Urano Tendencias, Barcelona, 2004,
p. 125. 4 CHOMSKY, Noam y HERMAN, Edward:
Los guardianes de la libertad, Traducción de Carme Castells,
Grijalbo, Mondadori, Barcelona, 1990. Vid. PINEDA CACHERO, Antonio:
“El modelo de propaganda de Noam Chomsky; medios mainstream
y control del pensamiento”, en Ámbitos, número
6, Universidad de Sevilla, 2001. 5 RAMONET, Ignacio: La tiranía
de la comunicación, Editorial Debate, Barcelona, 2002,
pp. 165-166. 6 Vid. SIERRA, Francisco: “Guerra
informativa y sociedad televigilada”, en Voces y Culturas,
nº 15, I Semestre 2000, pp. 89-105. 7 CARRUTHERS, Susan L.: The
Media at War, Ed. Macmillan Press Ltd., London, 2000, pp. 142-143. 8El autor se refiere a la empresa
Rendon Group, dedicada a la ejecución de campañas
de propaganda clandestina por encargo del Pentágono. 9 “Los dos frentes de la
noticia”, Suplemento El Semanal, 30 de marzo de 2003,
p. 20. 10 Véase Censored
2004, Media Democracy in Action, Seven Stories Press, New York,
USA, 2003, p. 42. Extraido del artículo “What Bush
Didn’t Want You to Know about Iraq”, firmado por Michael
I. Niman en The Humanist and ArtVoice, March/April 2003. 11 SISTIAGA, Jon: Ninguna
guerra se parece a otra, Ed. Plaza y Janés, Barcelona,
2004, p. 133. 12 Vid. “Aznar dice que
los periodistas muertos ‘asumieron el riesgo’”,
en El Mundo, jueves 10 de abril de 2003, p. 14. 13 SISTIAGA, Jon: Op. Cit.
pp. 133-134. 14 Vid. FERREIRA, Leonardo y
SARMIENTO, Miguel: “Prensa en Estados Unidos ¿un siglo
de ética perdida?, en Chasqui, nº 85, Marzo
2004, pp. 63-64. 15 Vid. “Los lisiados
ocultos de Bush”, en Crónica, El Mundo, domingo
11 de enero de 2004, pp. 6-7. 16 Vid. LABIO BERNAL, Aurora:
“Medios de comunicación y propaganda. El caso de Elián
González”, en Estudios sobre el Mensaje Periodístico,
número 9, 2003, pp. 189-202. Referencias: AA.VV.: Censored 2004, Media
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“Los lisiados ocultos de Bush”, en Crónica, El
Mundo, domingo 11 de enero de 2004, pp. 6-7.
El elemento primordial del control social, es la estrategia de la distracción consistente en desviar la atención del público de los problemas importantes y de las mutaciones decididas por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación continua de distracciones y de informaciones insignificantes.
La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al publico de interesarse a conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y de la cybernética.
"Mantener la atención del publico distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener el publico ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja con los otros animales." (cita del texto "Armas silenciosas para guerras tranquilas")
2. Crear problemas, después ofrecer soluciones
Este método es también denominado "problema-reacción-solución". Se crea primero un problema, una "situación" previsto para suscitar una cierta reacción del publico, a fin que este sea el demandante de medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desarrolle o intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad o policíacas en detrimento de la libertad. O también: crear una crisis economica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios publicos.
3. La estrategia de la degradación
Para hacer aceptar una medida inaceptable, es suficiente aplicar progresivamente, en "degradado", sobre una duración de 10 años. Es de esa manera que condiciones socio-económicas radicalmente nuevas han sido impuestas durante los años 1980 a 1990. Desempleo masivo, precariedad, flexibilidad, relocalización, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que habrían provocado una revolución si hubieran sido aplicados bruscamente.
4. La estrategia del diferido
Una otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es de presentarla como "dolorosa pero necesaria", obteniendo el acuerdo del publico en el momento para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero por que el esfuerzo no es desplegado inmediatamente. Enseguida por que el publico, la gente, tiene siempre tendencia a esperar ingenuamente que "todo irá mejor mañana" y que el sacrificio demandado podrá ser evitado. En fin, esto deja mas tiempo al publico para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarlo con resignación cuando llegue el momento.
Ejemplo reciente: el pasaje hacia el Euro y la perdida de soberanía monetaria y económica han sido aceptados por los países Europeos en 1994-1995 para una aplicación en el 2001. Otro ejemplo: los acuerdos multilaterales del ALCA (o FTAA) que los Estados Unidos han impuesto en el 2001 a los países de todo el continente americano (Centro y Sudamérica) a pesar de sus reticencias, concediendo una aplicación y vigencia diferida para el 2005.
5. Dirigirse al público como a niños de baja edad
La mayoria de los spots de publicidad dirigida al gran publico utiliza un discurso, argumentos, personajes, y un tono particularmente infantil, muchas veces proximo a lo débil, como si el espectador fuera un nino de baja edad o un deficiente mental. Cuanto mas se intente buscar enganar al espectador u oyente, mas se tiende a adoptar un tono infantilizante.
Si se dirige a una persona como si tuviera la edad de 12 años entonces, en razón de la sugestibilidad, ella tendrá, con cierta probabilidad, una respuesta o reacción también desprovista de sentido critico al igual que una persona de 12 años." (cf. "Armas silenciosas para guerras tranquilas")
6. Utilizar el aspecto emocional más que a la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para hacer corto circuito al análisis racional, y por ende al sentido critico de los individuos. Además, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o insertar ideas, deseos, miedos o temores, pulsiones, o inducir comportamientos...
7. Mantener al publico en la ignorancia y la idiotez
Hacer de forma que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud.
"La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre o mediocre posible, de forma que la brecha de la ignorancia que aísla las clases inferiores de las clases sociales superiores sea y permanezcan incomprensible para las clases sociales inferiores."
(cf. "Armas silenciosas para guerras tranquilas")
8. Promover al público a complacerse en la mediocridad
Promover al publico a encontrar "cool" (bien) el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto...
9. Reemplazar la revuelta por la culpabilidad
Hacer creer al individuo que el solo es responsable de su desgracia, a causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en vez de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto-devalúa y culpabiliza, lo que genera un estado depresivo del cual uno de sus efectos es la inhibición de la acción. Y sin acción, no hay revolución!...
10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una brecha creciente entre los conocimientos del publico y aquellas poseídas y utilizadas por las elites dirigentes. Gracias a la biología, la neurobiología, y la psicología aplicada, el "sistema" ha logrado a un conocimiento avanzado del ser humano, a la vez físicamente y psicológicamente. El sistema ha alcanzado a conocer mejor el individuo común de lo que él mismo conoce de sí. Esto significa que en la mayoría de los casos, el sistema posee un más gran control y un más gran poder sobre los individuos que los individuos ellos-mismos.
Director: Adam Curtis
Título Original: The Century of the self
Productor: Adam Curtis, Lucy Kelsall, Stephen Lambert
Guión: Adam Curtis
Distribuído por: BBC Four
Año: 2002
Duración: 240 min (Los 4 episodios)
País: Reino Unido
Adam Curtis examina en The Century of The Self, la historia y las consecuencias de la aplicación de las técnicas del psicoanálisis freudiano a la publicidad, el mercadeo, las relaciones públicas y, por extensión, a la política en el Siglo XX.
El resultado es un documental en cuatro partes, aterrador y revelador al mismo tiempo. Partiendo de la carrera del sobrino de Freud en los Estados Unidos, Edward Bernays, The Century of the Self cuenta cómo el psicoanálisis está en las bases de campañas que buscaban motivar a la mujeres a fumar en público o justificar el derrocamiento de Jacobo Arbenz, un presidente guatemalteco elegido democráticamente.
Capítulo 1 La máquina de la felicidad
¿Pero cómo hizo el sistema para mantenernos supuestamente libres y controlados a la vez? Para ello Adam Curtis repasa el trabajo e influencia de Edward Bernays, el sobrino de Freud que inventó el trabajo de Relaciones Públicas (antes llamado Propaganda) y que utilizó los conocimientos psicoanalíticos de su tío sobre el inconsciente para crear para las corporaciones y la CIA métodos de control y dominio sobre las masas. Bernays le enseñó al sistema que ligando los productos industriales a los deseos inconscientes de los individuos, se podía lograr que estos hicieran cosas que inicialmente no querían o no necesitaban.
Capítulo 2: La fabricación del consentimiento
Tras la II Guerra Mundial, debido a las numerosas depresiones en el ejército y a las imágenes de los campos de concentración, se empezó a prestar atención a los sentimientos de los ciudadanos. La oposición que el gobierno había mostrado a las empresas cedió, y aceptó la necesidad de controlar el animal que llevamos dentro, recurriendo a los psicoanalistas que prometían poder controlar esas fuerzas interiores y hacer que los ciudadanos se convenciesen y fuesen unos sólidos defensores de la democracia. Ciudadanos que no cayesen fácilmente presa de las fuerzas interiores que tenían dentro, si es que algún día se desataban. Liderando al movimiento psicoanalista estaba Anna Freud, hija de Freud, que creía que la manera de hacer fuerte al individuo es enseñarle a adaptarse a las reglas de la sociedad. Según ella era inútil cuestionar la realidad que nos rodea, había que formar ciudadanos felices que encontrasen su lugar en la sociedad que les ha tocado vivir.
La salud mental se convirtió en prioridad nacional y se formaron a muchos profesionales y se abrieron muchos centros. Pero los freudianos no solo vigilaban la salud del ciudadano, sino que también eran contratados para controlar y adoctrinar al consumidor. Aplicaron los métodos del psicoanálisis y preguntaron de manera indirecta por los productos y mediante “grupos de discusión” lograban ser conscientes de deseos que los propios consumidores ignoraban y así aumentaban las ventas de sus clientes. De esta manera, Dichter y otros psicoanalistas se hicieron ricos e influyentes en EEUU.
Ciertas élites compartían la idea con los psicoanalistas de que no se podía dejar sola a la masa irracional del pueblo. Era necesario que se la guiase. Aunque al principio se trataba de tranquilizar a la gente de sus miedos, como la guerra nuclear y los comunistas, Bernays propuso aprovechar esos miedos no para controlarlos sino para usarlos como arma en la Guerra Fría, haciendo pasar por comunistas a todos los que se oponían a los objetivos de EEUU y así obtener el apoyo del pueblo. De esta manera, Bernays, formó parte de planes secretos para derrocar al gobierno de Guatemala que se oponía a empresas norteamericanas, haciéndolo pasar por aliado de la URSS. Ahora el miedo ya no sería un problema o una preocupación para el gobierno, sino una solución para implantar su política
Capítulo 3: Hay un policía en nuestras cabezas que debe ser destruido Una vez que el icono del psicoanalista cayó, emergieron todos sus enemigos como triunfadores, proponiendo toda clase de respuestas liberalizadoras en un mercado de la insatisfacción donde el capitalismo y los políticos de la derecha se adaptaron rápidamente para sacar beneficio de este ansia de liberación, respuestas y deseos infinitos. Paradójicamente esto produciría unos consumidores más manipulables que cualesquiera otros del pasado.
Uno de los críticos del psicoanálisis era Wilhelm Reich, antiguo discípulo de Freud. Reich creía que dentro del ser humano había bondad, y que el hecho de reprimir sus instintos era lo que hacía a la gente peligrosa. Reich murió sin mayor trascendencia para la psicología, presa de sus descabelladas teorías sobre la libido como fuerza propulsara del ser humano. Pero se recuperaría lo fundamental de su crítica en los 60.
Mientras, en las calles, se sucedían las protestas por la Guerra de Vietnam. El estado quería unos consumidores entretenidos mientras se libraba una guerra ilegal. Los estudiantes y la izquierda se rebelaron contra el estado y los publicistas que les habían metido un policía dentro de sus cabezas, y reaccionaron intentando dañar al gobierno. Pero no lo consiguieron y fueron repelidos violentamente, así que al no poder con el que implantó al policía en sus cabezas, intentaron quitarse al propio policía dentro de sus cabezas. Cambiar el interior de uno mismo, para llegado el momento, salir y cambiar el exterior.
En esa línea, el centro Esalen, dirigido por anti-psicoanalistas rescató la filosofía de Reich y se atrevió con algunos problemas sociales para demostrar su eficacia.
La industria se dio cuenta de que debían fabricar productos, no para que los consumidores se sintieran parte del conjunto feliz de la ciudadanía, sino para que se sintieran únicos en una masa uniforme, para expresar su individualidad. Los productos siempre se asociaron a emociones, lo novedoso aquí fue que ahora se asociaban al conjunto del individuo, a su esencia, su forma de ser, su forma de vida, su individualidad. Esto era un reto para la industria porque no se podían fabricar tal variedad de productos para satisfacer todas las individualidades, no sería rentable por el coste de fabricación de cada producto.
Entonces llegó Werner Erhard, y con sus técnicas (EST) dio una vuelta más de tuerca. Decía que Esalen se quedaba corto, porque no había ningún yo interior, bueno o malo, estábamos vacios y por tanto podíamos ser quien quisiéramos ser, el yo lo construíamos nosotros mismos, independientemente de la realidad exterior. Pero entonces la anterior idea de cambiar desde dentro para luego cambiar el exterior, no se vería culminada, ya que el exterior era secundario en la persecución de la felicidad.
Para satisfacer las necesidades de auto-creación de estos yoes, el capitalismo se especializó en conocer los tipos de persona. Categorizó a la población según sus deseos con la ayuda de Masslow y su jerarquía de necesidades. En la cúspide estaba la auto-realización: los más libres, y los que habían cubierto todas las necesidades de los estratos inferiores. Usaron cuestionarios y encontraron que podían identificar a los que estaban en la cúspide de la jerarquía, no por su clase social, sino porque básicamente expresaban sus “altas necesidades” de unas cuantas maneras, finitas y diferentes de ser. Eran los estilos de vida individualistas dirigidos hacia el interior.
En la política de los 80 Reagan y Thatcher ganaban gracias al apoyo de diferentes clases sociales que solo tenían en común que eran auto-realizados, y necesitaban líderes que les hablasen en clave de individualismo y auto-realización, que les permitiesen al pueblo ser lo que querían ser sin interferencias del exterior.
Ahora los ordenadores podían fabricar una variedad mayor de productos manteniendo la rentabilidad. Se había creado un mercado para contentar a una generación de descontentos con el sistema.
Capítulo 4:Ocho personas cantando vino
Las ideas de Bernays habían evolucionado hasta crear toda una industria dedicada a conocer los deseos que se escondían en la mente del individuo: el marketing. La herramienta principal eran los grupos de discusión, que en una vuelta más de tuerca terminaron usándose como herramienta electoral. Esta vez sería la izquierda la que copiaría las técnicas de los negocios para retomar el poder, pero con ello violentarían sus propia ideología y caerían presos de la codicia del nuevo yo individualista.
Al principio, en Gran Bretaña fueron reacios a investigar dentro de la mente de los ciudadanos, y se limitaron a dividir a la población en clases sociales y preguntarles directamente por sus preferencias políticas usando las habituales encuestas de la época. Cuando la recesión de mediados de los años 70 amenazaba al mercado y al consumo, la industria británica tuvo que acceder a investigar los deseos más íntimos de la gente por comprar y se empezaron a usar los grupos de discusión con los consumidores.
Este mundo del marketing que atendía a los deseos más superficiales y primitivos del individuo asaltó todos los sectores de la sociedad, incluido el periodismo, donde tradicionalmente habían gobernado unas élites intelectuales que velaban por unos valores minoritarios y lejanos de la satisfacción inmediata. Ya no había manera de escribir libremente un artículo en ciertos medios porque el marketing y las alianzas empresariales obligaban a mencionar de una determinada manera marcas, personalidades, eventos…etc.
Durante los 80, Thatcher en Gran Bretaña y Reagan en EEUU, ambos apelaron al individualismo, a los deseos y miedos inconscientes, y legitimaban la negación de la compasión, como si ser pobre fuera una elección. La derecha conectó de manera natural con ese electorado que perseguía únicamente la satisfacción de sus intereses y cosecharon numerosas victorias.
La tradición de izquierdas bebía del legado de Roosevelt: promocionar los sindicatos, las asociaciones de consumidores y la asistencia para los pobres para poner freno al capitalismo desenfrenado que había producido la depresión de los años 30. Pero ahora, la izquierda, tanto en EEUU como en Gran Bretaña, después de sucesivas derrotas y ante una derecha que conquistaba al electorado apelando a sus deseos individualistas, comenzaba a plantearse hacer lo mismo para recuperar el poder. Pero, al hacerlo, tendrían que violentar algunas de sus políticas clásicas. Tendrían que prometer bajar los impuestos (cuando solían aumentarlos para mejoras sociales) y tendrían que restringir las ayudas a los necesitados. Ahora, la izquierda se debía a un nuevo tipo de votante que exigía atención para sus intereses individuales, y completamente desconectado de las necesidades colectivas: los indecisos, cruciales para ganar.
Al principio, Clinton se mantuvo fiel a la tradición demócrata, pero cuando vio peligrar su reelección cedió a tratar a los ciudadanos como meros consumidores a los que seducir con técnicas de marketing. De esta manera los votantes indecisos, que eran la clave para ganar las elecciones, pasaron a ser el objetivo de la campaña electoral y de numerosos grupos de discusión.
A través de esos deseos e inquietudes que no tienen nada que ver con la política, se estudiaba a los votantes indecisos para saber que prometerles y conseguir su voto. No se trata de saber cuáles son sus preferencias políticas sino qué es lo que necesitan para continuar con sus estilos de vida. Estos votantes pedían algo para sí mismos a cambio de sus impuestos y los políticos creían estar atendiendo a una mejor forma de democracia (frente a unas viejas elites que sabían lo que era mejor para el conjunto de la sociedad) que respetaba los deseos más auténticos de sus ciudadanos. Pero en realidad el gobierno se había puesto en manos de opiniones superficiales, espontaneas y a menudo contradictorias que lo mismo pedían bajar los impuestos que inversiones en servicios públicos. Al centrarse en los indecisos los políticos de la izquierda estaban presos de los caprichos de sus votantes. Caprichos que a menudo eran inconscientes. Se podría decir que la política estaba en manos de unas cuantas personas reunidas en torno a un producto para conseguir descifrar lo que su subconsciente les decía sobre el mismo. Prácticamente la toma de decisiones políticas se reducía a lo que ocho personas catando vino pudieran opinar dando rienda suelta a su imaginación y subconsciente... convenientemente interpretado por los expertos del marketing.
La izquierda creía haber conectado con la población de una manera más auténtica y democrática al asumir las técnicas de marketing de Bernays. Pero olvidaron que esas técnicas tan solo parecían democráticas, porque lo cierto es que se crearon con la intención de someter a la gente a los intereses y beneficios de las grandes corporaciones que buscaban al consumidor ideal indagando en los sentimientos más profundos e irracionales del ciudadano. No se trata de la libertad del individuo para decidir una política mejor, sino la libertad de las empresas (y ahora de los políticos) para encontrar los mecanismos subconscientes que hagan reaccionar a los individuos de una determinada manera.
En Honduras hubo lisa y llanamente un golpe de Estado. Un general de la vieja escuela, de los formados por los Estados Unidos para combatir “el enemigo interior”, más un senado díscolo y fiel a las viejas oligarquías centroamericanas, pretende dar por finalizada una gestión que, si bien puede ser criticable en algunos aspectos como todas las gestiones de gobierno, está sujeta a la Constitución y las leyes que rigen a la nación hondureña y es expresión de la voluntad soberana de los hondureños. Remplazar la legalidad por medidas de excepción, por nombramientos de urgencia, apresar al presidente y expulsarlo del país, es lisa y llanamente un golpe de Estado. No hay eufemismos que oculten lo que realmente ocurrió: un golpe de Estado.
Pero la prensa española, desde el primer momento, desde los primeros rumores que alertaban de la anormalidad en Honduras, se preocupó más por presentar al presidente Manuel Zelaya como el único responsable de lo ocurrido, que de condenar de antemano cualquier violación del juego democrático. Valiéndose de “fuentes sin confirmar”, se presentó al presidente Zelaya como a un provocador que habría llamado a un referéndum inconstitucional cuyo único objetivo era perpetuarse en el poder. Ahora, a menos de veinticuatro horas y gracias a la televisión venezolana, sabemos que se trataba de una encuesta sin carácter vinculante, que apuntaba a conocer la opinión de los hondureños respecto de si era o no conveniente impulsar reformas a la constitución. La prensa española tiene corresponsales y enviados especiales en Honduras, pero ha sido gracias a la televisión venezolana que el mundo se ha enterado de la presencia de observadores internacionales, incluidos representantes de los Estados Unidos, que estaban en Honduras para verificar el carácter legal y la limpieza de la encuesta. Y fueron esos observadores los primeros en denunciar y condenar sin ambigüedades el golpe de Estado.
Para la prensa española lo relevante era que la constitución hondureña no permite la realización de consultas con forma de referéndum -siempre vinculantes- en un lapso de tiempo determinado antes y después de unas elecciones. Se decía, se informaba, con lenguaje sibilino, que el presidente Zelaya había violado la constitución y, de una manera más vil aún, sin palabras -porque la desinformación provoca silencios e inmovilidades-, se invitaba a considerar a Zelaya como el único responsable de lo que ocurriera.
Para la prensa española Zelaya es “un hombre de Chávez”, se citaba que, pese a ser un liberal, había dado un giro a la izquierda que lo acercaba a las posiciones del presidente venezolano, pero se omitía señalar que en casi toda América Latina, con diversas expresiones y también con excepciones –Colombia por ejemplo- está enmarcada un proceso de cambios estructurales, sociales, políticos , económicos y culturales, que garantizan el imperio de la legalidad y la normalidad democrática en un continente que se vio privado de esas conquistas de la sociedad civil. Décadas de golpes de Estado y cuartelazos impulsados por los Estados Unidos hicieron de América Latina un espacio geográfico en donde la democracia era casi una quimera.
La prensa española, responsable de una sociedad desinformada y que se auto sustenta en sus prejuicios, sobre todo en lo que refiere a América Latina, en los momentos en que había que condenar sin paliativos el golpe de Estado en Honduras, se empeñaba más en demostrar ciertas excentricidades del mandatario constitucional hondureño, como que su hija habría denunciado que le impedía tener novio hasta que cumpliera treinta años, o que él y su familia “habrían estado involucrados” en una serie de asesinatos no aclarados. Qué lejos quedan los tiempos en que los periodistas y los directores de periódicos sabían separar la paja del trigo.
Hoy, Lunes 29 de Junio, un artículo de El País habla de “La tentación de la presidencia vitalicia”, y el tono de la información -todo lo impreso en un periódico es información o desinformación- apunta a que una vez más el presidente Zelaya es el único responsable de lo ocurrido pues habría caído en esa terrible tentación de repetir mandato. Me temo –porque soy optimista- que el autor del artículo ignora que Felipe González fue presidente del gobierno español entre 1982 y 1996, que François Mitterrand fue presidente de la república francesa entre 1981 y 1995, que Helmuth Kohl fue canciller de Alemania entre 1982 y 1998, y que Margaret Tatcher fue primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990. Todos ellos gobernaron, para bien y para mal, por más de diez años sus respectivos países, y sólo a un imbécil se le ocurriría pensar que esas largas permanencias en el poder pusieron en peligro las democracias europeas.
Pero Honduras es un país centroamericano, es parte de América Latina, y para la prensa española el continente americano sólo puede ser analizado y explicado desde el prejuicio. Cito textualmente del artículo: “La lista de los mandatarios latinoamericanos que lo han conseguido (prolongar sus períodos al mando de sus naciones) o lo intentan se expande de norte a sur de la región. En la mayoría de los casos, el carisma y la popularidad adquiridos en su primer mandato, les inyectan unas ansias de permanecer en el poder que muchos consideran irresponsables”.
Mi amigo, el maestro de periodistas italianos, Gianni Mina, me señaló una vez las gotas de veneno subliminal que se cuelan en este tipo de artículos de “análisis” y que violan el derecho a la información. “ La lista de los mandatarios que lo han conseguido o lo intentan se expande de norte a sur de la región”. Ningún español, acostumbrado a la desinformación, le pedirá al autor del artículo esa “lista que se expande”. Ningún español conforme con la desinformación le pedirá los nombres de algunos de los que consideran irresponsables a quienes integran la lista de mandatarios latinoamericanos que han prorrogado sus mandatos. Ningún español resignado a la desinformación le preguntará si también González, Mitterrand, Kohl y Tatcher integran esa lista de irresponsables.
Para Javier Lafuente, el autor del artículo que he citado, lo ocurrido en Honduras, el golpe de Estado, debe ser entendido desde el prejuicio de un español al que la boina todavía ciñe peligrosamente la frente. Para él “Manuel Zelaya ha protagonizado la última intentona”. Se está refiriendo a la realización de una encuesta no vinculante y sin otro fin que conocer la opinión de los hondureños respecto de hacer o no reformas a la Constitución. Si esto no es prejuicio y casi apología del golpe de Estado, entonces es pura y llana ignorancia de un europeo con olor a fritanga.
Como ya se habrán enterado la derecha retrograda y cobarde de Honduras
-en confabulación con fuerzas externas-efectuó un golpe de estado el
28 de junio en nuestro país.
Violando toda etica, moral y los principios democráticos que éste
grupo de cínicos dicen representar; capturaron al presidente Manuel
Zelaya Rosales, expulsándolo posteriormente del país; igualmente
mantuvieron secuestrados a personas cercanas a su gabinete e
intentaron los mismo con los embajadores de Cuba, Venezuela y
Nicaragua.
Todos los medios de comunicación están comprados por los golpistas y
aseguran que este acto despreciable es una "transición", al más puro
estilo de la decada de los 60 y 70.
Los medios de comunicacion alternativos (radios, televisoras, medios
virtuales) han sido cerrados y confiscado su equipo.
El moviento popular está fuertemente reprimido con violencia y por la
coerción de la libertad de movilización a nivel nacional.
Hay una lista de personas que tienen orden de captura por defender la
propuesta Legitima de la creacion de una Constituyente en Honduras y
por su posición rotunda contra este golpe, entre ellas familiares y
amistades mías y de Marco Antonio.
Estamos pidiendo a toda la comunidad internacional y a ustedes desde
los espacios que sean posibles que pidan a sus gobiernos se pronuncien
a favor de la restitución Inmediata del presidente Manuel Zelaya
Rosales para regresar al orden constitucional y la penalización para
los grupos golpistas.
La accion de la comunidad internacional es de vital importancia
Necesitamos urgentemente su apoyo.
Gracias de antemano,
Liena Isaula.
HOY, ESTA EMISIÓN ESPECIAL TAMBIEN EN: WWW.REDNOSOTRASENELMUNDO.ORG
DE 16:00 A 01:00 HRS.
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Área de la mujer de Radio Vallekas
917 77 33 24
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COMUNICADO
Radio Internacional Feminista, las Petateras y activistas del Movimiento de Mujeres de Honduras, estamos convocando a medios de comunicación nacionales e internacionales, feministas y activistas por los derechos humanos de todo el mundo al Enlace Internacional Informativo Golpe de Estado en Honduras, desde las miradas de las mujeres, que se llevará a cabo el próximo miércoles 1 de julio a partir de las 9 am hasta las 6pm hora centroamericana.
Estaremos enlazandonos en vivo durante todo el día con feministas y luchadoras sociales que están siendo parte de la resistencia popular en contra del golpe de Estado, la represión y la cancelación de las libertades básicas en este país centroamericano.
Usted puede participar:
* Conectándose a la transmisión
* Enlazando la señal y retransmitiéndola a través de su radio, programa radial o sitio web
* Llamándonos para dar su mensaje
* Reportando desde su país.
* Enviando sus preguntas
* Reportando su sintonía.