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sábado, 20 de junio de 2009

Miguel Brieva. El poder de la sátira
























La revista DINERO, Revista de Poética Financiera e Intercambio Espiritual, de Miguel Brieva se transformó en España, con tan sólo cinco números autoeditados, en un objeto de culto gracias tanto a la calidad gráfica desplegada por Miguel Brieva, como a la contundencia del mensaje y de la reflexión en clave de humor que ofrecía en estos libros usando los formatos más variados (historieta, texto de reflexión, viñeta o tira de humor), indagando en esta enfermedad moderna que contagia gran parte de la sociedad: el consumismo desenfrenado.








Miguel Brieva. El poder de la sátira

Alan Fernández

El nombre del dibujante Miguel Brieva (Sevilla, 1974) comenzó a sonar con fuerza hace unos años, tras la publicación de una serie de cómics autoeditados entre los que destacaba el justamente famoso Dinero. Además, Brieva ha colaborado en medios como El País de las Tentaciones, Rolling Stone o Diagonal, dónde hace honor a esa coletilla periodística que insiste en definirlo como un cruce entre El Roto y Robert Crumb.
¿Cuándo empezaste a dibujar? ¿Cuál es el primer dibujo que recuerdas?
Dibujo desde que tengo uso de razón. Como a todos los niños, cuando a mi hermano y a mí nos ponían un lápiz en la mano y un papel delante, nos tirábamos un buen rato garabateando y haciendo batallitas. Lo demás ha sido, básicamente, proseguir en esa inercia sólo que con batallitas más de adulto y considerablemente menos vívidas. No estoy seguro de cuál es el primer dibujo que recuerdo, pero con toda seguridad sería un rayado ininteligible para los demás y, para mí, por ejemplo, un pato.

¿Te consideras ilustrador, humorista gráfico, dibujante de cómics, “profesional” de la sátira?
Me considero dibujante. Es lo que digo, al menos, cuando alguien me pregunta que a qué me dedico mientras esperamos en la consulta del dentista a que nos perforen las encías.


















Respecto a tu labor como dibujante, ¿te sirvió de algo tu paso por el colegio o por la universidad? A tenor de tu obra, la universidad parece un sitio a donde uno no va a aprender sino a luchar para que su vocación no se vaya a pique.
Creo sinceramente que para el dibujo, como para casi todo, fue mucho más estimulante e instructivo el colegio que la universidad. Tuve la fortuna de ir a un colegio pequeño con unos profesores bastante comprometidos con la enseñanza que nos dejaban mucho tiempo para dibujar. Más tarde, en la universidad, y contrariamente a lo que cabría suponer, uno se topa con una dinámica académica aún más hostil al aprendizaje y al libre desarrollo del pensamiento, y se hace lo que se puede. En todo caso, en general, y salvo por las honrosas excepciones de algunos verdaderos maestros, el proceso educativo no es más que un continuo y monocorde desposeimiento de los atributos inherentes al niño (curiosidad, imaginación, percepción de la verdad...) que transforma a un humano potencialmente libre en un ser productivo, limitado y ajustado a los preceptos sociales de cada momento. Durante la educación, tan importante es absorber lo beneficioso de lo que te inculcan, como ofrecer resistencia, aunque sea interior, a las imposiciones y adoctrinamientos más perniciosos. Lo lamentable es que uno sólo pueda intelectualizar esto muchos años después de haberlo vivido, cuando tal vez ya sea demasiado tarde.

En algunas de tus obras parece que la palabra ocupa un puesto preferente respecto a la imagen. ¿Es así o buscas el equilibrio entre imagen y mensaje?
Hay cosas que parecen expresarse mejor por escrito, hay otras que gráficamente son más expresivas y luego está la combinación de imágenes y palabras que, si casan bien juntas, se complementan e intensifican. A mí me gustan ambas por igual y creo que, a fin de cuentas, cualquier disciplina creativa (teatro, música, cine, papiroflexia, figuritas de miga de pan, etc...) es igual de válida para disfrutar con su práctica y transmitir ideas o sensaciones muy parecidas. La lástima es que, al final, por limitaciones de tiempo o incapacidad técnica, siempre termina uno centrándose exclusivamente en aquellas a las que se siente más habituado.

¿Crees que la imagen ha perdido parte de su capacidad de subversión?
Creo que la imagen y la palabra nunca han perdido el poder de subversión; son meras herramientas, espacios de comunicación al servicio del entendimiento y la imaginación humanas. Lo que nos podríamos preguntar, y esto sí es infinitamente más inquietante, es si no seremos las personas las que hemos perdido la capacidad de subvertir nuestro absurdo y autodestructivo discurrir como especie y la capacidad de hacerlo –esto sí que sería una primicia histórica– de una manera sensata y a ser posible duradera. Hay una frase que escribió Nietzsche en pleno cenit de sus ambiciones filosófico-mesiánicas, en el umbral mismo que separa la lucidez de la locura, y que yo suscribo completamente: “Creo sinceramente que es posible poner orden en todo este absurdo europeo con una especie de gran carcajada histórica, sin que sea necesario hacer correr una sola gota de sangre...”.

¿Qué influencias tienes a la hora de escribir?
Me daría con un canto en los dientes si lograra conjuntar en lo que hago algo de, por ejemplo, la verdad profunda de Pessoa, la incisiva inteligencia de Witold Gombrowicz, la curiosidad descomunalmente insaciable y talentosa de Leonardo Da Vinci, la perseverancia en la belleza de Bach, la sutileza anímica del cine de Bergman, la erudición precisa y el sagaz razonamiento de Ferlosio, junto con las clarividentes penumbras de Kafka, el prudente y sabio sentido común de Antonio Machado y el espíritu jocoso y juguetón de Satie; todo ello aderezado, finalmente, con ese sencillo y ejemplar dejarse vivir de mi abuela. No es tarea fácil, desde luego; sobre todo lo de mi abuela.






















¿Cómo surge la idea para un dibujo? ¿Va antes la reflexión, el texto o la imagen?
A veces es de un modo, a veces de otro; no tengo un método, sino una libreta para apuntar lo que sea y poder ponerlo en pie más tarde. Las ideas se te ocurren leyendo el periódico, hablando con amigos, viendo la televisión, hojeando libros y revistas, introduciendo la cabeza en aceite hirviendo, en fin, esas cosas...

Muchos de los dibujos de Dinero recuerdan a ciertos anuncios y películas estadounidenses de los años cuarenta y cincuenta ¿Qué es lo que te atrae de esas imágenes? ¿Te gustan porque son perfectas para hacer una sátira del consumismo o por la influencia de algunos autores de cómic underground estadounidenses que hacen uso de la misma iconografía?

Las dos son buenas razones. La fastidiosa hiper-reproducción de nuestro mundo a través de todos los soportes visuales y publicitarios, junto con el progresivo desvanecimiento de nuestra propia identidad nos hace volver los ojos con nostalgia, fetichismo o inexplicable fascinación estética hacia iconografías del pasado. Por otro lado, en esas décadas (desde los cuarenta a los sesenta, principalmente en EE UU) surgió la maquinaria publicitaria y propagandística de nuestro neocapitalismo fascista-lúdico-democrático de consumo. Como seguimos prácticamente en lo mismo, se puede recurrir a esa imaginería, que es en esencia la de nuestro mismo régimen, sólo que algo más tierna e ingenua, para buscar cierto impacto emotivo y visual. Es algo que hasta la publicidad misma hace, en ese pulso permanente por fagocitarlo todo hasta las más altas cotas del cinismo. Una última razón, a lo mejor más trascendental, es que los libros y revistas de aquellos años son relativamente fáciles y baratos de adquirir, y suponen una fuente de recursos visuales bastante inagotable y muchas veces sorprendente y cargada de simbología.

¿En qué tradición artística insertarías tu obra?
No lo sé, la verdad. ¿En la del cómic?, ¿en la del humor gráfico?, ¿en una tradición milenaria que se ha inventado hace cinco minutos? Pues...

Fuente : Entrevista a Miguel Brieva en LaDinamo





















>>>Entrevista a Miguel Brieva en Generación XXI<<<


Dinero nº1 - Miguel Brieva.Editorial Doble Dosis.pdf [16.96 Mb]
Dinero.2.Miguel Brieva.cbr [38.82 Mb]
Dinero.4.Miguel Brieva.cbr [53.92 Mb]

El Nº4 también en pdf por si alguien lo prefiere:
Dinero nº4 - Miguel Brieva.pdf [23.71 Mb]

El otro mundo (recopilación de viñetas publicadas en EL PAIS)
Miguel_Brieva_-_El_otro_mundo.cbr [2.33 Mb]

Fuente Rebelde Emule Coninua...

jueves, 15 de mayo de 2008

Clases de economistas al servicio del poder


ilustración de miguel Brieva














Por David Anisi

1. Empero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
2. Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto comemos;
3. Mas del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, porque no muráis.
4. Entonces la serpiente dijo á la mujer: No moriréis;
5. Mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal.
Génesis 3:1-5 (Reina-Valera Antigua)

El poder existe y se ejerce. Pero los poderosos no sólo gustan de hacer lo que les place; tratan también de ser respetados, y les encanta, además, ser admirados.

En esta nuestra época, una buena parte de los economistas trabajan en mayor o menor grado para los poderosos, y muchos, exclusivamente para ellos. Tal hecho ha desarrollado una fauna que creo que merece la pena ser catalogada.

Pingüinos

Los economistas pingüinos se denominan así porque el pingüino es también conocido como pájaro bobo. Y estos economistas son eso, fundamentalmente bobos.

Los hay bonachones, risueños, tímidos, agresivos, pendencieros, oscuros comentaristas económicos y Premios Nóbel, pero siguen siendo fundamentalmente bobos. Se les localiza enseguida, porque todos ellos piensan y defienden que el mercado es la panacea universal.

El economista pingüino no nace, sino que se hace. Las universidades los producen masivamente. Basta con aprender, y difundir, que el mercado es la solución maravillosa para que un aprendiz de pinguino note que con eso, en los tiempos que corren, puede ganarse la vida.

Algunos pingüinos llegan a esa categoría sin necesidad de ningún tipo de esfuerzo: son los especialistas en sonrisas tontas y en justificaciones de cualquier cosa que ocurra en este planeta. No han pensado en su vida, pero memorizan rápidamente.

Otros proceden de un dilatado estudio y un constante y trabajoso distanciamiento de la vida. Han pensado en todo pero parece que no han visto nada.

Si no fuera porque son abundantes, y a veces peligrosos, serían maravillosos en su estupidez, y los más cándidos entre ellos siempre provocan algo de ternura.

El economista pingüino nunca sabe realmente de qué está hablando pero intenta hacerlo con convicción. Pertenece a una raza fiel que no necesita un excesivo cuidado. Consecuentemente, cumplen con decisión, y con mínimos costes, su función como transmisores de una ideología, bien como comunicadores, profesores de Universidad, periodistas económicos, tertulianos radiofónicos y otros tipos de cantamañanas.

Cabritos

Los economistas cabritos reciben su nombre de la acepción popular de aquel que se dedica a fastidiar.

Sus palabras preferidas suelen ser: productividad, racionalidad y eficiencia. Aman la jerarquía y el orden, y para ellos todo lo bueno se resumiría en un trabajar más y mejor.

Locos por las cifras cronometrarán los tiempos de trabajo y de ocio, y tratarán de optimizar continuamente algo. Carentes de imaginación centrarán en el trabajo y en su entorno toda su vida: allí encontrarán la realización personal, su promoción, sus relaciones, sus afectos, su todo. Cuestionándose sólo en raras veces el sentido de la vida, y más bien abrazándose como locos al trabajo para que de sentido a su vaciedad, utilizarán todo su poder y conocimiento para invitar a los demás a su apasionante aventura.

En consecuencia suelen resultar magníficos como responsables, jefecillos o directores. Tratarán de que la gente trabaje mucho y bien, pero en un ambiente distendido y alegre, siendo eso en el fondo lo que distingue precisamente a un economista cabrito de un simple y rudo capataz.

Ratas

Los economistas ratas son, como su nombre indica, expertos en cloacas. Conocen suficientemente la realidad de las cosas para poderla transformar en el sentido deseado. Pocas cosas del retículo del poder les son ajenas y saben qué botones hay que pulsar y de qué forma para que los asuntos se resuelvan de la manera que más les convenga a ellos o a quienes les compre.

No suelen tener un excesivo poder directo pero localizan con precisión los sitios donde este reside. Escépticos por sus conocimientos, y cínicos por su ejercicio profesional, suelen reírse en la intimidad de sus colegas pingüinos, que teorizan y ensalzan el mercado, la competencia y el mundo "libre y democrático", pero también desprecian a sus compañeros cabritos, viéndoles como unos simples peones del gran juego en el que ellos, las ratas, actúan, al menos, como consejeros de Visir.

Serpientes

El economista serpiente es astuto, más que todos los animales ilustrados que el poder ha producido para su diversión y uso. Ha visto el plumero al Creador y ya no le respeta, aunque siga temiéndole.

Comprende que por mucho que se llamara Huerto del Edén, la gentecilla estaba puesta allí "para que lo labrara y lo guardase (Gen. 2;15) y también es consciente del tinglado de la nueva farsa donde pingüinos, cabritos, ratas y serpientes vuelven a oficiar cotidianamente en la obra.

Cumpliendo su papel susurra en los oídos de quien quiere escucharlo: no moriréis por saber; al menos sabréis por qué morís. Sabréis por qué sufrís. No os dejéis engañar: aceptadlo si no podéis hacer otra cosa, pero nunca os lo creáis.

El poder es el poder, no hay más, sólo poder bruto.

Nada tiene que ver con la racionalidad, la inteligencia, la belleza, o la espiritualidad.

Todas esas cosas hermosas son sólo vuestras. Sólo vuestras.

Que tengáis un buen finde. (fuente Web de Juan Torres López)









ver ilustraciónes de Miguel Brieva
Coninua...

miércoles, 16 de abril de 2008

"Educación para la Ciudadanía"




























"Educación para la Ciudadanía", de Pedro Fernández Liria, Luis Alegre Zahonero, y Carlos Fernández Liria.Ilustraciones Miguel Brieva Editorial Akal. www.akal.com

A principios de l siglo XXI, en la España 'democrática', un partido 'socialista' está a punto de aprobar una asignatura que en el precarizada educación pública pretende 'concienciar', 'animar' a los futuros ciudadanos a la 'participación democrática', en un contexto nacional e internacional cada vez más degradado por la voracidad capitalista. Este ensayo es un tremendo contraataque a tamaña farsa. Ofrece un profundo análisis, auque expresado con llaneza y claridad, en torno a conceptos sociales y éticos tan importantes como la Ciudadanía, la Democracia, la Libertad (pública e individual), el Derecho, la Ley... desde los orígenes del debate en la Grecia clásica, pasando por la Ilustración hasta el convulso siglo XX. El resultado de esta revisión es demoledor: la grandeza de los planteamientos teóricos en los momentos cumbres del discurrir filosófico y político de la Historia de Occidente -la Gracia clásica, la Revolución francesa, las democracias modernas- resulta inversamente proporcional a la miseria, la injusticia, la violencia, la mezquindad y el orror humanos que han caracterizado en el plano 'práctico', a ras de tierra, en todo tiempo y lugar a las sociedades humanas; con una virulencia sin límites en el Capitalismo brutal del último siglo y las cómplices democracias occidentales. La obra revela con datos precisos, directos y sin miramientos políticamente correctos, las principales estrategias de las mal llamadas democracias modernas para perpetuar el desequilibrio; cómo cada intento revolucionario de las sociedades para cambiar el sistema neoliberal capitalista e instaurar otros modelos más justos (comunismo y anarquismo) ha sido violentamente reducido por los mismos estados adalides de la Democracia internacional -se atiende a los casos de Cuba y el cono sur latinoamericano, la URSS, la España de principios de siglo, la China maoísta, etc-. Asimismo se defienden con contundencia los actuales y 'vivos' intentos revolucionarios en América latina. Los autores realizan un esfuerzo poco usual por manejar materias en principio tan densas y 'adultas' del modo más accesible e incluso atractivo para cualquier adolescente medio. Las geniales y corrosivas ilustraciones de Miguel Brieva constituyen un pilar fundamental para la obra, que adquiere una riqueza y calado crítico indispensable para las nuevas generaciones de cualquier democracia actual.






















INDICE
Introducción

CAPÍTULO 1. La aventura de la Ciudadanía
1. El enigma de Sócrates
2. Un espacio vacío
3. El lugar de cualquier otro

CAPÍTULO 2. Razón y Libertad: el lugar de cualquier otro
1. Primer contacto con el lugar de la Ciudadanía: la razón y las matemáticas
2. Segundo contacto con el lugar de la Ciudadanía: la moral y la libertad
3. La dignidad y el respeto
4. De la Libertad a la Ley
5. De la Ley a la Libertad
6. El Derecho y la constatación de que todos somos héroes aunque no queramos

CAPÍTULO 3. El Estado de Derecho y la división de poderes
1. El señor Don Nadie y la división de poderes
2. Democracia y Estado de Derecho. El caso de Sócrates
3. La constatación de que no somos dioses y la división de poderes como método de la razón
4. El proyecto político de la Ilustración
5. El protagonismo de la política: el verdadero anarquismo y el reino de la libertad

CAPÍTULO 4. Capitalismo y Ciudadanía
1. La venganza de Cronos
2. El capitalismo
3. El fracaso de la Ilustración: las teorías del «reverso tenebroso»
4. Ágora y Mercado: el cumplimiento mercantil del programa ilustrado
5. Derecho, Ilustración y Capitalismo
6. Ciudadanía y proletarización

CAPÍTULO 5. Capitalismo y Socialismo. El Estado de Derecho y la ilusión de
ciudadanía bajo condiciones capitalistas

1. Experimentos políticos en el siglo XX: más allá del derecho y la ciudadanía
2. «O nos persuades o nos obedeces»
3. El marco legal y la dictadura del capital
4. Incompatibilidad entre parlamentarismo y capitalismo
5. Las dos grandes mentiras de la sociedad capitalista
6. La historia de la que no se habla: una lista sin excepciones
7. Lo que habría supuesto un 'comunismo democrático'
8. ¿Vivimos entonces realmente en un Estado de Derecho?
9. La ilusión de ciudadanía y el nuevo racismo de nuestro
tiempo
10. La ilusión ciudadana y la impotencia de lo político
11. Capitalismo y supervivencia

Noticia enlace Rebelión

Entrevista a Carlos Fernández Liria, coautor del libro: "Educación para la ciudadanía"

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Por qué le molesta a la derecha el libro "Educación para la ciudadanía", editado por Akal http://www.rebelion.org/noticia.php?id=55773
La difícil tarea de formar ciudadanos… en España http://www.rebelion.org/noticia.php?id=52192
La nueva materia de “Educación para la ciudadanía” y la polémica suscitada por la misma http://www.rebelion.org/noticia.php?id=52042
Los electroduendes enseñan “educación para la ciudadanía” http://www.rebelion.org/noticia.php?id=51739
Educación (anticapitalista) para la ciudadanía http://www.rebelion.org/noticia.php?id=53161



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